Sindicalistas y Sindicaleros: Bondades y defectos

Debo comenzar por informar que conozco el Sindicalismo Venezolano como la palma de mi mano, desde 1958 hasta el 2001 estuve metido en ese mundo hasta el cuello. Por eso me considero con autoridad para opinar sobre éste tema y más, cuando los sectores que adversan la revolución, usan estos términos en forma peyorativa para descalificar al Vicepresidente Nicolás Maduro y a un sindicalista que en Mérida está siendo postulado para ser Alcalde de esta ciudad.

Si hacemos un paseo por las reivindicaciones laborales, que hoy todavía goza la clase trabajadora mundial, veremos que éstas se lograron gracias a los combates que han librado los líderes sindicales como representantes de los trabajadores, enfrentando al capitalismo en cada lugar de trabajo, donde la extracción de plusvalía por parte del capital se realiza en detrimento de las fuerzas laborales.

Aun cuando el Sindicalismo es “hijo putativo del capitalismo” y éste necesita de las fuerzas laborales controladas, para obtener una mayor tasa de ganancias, no ha sido nunca fácil hacerle entender a los patronos, que el mejoramiento de las condiciones laborales de sus trabajadores son fundamentales para aumentar la productividad y por ende los beneficios del capital. La lucha ha sido en muchos casos a muerte. Sobre la sangre de miles de sindicalistas mártires de la Clase Obrera están asentadas reivindicaciones, que hoy nos parecen nimiedades, tales como: Las 08 horas diarias laborales, la semana de 40 horas, las vacaciones pagadas, el agua potable en los sitios de trabajo, la dotación de equipos de seguridad para trabajar, el pago de horas extras, el principio de igual trabajo, igual salario; la protección de las madres embarazadas, Etc. Etc.

Por naturaleza, el papel fundamental del patrón capitalista, es pagar lo menos posible por la mano de obra que contrata y obtener de ella el máximo beneficio de esta relación que surge durante el proceso de producción de bienes o servicios. (o sea, el patrón debe sacarle la mie… hasta exprimirlo) Esto no lo hace por maldad, es que si no lo hace, no sobrevive en el mundo de competencia donde actúa el capital. (“intrínsecamente perverso” como lo define el Papa León XIII en la Encíclica Rerum Novarum), esa es la lógica y esencia del empresario capitalista. El Trabajador para defenderse de esa alienación, trata en lo posible de evitarla y de obtener condiciones para la sobrevivencia y conservación de su especie.

El Desarrollo de las Fuerzas Productivas Capitalistas han ido modificándose en el tiempo y por ende también las relaciones de Producción, haciendo que estas relaciones no se pudieran establecer entre el Patrón con cada Trabajador en forma individual, sino del Patrón con una Organización de los trabajadores, en este caso, surgió el Sindicato para poder negociar las condiciones de trabajo. Este hecho le produce ganancias extras a la Empresa, pues de lo contrario tendría que pagar a un Capataz, para cada trabajador para vigilarlo y hacerlo producir. Para las Empresas El Sindicato es un mal necesario. De allí surgen los Sindicalistas que se convierten en defensores de sus camaradas de clase.

¿Cuándo se transforman en Sindicaleros? Hay que comenzar por asegurar, que no existe una Ley Natural, donde se establezca que el camino de todo Sindicalista es transformarse en “Sindicalero”, aun cuando existe una fuerza que jala hacia ese lado. Un verdadero Sindicalista permanece hasta el fin de sus días fieles a las luchas de sus compañeros de clase, está lleno de ideales de justicia y nunca reniega de su condición social ni de la clase trabajadora a la cual pertenece.

Hay que recalcar que, El Sindicato como institución, sólo tiene justificación como instrumento de los Trabajadores en la Lucha de Clases que necesariamente se da frente al Patrón Capitalista. En un régimen Socialista, donde El Estado y los Trabajadores son dueños de los Medios de Producción, no se justifica ese modelo de lucha. Las Condiciones de Trabajo y las remuneraciones se negocian por consenso pues las partes tienen objetivos y fines comunes.

Hay que definir lo que es un “sindicalero” para poder contrastarlo con lo que es Un Sindicalista. El sindicalero no tiene ideales, sólo le mueve el deseo de obtener privilegios y prebendas representando a sus compañeros de trabajo o de profesión. Para él su fin es lograr firmar un Contrato Colectivo de Trabajo, donde se le reconozcan privilegios como “El Fuero Sindical” y el de cobrar su salario sin tener que ir a trabajar como sus demás compañeros que lo eligieron. Generalmente busca el puesto de sindicalista para catapultarse en el mundo de la política partidista y así dejar de pertenecer a la Clase Trabajadora.

Cuando un Sindicato está en manos de “sindicaleros” los trabajadores de esas empresas tienen dos enemigos: Los Patronos y los Sindicaleros.

Si un verdadero Sindicalista desea ingresar a la Política, por los fines que le motivó a luchar por y con sus compañeros de clase y quiere expandirlos para servir a toda la comunidad; la acción política como tal, sale gananciosa, pues está adquiriendo a un nuevo soldado con ideales por Justicia e Igualdad y esto, no tiene precio.

juanveroes64@hotmail.com



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Juan Veroes


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