Abstencionistas buscan voto

Los abstencionistas de ayer se preparan con furia y fruición para las elecciones de mañana. El doble discurso que ha traído y lleva por la calle de la amargura política a la oposición venezolana, ya forma parte de su naturaleza. Ahora se montaron en el abstencionismo crónico de las elecciones municipales –el oportunismo es visionario-, pero para la escogencia de la Asamblea Nacional ni de broma dejarán de postularse. Ya encontrarán argumentos en su puntual dialéctica para convencer a sus seguidores de que ayer eso era malo pero hoy es buenísimo.

Esta conducta calculadamente esquizofrénica primero confundió a las bases opositoras y luego las ahuyentó. Enrique Mendoza sigue quejándose de que el chavismo no lo derrotó sino la abstención. Jugar al golpe y al voto, al sabotaje y a la democracia, a la guarimba y al civismo no es algo que se pueda mantener por mucho tiempo. Otros piensan que las derrotas y errores en política son impunes y no se pagan. Ya lo dijimos en una oportunidad: el único abstencionista por principio y convicción que existe en este país es el viejo Domingo Alberto Rangel. Los demás –hablo de dirigentes, no de bases engañadas- sólo tiran la parada a ver qué sale.

Con la firma de Reyes Theis, este vespertino informó el pasado viernes (05-08-05) que “perseguidos y presos políticos van a la campaña”. La excusa para no abstenerse en diciembre es sublime. Como todos se han declarado “perseguidos”, es justo que busquen el refugio de una curul en la Asamblea Nacional, más cuatro melones al mes que no caen nada mal. El sumario de la información destaca que “junto con Carlos Ortega, aspiran a ser diputados los detenidos del Táchira, el ex director de la PM, oficiales con juicios abiertos y los ex gobernadores de Miranda, Apure y Anzoátegui”.

La lista sigue e incluye a directivos de Gente del Petróleo. Reyes Theis cita como fuente de esta información al carismático líder opositor Oscar Pérez. De manera que esta clase política pasará abruptamente del más descocado abstencionismo a la más cívica campaña electoral en busca del voto colectivo. Argumentos sobran para convencer al ciudadano antichavista de que se trata de una jugada táctica porque, ojo, la estrategia sigue siendo la misma.

De esta genialidad táctica también deberán convencer a los halcones gringos, algo más que monitores de esta dual oposición. Estados Unidos pretende que no se participe en ninguna elección para deslegitimar al gobierno y desestabilizar al país, pero son demasiados los que aspiran a ser diputados y muchos más los que sueñan con la candidatura presidencial de 2006.

El chavismo, por su parte, debe controlar a su sector más radical y no cerrar las puertas a los que buscan la vía electoral, aunque guarden una carta bajo la manga guarimbera. Si se está claro en la condición esquizofrénica de estos actores, se les debe dejar camino abierto a su parte democrática y vigilar su incontrolable y desesperada personalidad golpista. Sólo falta por saber si quienes les creyeron su discurso abstencionista para las municipales, son convencidos de la necesidad “táctica” de votar por ellos para la Asamblea Nacional. La cola de candidatos opositores, no lo duden, superará con creces las listas bolivarianas. Si ganan, habrán coronado un sueño. Si pierden, gritarán fraude y llamarán a Haussman, aunque a quien deben invocar es a Freud.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 2605 veces.



Earle Herrera

Profesor de Comunicación Social en la UCV y diputado a la Asamblea Nacional por el PSUV. Destacado como cuentista y poeta. Galardonado en cuatro ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo, así como el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal (mención Poesía) y el Premio Conac de Narrativa. Conductor del programa de TV "El Kisoco Veráz".

 earlejh@hotmail.com

Visite el perfil de Earle Herrera para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Earle Herrera

Earle Herrera

Más artículos de este autor


Notas relacionadas