¡Qué vaina Pirela! ¿quién te mandó a meterte a redentor?

Pirela, no Felipe el cantor, pero si el de “Cayendo y Corriendo”, aunque ambos son maracuchos, y a mucha honra, creyó haber alcanzado el status para defender o sostener lo que sea, defendible o no, contando por lo menos que no habría de caerle un aguacero, por lo menos chavista, encima.

Además, como otras veces, pese a que el muchacho es talentoso y culto –no voy a decir en apariencia porque sería indelicado -, incurrió en el error de asumir el asunto que habrá de ocuparnos, desde la perspectiva no de quien apoya al gobierno, como uno, sino como el gobierno mismo.

Cuando se habló de Juanes y Bossé, quien verdad es Dominguín Bossé, hijo de Luis Miguel Dominguín y ahijado de Pablo Picasso, como presuntos participantes en una película que se filmaría en “La villa del cine” y en un concierto, acompañados por parte del sistema de orquestas nuestro, me pregunté y pregunté a quién pude:

¿Y el gobierno qué dice?

Esas orquestas y el espacio cinematográfico son financiados por el erario público y cómo pensar que nuestro gobierno permita que esos dos señores, con sus antecedentes, expresiones de irrespeto reiteradas contra nuestro presidente, vengan a servirse de ellos y de paso para montar un espectáculo que, quiérase o no, ya tiene un subliminal mensaje antichavista.

Siempre he pensado, sin que me quede duda alguna, que de suceder eso; es decir, que los tarifados cantantes, que sirvieron para apoyar al “capo” Uribe, en su campaña contra nuestra democracia y de paso alentar no la paz sino una guerra entre Venezuela y Colombia, mediante aquel espectáculo fronterizo, se sirvieran de nuestro patrimonio cultural para levantar sus alicaídos prestigios, habría que reclamarle primordialmente a nuestro gobierno y no al maestro Abreu.

Si el gobierno financia el sistema, con un presupuesto equivalente al de dos ministerios, como dijo alguien en un artículo sobre el tema muy bien centrado, pues es natural que aquél conserve el derecho a decidir que nadie que le haga daño pueda valerse de su esfuerzo y responsabilidad. Dicho de otra manera, no puede el maestro Abreu, por su cuenta, decidir que justamente esos dos personajes hagan uso de las orquestas sin consultarlo a quien las financia. Abreu no es ningún tonto para asumir por su cuenta una opción que puede generarle conflictos con quien generosamente le tiende la mano para una obra que, aparte otros asuntos a considerar, como el tipo de música a la que primordialmente dedica su esfuerzo, ha contribuido a elevar el prestigio venezolano en el exterior, pero también el de él mismo. Lo que no niega que se haya reunido como se dice y para sustentarlo lo dicho se muestran fotos y videos, con los dos sujetos de marras.

Pirela pasó por alto que antes que él, estaba el gobierno y las autoridades competentes para esclarecer el asunto, opinar sobre el mismo. No era suficiente que expresase lo que le dijo el maestro Abreu, porque éste no goza de la confianza de quienes le respondieron casi a coro. Como tampoco Pirela.

En efecto, el gobierno nada ha dicho. Lo último que éste ha expresado fue lo comunicado por Nicolás Maduro, el 10 de enero, en la sala Ríos Reyna, cuando agradeciendo el maravilloso concierto dirigido por Dudamel y las palabras por demás generosas y solidarias – por lo menos eso fue lo que oí, no pude percibir la verdadera intención- del Maestro Abreu para el presidente Chávez, consistió en asegurar que el respaldo al sistema de orquestas se repotenciará. “De cuatrocientos mil muchachos participantes en el sistema, llegaremos al millón”, dijo Maduro, si no es que mi memoria me hace una mala jugada.

De esa omisión gubernamental, silencio frente a las bolas que envuelven a Juanes y Bossé, uno concluye que es verdad lo dicho por Abreu, que para que alguien pueda lograr lo que presuntamente aspiran los mencionados, debe solicitarlo al gobierno nacional. El gobierno nada ha dicho porque no hay nada que decir. Pero si fuese cierto que están autorizados para hacer uso de nuestro patrimonio musical, pues habría que reclamarle al gobierno y no a Abreu. Esto por otra razón que aludió alguien, el maestro antes mencionado, es un hombre de la derecha, siempre lo ha sido y no creo que él lo niegue y en consecuencia, no debe extrañar que Juanes y Bossé gocen de sus simpatías más allá de lo musical. Por esta otra razón no podemos reclamarle a él sino a nuestra gente.

Por eso, Pirela se metió en camisa de once varas, intentando salir en defensa, dentro del propio universo chavista, de quien bien puede defenderse y goza de más aceptación que él. Simplemente, debió limitarse a decir, lo que arribe dije, si el gobierno nada dice, es porque no hay nada por decir.

Ese fue el “propio” error del conductor del programa “Cayendo y Corriendo”.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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