La vida de Chávez

Las mejores épocas de nuestra vida son aquellas en las que nos envalentonamos y nos atrevimos a bendecir el mal que hay entre nosotros, considerándolo nuestro supremo bien.

Nietzsche (1886) “Más allá del bien y del mal”


No faltará quien nos diga que estamos descontextualizando las palabras del célebre filósofo alemán del siglo XIX desde una concepción de la abstracción (moralidad o espiritualidad) hasta un sentido del propio ser, lo que por analogía hoy enfrenta Chávez en su lucha contra su propia vida: El Chávez biológico.

La vida de Chávez desde el 4 de Febrero de 1992, emergió como la luz imperecedera en contra de una podredumbre política, quienes envueltos en la más fétida bazofia, y bañados en las profundidades del Averno, poco les importó entregar el país en sus riquezas naturales, condenando con ello a millones de hombres y mujeres a la más espantosa pobreza y exclusión de unos derechos que sólo pertenecían a las mismas oligarquías que una vez muerto Bolívar, aquel 17 de Diciembre de 1830, se adueñaron de la patria y de la vida misma del pueblo pobre, llano y analfabeta, al cual reprimieron y cercenaron en su condición humana hasta que la luz generó un inmenso arco iris en aquella apoteósica votación del 6 de Diciembre de 1998.

Desde entonces la vida de Chávez catapultó las bondades de su ser abstracto y metafísico. Su pensar y pensamiento se materializaron en el inicio de la Revolución Bolivariana. Se llamó a consulta para un referendo que permitiera transformar las viejas estructuras de una “democracia”, agotada en sus principios y moralidad, con el propósito de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, ganando ambos procesos abrumadoramente, sino que más del 72% de los votantes dieron el SI, para que un 15 de Diciembre de 1999, naciera una constitución orientada por aquel juramento del propio Chávez cuando al inicio de su historia como Presidente de la República, prometiera una carta magna “adecuada con los nuevos tiempos”.

La vida de Chávez se fue convirtiendo más que en la materialización de apoyo popular que se concretaba en triunfos en cada episodio electoral, en una especie de misticismo con el cual un pueblo derrumbó en 48 horas, aquel Golpe de Estado del 11 de Abril de 2002, cuyos Traidores a la Patria en esas horas oscuras, acabaron con cualquier vestigio de legalidad y sindéresis. Asumieron un Estado Totalitario. Obnubilaron las noticias sobre lo que realmente ocurría en toda Venezuela, de ese pueblo que reclamaba el regreso de Chávez, quien no sólo estaba secuestrado, sino que su vida, tal vez como hoy, (pero en escenarios distintos), se encontraba en peligro. Allí en ese eterno retorno, cual Zaratustra, Chávez levantando aquel crucifijo, volvía a levantar su vida, pero ya no era solamente su vida biológica, era la confirmación de su vida histórica como líder, como ser predestinado en la conformación y evolución del (por)venir existencial de los venezolanos.

Por eso la vida de Chávez se extrapoló en los sentimientos de cada familia, de cada hombre y mujer quienes resistieron con estoicismo, con bondad, con solidaridad, con amor, y hasta con perdón, aquella locura salvaje de Diciembre 2002, cuando un paro de empresarios, apoyados por medios poderosos de comunicación y una élite de trabajadores petroleros, autodenominados de “nómina mayor”, no les importó someter a un país a una quiebra económica, con tal de intentar derrocar al Presidente de la República.

Por eso, la vida de Chávez pudo superar a partir de tantas adversidades, un referendo con pretensiones revocatorias en 2004, y sus dos reelecciones en 2006 y 2012. No obstante, hoy, cuando la vida de Chávez, apresada en su condición biológica, en el ser de su existencia física, hace mucho tiempo que su vida ha traspasado su propia condición humana, su condición histórica, su condición de líder latinoamericano. Eso es lo que nunca han entendido sectores llenos de odio y desprecio hacia la vida de Chávez; quienes sin el mínimo pudor, convertidos en tartufistas, reticentes y carentes de noema, muestran ante medios de comunicación toda la denigración del pensar y su propio ser.

Cuando el 2012 nos dice adiós en sus días y horas, el 2013 nos impone la unidad revolucionaria y del amor por Venezuela y por la vida de Chávez. El sentido de la fusión de la vida de Chávez como ser abstracto: su pensamiento, su moralidad y su espiritualidad debe trascender el Chávez en su ser biológico. La vida de Chávez esta es nuestras manos. Nosotros somos la vida de Chávez.

¡Viviremos y Venceremos!

jvivassantana@gmail.com

http://debatefilosoficodelser.blogspot.com/


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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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