¿A quién favorece el terrorismo actual?

A lo largo de su historia, los gobiernos estadounidenses han demostrado que son capaces de cualquier acto, para garantizar sus intereses económicos y políticos. El siglo pasado, se dejaron bombardear por los japoneses en Pearl Harbor, para justificar la declaratoria de guerra al Japón y entrar en la Segunda Guerra Mundial. Habían permanecido al margen del conflicto, a la espera de su desarrollo, sin importarle el exterminio de judíos en la Alemania nazi y en todas las naciones ocupadas. Ah… Pero eso sí, del final de la guerra y sus acuerdos geopolíticos no podían quedar marginados. De allí, la necesidad de entrar al conflicto y demostrar su poderío militar.

Las bombas atómicas, que destruyeron Hiroshima y Nagasaki, fueron lanzadas sobre un Japón ya derrotado. No era necesaria esa matanza de gente, en su gran mayoría civiles, que incluyeron a niños y viejos. Pero el gobierno norteamericano lo consideró necesario, como demostración de fuerza frente a la victoriosa Unión Soviética, artífice real de la derrota del fascismo. Ésta es una clara demostración de que los gobiernos estadounidenses no se detienen en nada, a la hora de proceder en función de sus bastardos intereses.

Finalizando el siglo antepasado, para evitar la independencia de Cuba y quedarse con la isla, el propio gobierno estadounidense planifica y ejecuta la voladura de su buque acorazado “Maine”, que se encontraba en el puerto de La Habana, contra la voluntad del gobierno español, y que para proteger a los ciudadanos estadounidenses residentes en Cuba. El “Maine” es volado el 15 de febrero de 1898 con 266 marineros norteamericanos a bordo, cuya suerte no importó a los gobernantes de la naciente potencia imperialista, pues les permitió, dos meses después, decidir la invasión militar de Cuba “para garantizar la pacificación de la isla” y declararle la guerra a España, a la que acusaron como causante del atentado terrorista. Al final España se rinde y entrega Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam a los estadounidenses y dejan de lado a las fuerzas patrióticas cubanas que, como ya lo había reconocido el propio Congreso de los Estados Unidos, habían obtenido su libertad al vencer a España. Como se ve, el terrorismo ha servido a los estadounidense desde hace, por lo menos, más de un siglo.

Hoy, la situación no ha cambiado. Existen claras pruebas de que la caída de las Torres Gemelas fue producto de una auto demolición, al igual que el desplome del tercer edificio, contra el que no había chocado ningún avión, ni se había incendiado. Pero ese desplome catastrófico fue la excusa para la invasión a Afganistán y a Irak, así como para incorporar el terrorismo como peligro inminente en la mente de los norteamericanos y del resto del mundo. Los atentados más recientes de Madrid y Londres obedecen al mismo plan: hacer del terrorismo hoy la excusa para todas sus acciones en función de para proteger sus intereses. Lograr, mediante el terror, que todos los ciudadanos del mundo se crean posibles víctimas del terrorismo y los acompañen en sus acciones “antiterroristas”.


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Luis Fuenmayor Toro


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