La eternidad del error

Por ejemplo ese de los políticos de la derecha y su perpetua lucidez  aberrante  sobre la visión de los motivos por los cuales "el bajo pueblo", como suelen llamarlo, responde contrariándolos al mostrar su animo independiente, levantisco y contrario a su discurso electoral.

Manuel María Lisboa, fue en un diplomático brasilero que visito a Venezuela varias veces, 1839, 1842, y 1852. De las anotaciones de su agenda nos parece interesante analizar la descripción que hace en su obra "Relación de un viaje por Venezuela ". sobre aspectos de la vida política y social del país. Y sobre todo destacar el sentimiento ideológico y racista de sus tesis.

Se interesa por la describir la forma como nuestros naturales, supuestamente, mostraban su apatía frente a quienes pretendían constituirse en sus conductores.  Aseveraba que esto era producto de que en "el bajo pueblo" existe "confusión de ideas y sentimientos, desconfianza y cierta falta de firmeza del carácter".

Su libro los describe "incapaces de obrar por si mismos, en ningún caso", acusa que solo se mueven por el impulso de sus ambiciones. Observando que en Venezuela ni la "inteligencia -la gente culta-, ni las masas influyen sobre los destinos políticos", pues no están suficientemente organizados, este papel regularmente le corresponde a lideres improvisados. Puntualiza o acusa, "El pueblo bajo es dócil, fácil de manejar. Engañado mete bulla y vocifera y comete excesos", y exhibe poco poder político".

Es tesis, errónea y descalificadora de hace 180 años. Que algunos avezados de la actualidad pretenden con la fantasía de una perversidad aberrante revivir para explicar las razones por las cuales el pueblo, la masa, los desposeídos, sencillamente hacen caso omiso de sus proposiciones, cantos, slogans y costosa propaganda. Simple, pero grave, sus lideres solo reciben la espalda y un veto, no un voto. Realidad que motiva los resultados que hoy los condenan al fracaso.

Da la impresión de que no pueden, ni saben como desarrollar tesis e hipótesis nuevas que les permita entender cuales sentimientos, emociones, esperanzas mueven la forma de pensar y actuar de la gente del pueblo. Para los lideres de derecha esta masa de zambos, negros y demás adjetivos, se mueve primitivamente y solo entiende de limosna y vagueo.

En estado de extraña exaltación, un poco arcaico, copian lo que había expuesto ese famoso diplomático que hace tantos años nos visitara y que de forma tan desconsiderada y pueril se expresara de nuestra población.

Estimo que los resultados obtenidos en los últimos escrutinios así parece demostrárselo.

 

Ellos, como gente de la derecha, y en muestra tilinga, se entienden solo entre si. Total, se miran como seres iluminados por la gracia divina, incontaminados. Para que preocuparse por esta gente solo apta para cubrir sus servicios. De allí su lamento: la gente de a pie no los entiende. Terrible, su reiteración en la soberbia, ya los lleva por mal camino.

Pareciera que su sistema de ideas esta obstruido. Incapaces para motivar nuevas formas y originales maneras de buscar este contacto político con lo popular, "el camino" parece habérseles extraviado. Hacen política correcta pero notable por su falta de sorpresas.

En vez de aplicar su tiempo en estos temas, prefieren irse por el rumbo de la menor resistencia y comenzar por - el error - de quererse disfrazar de actores políticos de "centro izquierda", sabiendo que es: abalorio periodístico sin ningún sin sentido. Por eso los vemos empantanados, haciendo grandes olas para atacar el fantasma cuanto tema insensato se les aparece, desde el problema de una modelo que acompaña a un prán que se evade, hasta ese otro sobre cuarenta traslados electorales. Pierden su tiempo y evaden la realidad al enfrascarse con los trapos rojos que desde el gobierno les lanzan y ellos embisten arrebatadamente.

Nigromantes de la banalidad y manejo de especies químicas de política alucinada. Andan sonando una flauta quebrada. No entienden como se les escapa el agua entre los dedos cuando están a tan poco tiempo de los próximos comicios y todavía siguen sin explicarle a sus electores por qué perdieron. Esta construcción de lo banal se anota como uno de los monumentos que inteligencia política alguna halla construido en nuestro país en honor a una campaña fracasada.

Grave error, que por repetido, se convierte en majadería y parece que a algunos no se les extravía en el tiempo.  alquimistas

tuliom@cantv.net



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Tulio Monsalve


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