Recursos Humanos

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Una de las debilidades que tiene nuestra Revolución es el pensamiento capitalista enquistado dentro de nuestro accionar. Es la mentalidad heredada del neoliberalismo que define al hombre como una mercancía y que, como tal, debe ser usada. Esta reflexión viene al caso por la insistencia de algunos organismos oficiales, tales como Ministerios, Institutos Autónomos y otros, en crear Oficinas o Departamentos de Recursos Humanos, evidenciando de esta manera la concepción que en ellos subyace del Hombre.

Cuando un organismo gubernamental usa el concepto de Recurso Humano, está tomando la idea de las empresas que administran sus distintos recursos o bienes, con la intención de ponerlos a producir al máximo, generar plusvalía y enriquecer al empresario. Si se entiende a los humanos como recursos, entonces entenderemos por qué son estos susceptibles de ser contabilizados, medidos, comparados y usados como cualquier otra pieza o engranaje dentro de la maquinaria empresarial. Y cuando una pieza se desgasta o no funciona, simplemente se le cambia por otra nueva.

Esta concepción post taylorista es esencial en el neoliberalismo y está siendo heredada por los organismos de un Gobierno Revolucionario. Y he aquí la gran contradicción: en la Revolución estamos creando Departamentos de RRHH que además repiten las mismas técnicas del capitalismo salvaje.

Pero las contradicciones se agudizan cuando se analizan ciertas realidades dentro de esos organismos gubernamentales. Resulta que para ingresar a la administración pública se requiere pasar por unos concursos que evalúan al personal con unos criterios netamente academicistas y tecnocráticos. ¿A quiénes se beneficia? ¿Acaso al luchador social que durante años vivió casi al margen de la legalidad, compartiendo con los humildes y desamparados, que se entregó al trabajo político y de calle? ¿O acaso se beneficia a quien tuvo todas las oportunidades y no perdió tiempo jamás involucrándose en el trabajo político? Y otra reflexión ¿Es que acaso los que ejercieron la práctica política no manejan ni saben cómo llevar adelante la Revolución? Es irónico ver cómo en algunas instituciones se pide experiencia en cuestiones academicistas cuando el trabajo a realizar es abiertamente revolucionario.

Este planteamiento tiene que ser acompañado necesariamente de una aclaratoria. Para nada se pretende deslegitimar ni descalificar la Academia, al contrario se le reconoce y se le debe incentivar. El planteamiento es otro, es el que tiene que ver con la legalidad burguesa, con los convencionalismos y argumentos leguleyos que impiden ver al sujeto capaz de hacer de manera impecable su trabajo, pero que son desplazados por quienes, aún estando en contra de la Revolución, cumplen con esa legalidad.

La Revolución debe ser hacia adentro como también lo debe ser hacia fuera. Las personas, los trabajadores, no son instrumentos ni recursos de las organizaciones, son más bien La Organización. Es conveniente recordar cómo Carlos Marx, cuando hablaba de la alienación, criticaba a quienes veían al Estado como una estructura ajena e independiente del hombre mismo. Considerar a los trabajadores como recursos es una forma de alienación que le sirve al capitalismo y al neoliberalismo. Pensar en los trabajadores como recursos es también establecer con ellos una relación legal, que responde a esa legalidad burguesa, y no moral, la que corresponde a la moral revolucionaria, la de una sociedad humana, solidaria y socialista.

Omar Gómez
Caracas, 29 de Junio de 2005
ofgomez@espacioautogestionario.com


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Omar Gómez

Conductor del programa "Latinoamérica Unida", por La Radio del Sur.

 omarg.ccs@gmail.com      @omarfgomez

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