Sembradores de pánico

Los sembradores de pánico son a la vez víctimas y victimarios. Los sembradores de pánico son el experimento que se les fue de las manos a los medios de comunicación. Son en su mayoría antichavistas, o sea, escuálidos. Pero también entre los chavistas ha dado frutos la inoculación del mediático virus. Bolas de rumores recorren a diario, oficinas, correos electrónicos, llamadas telefónicas, internet, etc., etc., etc. Lo único que hace falta para desencadenar la pandemia es que alguien opine que algo "oscuro" acerca de Chávez o del gobierno o de un ministro o de PDVSA se está gestando y que la CIA y el Vicepresidente, o algún ministro u otro funcionario, tienen "otras intenciones". Este endemoniado virus, cuando afecta a uno, termina por contagiar a miles y a veces a millones. Los infectos no aceptan opiniones en contrario, cuando alguien sale a explicar las razones para que tal o cual situación se haya suscitado el vocero es, ipso facto, catalogado como posible traidor o desafecto al Presidente Chávez y a la revolución. La más reciente aparición de esta peligrosa epidemia fue el "secuestro" del Presidente por su hijita "Rosa Inés". Y es que no puede menos que catalogarse como peligrosa la actitud casi infantil de aquellos que se hicieron oídos sordos a las explicaciones del ministro Andrés Izarra al declarar que el Presidente estaba "bien". Parece que a muchos "revolucionarios" se les olvidó la trayectoria y el compromiso del ministro Izarra para con la revolución, parece que olvidaron que es hijo de William Izarra, un hombre de sólidos principios revolucionarios, quien ha hecho de su hijo un magnifico luchador social que renunció a un excelente trabajo en RCTV precisamente para defender sus revolucionarios principios. A los sembradores de pánico, al contrario que a los sembradores de cebolla o cualquier otro rubro, el único clima que les interesa es el caótico vendaval de rumores que a diario generan con sus aviesas alertas de tormenta dentro de las filas "revolucionarias". Fue patético ver como hasta la credibilidad Walter Martínez fue puesta en duda cuando explicó, sin ambages, que al Presidente Chávez no sólo no le "había pasado nada", sino que "no le pasa nada". Si esta es la confianza que algunos "revolucionarios" tienen en el equipo de gobierno del Presidente, o de probos periodistas como Walter Martínez, entonces seguiremos sometidos a los designios de Globovisión y sus filiales del terror.

¡A los sembradores de pánico hay que impedirles que cosechen!


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Boscán B. Henry M.


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