Detalles poco conocidos del golpe de Estado contra Chávez

Esta es la primera parte de algunos momentos de la historia sobre lo acontecido en Venezuela hace 10 años, durante  el golpe de Estado en contra del Presidente Hugo Chávez Frías. Chávez en los instantes decisivos del 11 de abril de 2.002 estuvo reunido con unos pocos de sus colaboradores en el Despacho Presidencial, allí recibió una llamada de Fidel Castro, su mentor y amigo entrañable, quien lo conminó a no inmolarse, le ofreció asilo en Cuba y le hizo reflexionar sobre su capacidad para mantenerse vigente en la política  y tratar de reconquistar el poder con su ayuda y de los movimientos revolucionarios latinoamericanos. Se supo posteriormente, que durante la madrugada del día 12 Fidel Castro habría llamado en La Habana a tres Embajadores acreditados en ese país para solicitarles que estuviesen preparados por si era necesario trasladarse a Venezuela en un avión cubano a buscar al Presidente Chávez y garantizar su integridad.  Aseguran que Fidel Castro también llamó al General Vásquez Velasco, el principal Jefe Militar entre los amotinados, exigiéndole la restitución de Chávez en el poder.

En la sede del Ministerio de la Defensa en Fuerte Tiuna, Caracas, se encontraban reunidos unos 30 Generales y Almirantes, y un número apreciable de otros  oficiales. Se sucedían llamadas con Miraflores entre integrantes del estamento castrense que mediaban en conversaciones entre los oficiales reunidos en Fuerte Tiuna y los Generales Hurtado Soucre, Ministro de Infraestructura y Rosendo en Miraflores, en  las cuales se hablaba de la renuncia escrita de Chávez, a cuyo efecto el Coronel Rodríguez Salas preparó en  Fuerte Tiuna un proyecto de carta que fue enviado por fax, mientras que el original era llevado a Miraflores por los Generales Camacho Kairuz, Damiani y Vargas Herrera. El Presidente no firmó la renuncia en ese momento, ni la iría a firmar, solo que  para ganar tiempo dijo que tenía la intención de negociar su texto y asegurar algunas condiciones, como la integridad de sus colaboradores más cercanos. Como testimonio de lo ocurrido, Monseñor Baltazar Porras, Presidente de la Conferencia Episcopal relata que hacia las 12:30 de la madrugada del 12 de abril el Ministro Rodríguez Chacín lo llamó y le pasó el teléfono al Presidente, quien le expresó que en vista de los acontecimientos él estaba dispuesto a defenderse hasta morir, pero que no quería provocar una matanza, que bastante había con los muertos de ese día y por ello era preferible buscar una solución pacífica, pero que de no darse,  permanecería atrincherado en Miraflores hasta el final. Entre altos oficiales se hablaba de un “bunker” instalado en Miraflores, con equipos de inteligencia y espionaje destinado a promover violencia y muertes; y que se mencionaban los nombres de José Vicente Rangel, Diosdado Cabello, Rodríguez Chacín y Freddy Bernal como parte medular de esa estrategia.

La comitiva presidencial abandonó Miraflores a eso de las 3:30 a.m., y se dirigió a Fuerte Tiuna a donde llegó a las 4 a.m. En los pasillos de Palacio permanecieron los Ministros Jorge Giordani, Aristóbulo Istúriz, Rafael Vargas, María Cristina Iglesias, María Urbaneja, Héctor Navarro, Nelson Merentes, su hermano Adán Chávez y los Diputados William Lara, Víctor Hugo Morales, Walter Bethiol, Julio García Jaspe, Iris Valera y Rodrigo Cabezas, quienes se despidieron emotivamente del Presidente. El Jefe de la Casa Militar, General Vietri Vietri, lo acompañó en el vehículo presidencial hasta el Fuerte militar. Los altos oficiales reunidos en Fuerte Tiuna convinieron en que a la llegada del Presidente renunciante sería recibido con las consideraciones del caso y que las conversaciones con él quedarían exclusivamente a cargo de un grupo reducido de altos oficiales designados para ese efecto. El General Néstor González González, Monseñor Porras y Monseñor Aguaje recibieron a Chávez y lo condujeron al salón de conferencias del Estado Mayor, en el marco de la decisión de dispensarle un trato cortés, garantizarle su integridad personal y el respeto a su investidura. El General González González le hizo un reclamo a Chávez por el uso indebido del uniforme militar en aquellos momentos y le pidió a que se lo quitara, Chávez se negó y le contestó que como Presidente de la República era el Comandante General de la Fuerza Armada Venezolana. Monseñor Porras, testigo de excepción de esos históricos momentos, sostiene que a partir de allí los oficiales conminaron a Chávez a que firmara la renuncia, pero sin ofrecerle la opción de la salida al exterior, ante lo cual éste les habría expresado que habían cambiado las reglas de juego y que hiciesen con él lo que estimaran conveniente.

    Marzo de 2012



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José M. Ameliach


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