Ecuación electoral enmarcada en la lucha de clases

2012 venezolano: dos proyectos de País en pugna

Engañifa electoral de la derecha

Capriles al desnudo

Si algo debemos tener claro los venezolanos  y venezolanas, ya despejada la ecuación electoral, es que la campaña en función de la elección presidencial planteada en nuestro país para el próximo 07 de octubre tendrá un carácter claramente clasista, antagónico y confrontacional, independientemente de la aparente e inocua pasividad con la que interesadamente pretende revestirla uno de los dos actores políticos participantes en la contienda.

A nuestro entender, está claro que en el tapete político electoral están presentes dos Proyectos de país y dos concepciones de sociedad nítidamente contrapuestos, lo cual implica, forzosamente, la participación de actores antagónicos con estrategias, por supuesto, también, antagónicas.

Es evidente que las elecciones presidenciales del 2012 venezolano no se pueden abstraer de la lucha de clases internacional que está presente y expresa la crisis en el sistema- mundo contemporáneo (Ver: En el marco de la crisis capitalista mundial 2012 Venezolano: estratégica meta electoral, publicado en la edición Nº 121 de Y AHORA, Noticias en Paralelo y en www.aporrea.org/internacionales/a135402.htm 14/12/2011), pues, sí, bien es cierto, que, en la actualidad, ninguna formación económico-social nacional puede sustraerse de la omnipresencia del marco sistémico mundial, la nación venezolana, por la significación y repercusión que ha alcanzado la revolución bolivariana en el contexto latinoamericano y caribeño- e incluso mundial- y por el papel geopolítico que tiene su territorio como reservorio de la más grande potencialidad de hidrocarburos en el mundo, se torna insoslayablemente  atractiva para los intereses y ambiciones que están en juego en el escenario mundial; particularmente para el imperialismo estadounidense , Venezuela, es algo así como el equivalente a la “joya de la corona” en el orden político estratégico regional, económico y energético.

Los Proyectos en pugna

Por una parte, se hace presente un Proyecto de país subordinado al capitalismo internacional, es decir, una especie de propuesta de no país como el que se venía moldeando durante el período cuartorrepublicano, sustentado en un Estado cuya finalidad era la de servir como palanca de acumulación capitalista para la elite local y para los circuitos financieros internacionales, muy especialmente los de factura estadounidense, a costa del deterioro creciente de las condiciones de vida del pueblo trabajador; y en un modelo de sociedad motivado en valores o, más preciso, antivalores, que empinándose sobre la sociedad tradicional asumía o asume aún como referente el estilo idealizado de vida norteamericano. Este Proyecto de país apunta a tirar por la borda todo lo que se ha avanzado en el esfuerzo  transformador que se ha venido desarrollando en Venezuela durante la gestión bolivariana contemporánea, en primer orden la reafirmación de la soberanía e independencia nacional y las Misiones Sociales, garantistas de las más sentidas reivindicaciones populares. Este Proyecto tiene como su abanderado presidencial al candidato elegido en las elecciones primarias de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles Radonski , militante del partido Primero Justicia y actual gobernador del estado Miranda .Pero como es harto conocido, testimoniado y más que documentado este bloque político -social cuenta con la asesoría y respaldo manifiesto del imperialismo estadounidense con su inconmensurable poder político, económico, militar y mediático y cultural; condición que ya de por sí lo determina como turbulento y contingente dada la trayectoria injerencista  y desestabilizadora  de tan peliagudo asesor. Hete aquí el Proyecto nada novedoso pero si tenebroso de la derecha imperial y lacayuna.

En contrapartida, está  el Proyecto Patriótico de país autónomo y soberano perfilado durante el período bolivariano, apuntalado, en un Estado en transición, propiciador de la participación popular, de una equilibrada redistribución de la riqueza nacional, favorecedor de la deuda social con los sectores trabajadores y con los más desposeídos, que reconoce diversas formas de propiedad aunque relieva la propiedad social, y fundamentado en un modelo social inspirado en valores históricos, solidarios y humanistas. Proyecto de país que apunta a establecer las bases de una sociedad socialista, innovativa y concebida con una abierta  y expresa vocación latinoamericana y caribeña. El candidato presidencial de este Proyecto de país es el Comandante Chávez, quien va para la reelección--con el apoyo de los partidos afectos al bolivarianismo y con el Gran Polo Patriótico (GPP), conglomerado de organizaciones sociales y políticas de todo el país-- y que lejos de haberse desgastado, luego de 13 años en el poder gubernamental, goza de 60% de popularidad y aceptación según las encuestas más conservadoras.

Sendos Proyectos  cuentan con actores sociales y políticos  protagónicos que responden a intereses y conformaciones de clases nítidamente definidas y contrapuestas. Planteados así, resumida y linealmente, los campos de acción de la presente coyuntura electoral venezolana, pareciera sencilla  y hasta transparente el desenvolvimiento que ha de tener la venidera contienda, pero el escenario concreto, real, en el que está montada es mucho más complejo de lo que a simple vista se asoma en el horizonte. Las estrategias de ambos Proyectos ya han sido esbozadas, por lo pronto pondremos el acento en los lineamientos estratégicos de la derecha pues gran parte del esfuerzo de los bolivarianos debe estar situado en contribuir a descifrarlos, escrutarlos, a conocerlos apropiadamente para hacerlos ineficaces e inoperantes y con ello conllevar a la derrota del enemigo histórico de nuestro pueblo.

La estrategia de la derecha

Los resultados de las primarias, a despecho de la imagen que han querido proyectar, les confirmó a los estrategas opositores el alcance limitado de sus propuestas políticas; en ese ejercicio electoral participaron casi en su totalidad los votos duros con que cuentan, apenas un poco más de 3 millones de votos, cifra por demás insuficiente(cercano al 17% del universo electoral venezolano) para vencer a un candidato tan formidable como Chávez, de allí el empeño mayúsculo que se han forjado de ir más allá de su electorado cautivo, intentando presentar a Capriles, inmediatamente de conocerse el resultado de la puja interna, como un político dotado de una condición “progresista”, incluyente, benefactora con la manifiesta finalidad de “morder” en el amplio electorado chavista. De manera que por obra y gracia de una maroma política-comunicacional el  derechista Capriles ha devenido en un entusiasta candidato de centro-izquierda. La estrategia de la derecha, en el mundo entero e históricamente, siempre ha estado impregnada de un cinismo de alto vuelo, de mucha capacidad demagógica y manipuladora, pero en este caso el cinismo derechista no tiene parangón, tal vez equiparable al cinismo imperial estadounidense que en nombre de imponer su abyecta “democracia” somete a los pueblos y países a la más grosera matanza y desolación.

La idea que manejan, entonces, es proyectar al candidato de la derecha como un campeón de la moderación, progresista, pluralista, incluyente, pacifista, unitario, joven católico, triunfador, eficiente, un muchacho casadero, futurista, centroizquierdista, no confrontador, con sensibilidad social, que postula que no va a eliminar las Misiones Sociales, que invita a todos a subirse al “autobús del progreso”( casualmente la misma oferta electoral del candidato Obama en el escenario estadounidense); todo ello revestido en un discurso emotivo, simbólico, creíble y enmarcado en mensajes cortos pero eficaces y con lenguaje sencillo. Es decir, estamos ante  una operación de mercadeo político y de maquillaje comunicacional que apunta a presentar una imagen interesada del candidato opositor que evidentemente no se corresponde con la realidad incontrastable  de su trayectoria, de sus intereses de clase y mucho menos de la materialidad programática de sus asesores y congéneres políticos. Estamos en presencia de una evidente engañifa electoral de la derecha

El candidato Capriles al desnudo

En un país que como en el nuestro todos nos conocemos, se hace por demás difícil esconder la trayectoria de cada quien, y en especial, de personajes que han estado expuesto en la palestra pública. Por más que se quiera taparear las cosas los hechos son más contundentes que cualquier intento manipulador.

En el caso de Henrique Capriles Radonski es público y notorio su procedencia de una familia burguesa propietaria de grandes empresas relacionadas con la comunicación, el entretenimiento y el sector inmobiliario, que, en consecuencia, nunca fue un niño que haya conocido siquiera un día en la pobreza; que en su juventud, que es cuando se moldean los caracteres del individuo, fue miembro, por cierto, junto con su asociado Leopoldo López de un grupo ultra católico y de extrema derecha denominado Tradición, Familia y Propiedad (TFP); así mismo, fue un activo protagonista del golpe militar-empresarial de abril de 2002 destacándose en la repudiable agresión  a la embajada de la República de Cuba y en el acoso y sometimiento de altos voceros del gobierno bolivariano; como miembro del partido Primero Justicia siempre ha querido proyectar una imagen de nueva derecha en contraposición a la partidocracia tradicional. A ojos vistos estamos ante un joven supuestamente casadero de claro perfil anticomunista, cuyo intento de presentarlo como “progresista” tiene la expresa intención de hacerlo digerible para el pueblo llano y chavista, pero es irrebatible que como actor político para nada ha estado identificado con ideas realmente progresistas, solidarias y de avanzada social.

En cuanto a su aureola de triunfador y de eficiencia en la gestión pública, también nos encontramos ante otro de los mitos con los que se quiere revestir a este candidato de la derecha internacional como lacayuna. Los triunfos electorales que lo preceden en Baruta como alcalde y en Miranda como gobernador están cobijados por el dato de la presente realidad política que evidencia que ambas circunscripciones electorales se corresponden con zonas de alta concentración y agregación poblacional de marcada tendencia político-ideológica conservadora, en las que no se requiere para triunfar mayor eficiencia de gestión más si clara empatía ideológica; en otras palabras, a cualquier candidato derechista, relativamente, le resulta fácil imponerse en estos reservorios electorales burgueses.

El  programa de la MUD, poco difundido pero muy esclarecedor

La derecha opositora hizo mucha alharaca con motivo de la elaboración del programa que el precandidato ganador en las primarias debería asumir como propuesta programática a presentar a la consideración del electorado nacional… pero sorpresa… ahora que tiene al candidato Capriles Radonski no hace ningún empeño para difundirlo ¿ Esto por qué será? Pues porque el programa es bastante esclarecedor con relación a los verdaderos propósitos que animan al bloque derechista. El contenido programático de esa propuesta es de corte abiertamente neoliberal lo que lo hace contradictorio con la cínica imagen que le quieren construir a Capriles, como candidato progresista de centro-izquierda ,en base a la estrategia electoral que tienen diseñada, y que es la que de alguna forma les puede hacer atraer votos de las masas populares.

Entre los 100 enunciados del programa de la MUD destacan: limitar la relación del Estado con la economía, la palanca del desarrollo debe ser la empresa privada, por tal motivo habría que asegurar los derechos constitucionales a la propiedad privada y a la libertad económica, PDVSA debe volver a su función específica que es extraer  y comercializar petróleo y desligarse de los asuntos sociales que ha absorbido en los últimos años, desnacionalizar las empresas estratégicas nacionales dándole cabida a las grandes transnacionales, reajustar las Misiones Sociales lo cual implica su eliminación, garantizar la propiedad privada sobre la tierra, obviando los esquemas colectivistas y descartando las medidas de expropiación que ha venido adelantado el gobierno bolivariano, eliminar las leyes que han sido aprobadas por la vía habilitante, reformar las leyes del Poder Popular, eliminar las milicias bolivarianas, volver a la triangulación capital-Estado-trabajadores para regular las relaciones laborales, limitar y condicionar la vinculación con los pueblos y países hermanos a relaciones económicas sin propiciar la integración latinoamericana y caribeña, restituir la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV); es decir, en pocas palabras el propósito real es desmontar todo el esfuerzo colectivo nacional realizado en los últimos años por construir un país soberano y una sociedad equitativa, solidaria, justa y humanista. Y todas estas regresionistas medidas pregonan realizarlas enarbolando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, mayor no puede ser el oportunismo y la desvergüenza.

La derecha tiene un verdadero programa neoliberal bajo la manga, les resulta inconveniente difundirlo, pero apuntalada en su capacidad mediática para la manipulación y en el chorro de millones de dólares recabado desde el exterior confía en que podrá confundir al bravo y cada vez más esclarecido pueblo venezolano. Pretende desconocer el entrañable sentimiento de amor y de identidad cada vez más consciente que se ha entretejido entre el pueblo y la propuesta liberadora que personifica el Comandante Chávez. Por ello hay que estar más que alerta ante cualquier intento desesperado que ose emprender la derecha internacional y apátrida desvergonzada contra la Patria de Bolívar.

miguelugas@gmail.com



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Miguel Ugas

Miembro de la coordinación nacional del MoMAC

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