El pequeño capitalista no se orienta por el grande, sino todo lo contrario

Ganancia y tasa de ganancia

Periodistas deficientemente documentados, muchos Economistas de bajo perfil académico y los especuladores de la comunicación suelen afirmar que los vendedores de “cafecitos” ganan mucho dinero, que especulan y ganan a razón de varias veces 100 por cada 100 Bs.F. invertidos (Bs., o bolívares, para abreviar). Y eso es verdad, un cafecito de cafetines y afines dejan un margen de ganancia exorbitante, cuantitativamente hablando, pero se trata de mercancías de bajo monto, de bajo precio o de poco valor unitario en las ventas.

Efectivamente, si la ganancia global del cafetinero se redujera a esa alta tasa, digamos 500%, para un precio del café pequeño = Bs. 3.000, entonces, su costo sería de Bs. 500, salvando los demás gastos y demás mercancías. En consecuencia, para que por ese concepto este comerciante se redondee una ganancia, digamos Bs. 8.000 al mes, tendría que realizar ventas por Bs. 9.600/mes (unos 107 cafés diarios, aprox.), venta de la cual, pues, le quedarían Bs. 8.000 = 500% sobre el costo causado, como tasa de ganancia sobre esa inversión  de Bs. 1.600/mes.

Eso significa que el cafetinero, realmente, tendría que vender varias veces ese valor de Bs. 9.600 para poder costear los demás costes constantes y variables involucrados en su negocio, y al final quedarse con los Bs. 8.000/mes, del ejemplo.

Ahora, en el caso de un vendedor de automóvil, cuyos costes de operación sólo se incrementan básicamente por concepto de inmuebles, con un (1) vehículo que venda al mes, para una tasa de ganancia, digamos, = 50% (900% menor que la tasa del cafetinero), levantaría sus buenos miles de Bs. /mes, para un precio del vehículo, sea este el caso, de Bs.100.000, o sea, tendría una ganancia de Bs. 50.000.

Con esos ejemplos, deberíamos tener claro que la tasa de ganancia particular, la de una mercancía o empresa, no son suficientes para medir con aproximada exactitud la rentabilidad mercantil de nadie. Una tasa de ganancia elevada no necesariamente significa elevadas ganancias. Pero, hay más, en el sistema capitalista, los capitalistas medianos y menores suelen emplear menos maquinarias y equipos que el empleado por la gran industria. En estos casos, es necesario conocer la ley de la distribución intraclasita de la plusvalía. Este tema se refiere a la explotación intraclasista, más allá de la explotación de plusvalía realizada por un empresario en particular.

Mediante el famoso “Problema de la transformación” de los valores de las mercancías en “precios de producción, Carlos Marx dio cuenta de la sobrevivencia de la alta burguesía no financiera. Ocurre que el gran capital dedicado a la fabricación y venta de mercancías suele operar con una alta composición orgánica de capital, esto es, con mucho capital constante y poco capital variable, poca mano de obra, relativamente. Esa sobreinversión en capital no productivo de riqueza alguna, se traduce en una pobre tasa de ganancia, lo cual desestimula su inversión, mientras que la industria mediana y pequeña lucen más atractivas porque en estas se genera una mayor cantidad de plusvalor. De resultas, los capitales se desplazan de un segmento a otro, las ofertas reaccionan adecuada y proporcionalmente, la tasa de ganancia se eleva en la alta empresa, y baja en las medianas y pequeñas. Al final y tendenciosamente se logra una tasa promedia para la masa global del capital invertido. Es esta tasa promedia la que debe tomarse en cuenta a los efectos de ciertas regulaciones estales, y del cálculo estadístico en general.

Esa tasa promedia de ganancia rige, pues, para todo el capital, independientemente de cada monto en particular. Un empresario de menor giro termina obteniendo la misma tasa del gran productor, y así resulta explotado en segundo grado, gracias   al trasiego de parte del plusvalor creado en su pequeña industria y que va a manos del empresario mayor. Tal es la explotación de capitalistas entre sí, porque no se trata de una guerra o competencia entre empresarios afines en sus mercancías, sino de una guerra o competencia entre capitales de todo tamaño. Obviamente, siempre el capital mayor lleva la ventaja, y hacen mal u obran ingenuamente, aquellos pequeños capitalistas que suelen ponerse al lado del gran capital cuando surgen movimientos sociales antiburgueses.

marmac@cantv.net

30/01/2012 8:48:49



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Manuel C. Martínez


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