Decálogo sobre los problemas de la Revolución Bolivariana

Breve nota introductoria 

0. — El presente artículo es un decálogo que pretende contribuir con la crítica y el debate en torno a los problemas ideológicos que aquejan a cualquier proceso revolucionario. Puede acusársele de pesimista, puesto que no se señalan en él posibles soluciones a las problemáticas planteadas. Pero el autor sólo pretende con el artículo echar luces sobre los problemas y animar el debate y la discusión, puesto que con ello se estimula el crecimiento de la izquierda venezolana. 

Decálogo 

1. — El modo de producción existente en el país está ejerciendo tales transformaciones sobre la sociedad venezolana, que cabría la posibilidad de que esta no soportase el choque cultural implicado. La sociedad industrial avanza destruyendo la antigua sociedad campesina venezolana, sobre la que se sustentaron cerca de 300 años de cultura y costumbres. En un proceso de menos de un siglo(sólo unas pocas generaciones), la Venezuela del petróleo ha estrangulado a la Venezuela campesina. 

2. — El proyecto de la nueva burguesía nacional, encabezado por Chávez, pasa por una transformación violenta de la población y su inclusión en la sociedad industrial moderna. Esta burguesía se enfrenta a la antigua burguesía portuaria y parásita e impone un proyecto de desarrollo nacional que tiene como base la acumulación del capital y la proyección de la nación hacia el exterior como una trasnacional petrolera. 

3. — Esta destrucción de la antigua identidad venezolana es la que percibimos como una decadencia de los valores de la nación. Hay un esfuerzo por mantener una elevada tasa de natalidad, con lo que la población de jóvenes siempre supera a la de ancianos y adultos mayores. La alta tasa de crecimiento abre un abismo cultural entre los miembros de una y otra generación. 

4. — Este proyecto se lleva a cabo mediante el bombardeo continuo desde los medios de comunicación, la adoctrinación masiva de la población dentro del sistema educativo y la represión violenta de los elementos subversivos por parte de los aparatos de control del estado. 

5. — La masa venezolana, marginada, se ve recluida en inmensos guetos llamados “barrios”, que recuerdan el apartheid sudafricano. El superpoblado Sur en Valencia contrastado con el bien cuidado y atendido Norte es un ejemplo de ello. 

6. — Sólo a los que están correctamente adoctrinados y alienados se les acepta su inclusión en la sociedad del bienestar y se les permite abandonar la “barriada”. Es esta misma alienación la que les impide ver el régimen de represión en que viven. 

7. — El panorama político está dominado por el bipartidismo chavismo-oposición. Esta contienda arrastra al individuo y le impiden no solo pensar en soluciones alternativas a los problemas de la nación, sino que le aleja de estos. 

8. — Los proyectos sociales de la nueva administración son como compresas calientes, sólo parchean levemente la situación sin atacar la raíz del problema. Las contradicciones sociales permanecen mientras la nueva burguesía que se hizo con el dominio de los puertos comerciales, las industrias nacionales y el petróleo entre 2002-2003 afianza su control sobre el resto de los elementos que se le resisten, pequeño-burgueses y revolucionarios por igual. 

9. — La izquierda venezolana no se encuentra en condiciones de tomar el control o de radicalizar el proceso. La administración chavista se ve necesitada de la izquierda como brazo político con el que actuar, puesto que no existe otro elemento en la población capacitado para llevar a cabo la tarea: los partidos fracasaron; salvo el PCV y algunos colectivos de izquierda que se mantienen activos y creciendo lenta pero progresivamente. No obstante, la administración no duda en reprimir y apartar de su lado los elementos radicales. Un ejemplo de esto es la persecución contra los miembros de las FARC’s. La izquierda, en su estado actual, sólo ha podido crecer a la sombra de las libertades del chavismo pequeñoburgués. 

10. — El conjunto total presenta un panorama orwelliano. Las posibilidades de rebelión pasan por la subversión de la masa en su conjunto y la toma del control de los medios de producción, algo que en la actualidad es perfectamente posible. Pero sin un elemento catalizador que pueda consumar la rebelión y el “asalto al cielo”, sólo se obtendrá un nuevo 27 de febrero.  

gabrielbaute@hotmail.com



Esta nota ha sido leída aproximadamente 2126 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter