Águilas y gallinas

El teólogo brasileño Leonardo Boff citando un hermoso pasaje bíblico nos explica la conducta humana como un comportamiento “águila” o un comportamiento “gallina” y, a partir de esa metáfora infunde aliento para que nos superemos y nos indica el camino que debe tomar una nación para construir un mundo mejor. La cita en cuestión reza:
«Dios es semejante al águila, que excita a su nidada, volando sobre sus aguiluchos, extendiendo las alas para sostenerlos y llevarlos sobre sus plumas» Deuteronomio (32,11).

A partir de esta parábola Leonardo Boff nos describe como el riesgo y el coraje forman parte crucial de la educación del ser humano, dice:
Como sabemos, las águilas hacen sus nidos en lo alto. El tamaño del nido es considerable: dos a tres metros. Después de nacidos, los aguiluchos permanecen en él dos meses, alimentados por su madre, hasta que están listos para volar.
Pasado un tiempo, la madre les [reduce] la comida y comienza a dar vueltas en el aire largo rato sobre el nido, luego desciende hasta el nido y comienza a empujar al aguilucho hacia el borde, hasta que lo hace caer. Y cuando cae, se apresura a recogerlo sobre sus alas extendidas. Y lo devuelve al nido. Repite varias veces la escena, para desafiar a sus crías a superar el miedo, a confiar en sus jóvenes alas, y a querer volar. Y repite todo eso hasta que los aguiluchos se liberan. [La madre-águila] somete a su aguilucho a esta prueba de riesgo y coraje para que comience a volar A fin de impedir que vuelva al nido, remueve las hojas y las ramas para hacerlo no habitable ya. Finalmente, el aguilucho empieza a volar y busca por sí mismo su alimento. Ahora es ya águila adulta.

Y concluye:
La lección es cristalina: no podemos quedarnos eternamente en la cuna y bajo las alas de los padres. Hay que enfrentarse a la vida con sus desafíos, nos damos cuenta del peligro y de la posibilidad de fracasar. Pero aunque fracasemos, siempre podemos aprender que las tareas que nos proponemos deben contener exigencias que parecen estar un poco más allá de nuestras fuerzas. De lo contrario, no descubrimos nuestro poder, ni conocemos nuestras energías escondidas y no crecemos.

La intención de Leonardo Boff es muy clara. La metáfora del “águila” alude a los pueblos y, en especial, al sector popular excluido. Al igual que la nidada, altamente vulnerable, los millones de seres humanos que viven en condiciones precarias deben desear liberarse y deben a pesar de la incertidumbre aceptar el desafío de un nuevo modelo de vida que les permita ser autónomos. Si los pobres se atreven a construir ese mundo mejor, “vuelan”, y con ello descubrirán su poder, sus energías escondidas y crecerán concluye este extraordinario pensador de la liberación.

Este brasileño, estudioso de los enigmas de Dios, nos señala además el peligro de ser “gallinas” cuando se trata de la gestión pública, dice:

Los gobiernos que aplican la política económica neoliberal, aceptan el recetario del FMI y del Banco Mundial, lo que los obliga a sacrificar las políticas sociales y con ello castigan a los pobres. Es la opción perezosa de los que prefieren ser gallinas a ser águilas. Rechazan la difícil alternativa de presionar hasta abrir un camino nuevo que haga de la economía un instrumento de la política social dirigido hacia las mayorías. Esta actitud haría que fuesen águilas y no gallinas. Ésos son los que garantizan las transformaciones sociales El destino de un pueblo es ser águila y volar autónomamente. Misión de los políticos es hacer lo que hacen las águilas con sus aguiluchos: estimular al pueblo a vivir libremente y a plasmar el destino de su país.
Hasta aquí seguimos con fidelidad la exposición de Leonardo Boff titulado “El águila y la macroeconomía” publicado el 24 de febrero de 2005 en http:// servicioskoinonia.org. Ahora, busquemos cotejarlo con la historia reciente de Venezuela porque se presta a grandes coincidencias.

Las reflexiones de Leonardo Boff nos trae el recuerdo de la guerra de símbolos entre Chávez y Arias Cárdenas, esto ocurrió como ya ustedes lo habrán evocado en el proceso electoral donde se empleo en el debate político la oposición semántica águila/gallina. El proceso histórico que arranca desde aquellos cruciales años hasta nuestros días se ha encargado de mostrar que Chávez no sólo enfrentó en el continente americano al neoliberalismo propugnado y patrocinado por los Estados Unidos, sino que además tuvo el coraje de aplicar la fórmula que señala Leonardo Boff de “abrir un camino nuevo que haga de la economía un instrumento de la política social dirigida a las mayorías”. Bajo ese liderazgo valiente y creador del “Comandante”, el actual proceso venezolano va logrando como águila-madre estimular y poner en marcha a miles de hombres y mujeres de los sectores más débiles de la población, para que asuman las cooperativas y las misiones con el espíritu de “aguiluchos” que prueban por primera vez sus jóvenes alas para dejar atrás la pobreza, el desempleo y la ignorancia y plasmar un destino distinto para Venezuela. En síntesis, el pueblo posee una energía escondida que debe ser liberada para que nuestra nación alcance la grandeza bolivariana.

(*)Ensayista



Esta nota ha sido leída aproximadamente 3878 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter




Notas relacionadas