Algunos estadísticos invisibilizados

La Mujer Proletaria Está a un Paso de Andar Descalza[i]

 

Por fin el proletariado de la rancia Europa Occidental cae en la cuenta de su inminente proletarización, aunque conserva esperanzas de que los cambios gubernamentales con mayores exigencias al capital financiero pudieran alargarle su “regalada” vida.

Como sabemos, esos proletarios europeos, inclusive los de la paupérrima España, se han considerado inmunes a los males del capitalismo. Por eso no pudieron apoyar el Ensayo Soviético ni el Chino, sino todo lo contario, fueron en su contra hasta que lo abortaron. Hoy todos vociferan y maldicen el “Neoliberalismo y el Liberalismo”, los “paquetes económicos” del Fondo Monetario Internacional y mil epítetos más que pregonan sus flamantes “indignados”, pero para nada mencionan las lapidarias premoniciones de Carlos Marx. 

La China actual y la Rusia no comunista   se suman hoy al capital internacional, de tal manera que   a ese infatuado proletariado europeo no le queda    otra opción que la de su pauperización. Para ese proletariado ya no hay salida por los momentos.

Para toda esa masa de trabajadores, la teoría marxista siempre fue una engañifa porque así se los hizo ver la mediática de la alta burguesía, al precio de darse la gran vidorra con buena parte de la plusvalía americana, de los saqueos de riquezas naturales que los complacientes y títeres    gobernantes americanos les brindaron, y siguen haciéndolo. Cuando un país americano le importa una aguja a cualquier    país Europeo, ayuda al capital extranjero para que el proletariado de allá todavía no languidezca. Porque España y Portugal, y Alemania y Francia, Inglaterra y Holanda, todos esos rancios países siguen viviendo con buena parte del Producto Territorial americano. Las ganancias derivadas de su producción no han compensado jamás el confort que demagógicamente venían disfrutando sus explotados de ayer, e indignados de hoy.

Hasta ayer, se nos vendía una Francia ilustrada, educada y ultracivilizada, unos países preñados de Museos y de mil atractivos turísticos avalados por el buen vivir de sus pobladores nativos. Hoy, ese cuadro empieza a desteñirse y el flujo de divisas americanas ha empezado a frenarse.

Veamos algunos estadísticos que han sido invisibilizados por nuestros gobiernos y por la mediática burguesa: Cuando la “encantadora” Jacqueline Kennedy bajó presurosa de su apartamento hacia las tiendas de abajo y lo hizo con la ropa ligera que le brindó un “blue jean” y una sencilla camisita, no pensó que de allí en adelante se dispararían las ventas de esta prenda de trabajo pesado[1].

Efectivamente, desde entonces el bluyín es la ropa más usada por todos los trabajadores y ni tan  trabajadores del mundo occidental. Súmese a su durabilidad y bajo costo de mantenimiento, el atractivo que supone ser prenda alusiva a trabajos exigentes de vigor y juventud. Hoy se le usa hasta para bailar y fiestas formales[ii].

El hábito ya arraigado sobre esta prenda de vestir nos revela la más evidente uniformidad proletaria, un mecanismo paliativo de la pobreza del trabajador,   impedido como se halla para vestir con mejores “galas”, viene ahora acompañado con el   uso de unas “chancleticas” hechas con recortes, de tal manera que ya es imposible seguir economizando materia prima para su fabricación.

Usted observa las damas usuarias de esta imitación de calzado, verá sus pies sucios en menos de una ½ hora de caminata, observará sus encallecidos talones, y, por supuesto, el uso diario de semejante “calzado” terminará habituando a usuarios y observadores al punto de que pronto salir de ellas y andar descalza está a un paso de realizarse.

Si este no es un invisibilizado estadístico palmario del malestar económico del proletariado mundial, ustedes dirán qué cosa es.



[1] “Los pantalones vaqueros, de mezclilla, tejanos, pitusa,[1] mahones,[2] jeans (pronunciado /ʝins/) o blue jeans, adaptado al español como bluyines,[3] son un tipo de pantalón hecho con un tejido de algodón bastante resistente llamado mezclilla o denim. Originalmente esta era una prenda de trabajo, pero a partir de la década de 1950 se empezaron a imponer como prenda juvenil.

Actualmente, los términos blue jean o jeans son anglicismos aceptados por las Academias de la Lengua Española, siempre y cuando se escriban con la grafía adaptada "bluyín" o "yin[es]".[4]   Cónfer: http://es.wikipedia.org/wiki/Pantal%C3%B3n_vaquero



[ii] http://sadelas-sadelas.blogspot.com/2009/02/paquete-i-de-sadelas-publicadas-desde.html?zx=f8440230673cc093

 


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Manuel C. Martínez M.


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