Ecuador en el centro de la encrucijada geopolítica

La explosiva movilización social en las calles de Quito, la capital de este Estado sudamericano de algo más de 13 millones de habitantes -puesto 97 en la escala de desarrollo humano de la ONU- obligó la renuncia del presidente Lucio Gutiérrez el pasado miércoles 20 de abril.

POR LA PUERTA TRASERA

Siguiendo el camino inaugurado a fines del 2001 por el presidente de la Rúa en Argentina y recorrido un poco más tarde por Gonzalo Sánchez de Lozada de Bolivia, Gutiérrez huyó del palacio presidencial en helicóptero, por la pequeña puerta, en medio de un clima de protesta e insurrección social explosiva.

Esta renuncia acelerada del coronel reconvertido en político, no sorprende sin embargo para nada. Hace algo más de tres meses, el 16 de enero pasado, 200 mil personas se habían manifestado en las calles de la capital rechazando las ínfulas “dictatoriales” de Gutiérrez, su plan de gobierno, y exigiendo una gestión realmente democrática . Era una advertencia clara lanzada por el movimiento social ecuatoriano.

Al mismo tiempo, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador, la poderosa CONAIE, inició un proceso de movilizaciones con tres ejes: impedir nuevas privatizaciones anticipadas por el gobierno; rechazar el Plan Colombia y oponerse abiertamente a la firma por parte de Ecuador del Tratado de Libre Comercio (TLC) exigido por los Estados Unidos de Norteamérica.

LA GEOPOLITICA LATINOAMERICANA

A la luz de la historia reciente del país andino, sobresalen dos elementos interpretativos esenciales que marcan no sólo a Ecuador sino todo América latina.

En primer lugar la realidad geopolítica continental que vive un momento muy importante nunca antes visto desde los años setenta. Con gobiernos claramente anti-Washington en Cuba y Venezuela. Y con gobiernos de avanzada en su política de internacional en Uruguay, Argentina y Brasil. Defienden el derecho a un desarrollo continental (por ejemplo sobre la base del MERCOSUR) con mayor margen de maniobra frente a los Estados Unidos de Norteamérica.

Washington evalúa esta relación de fuerzas como poco favorable y trata de contraatacar reforzando su propio eje de aliados incondicionales, con epicentro en Colombia y los países andinos – entre los cuales Ecuador y Gutiérrez era clave-. Lo que irrita en extremo a los movimientos sociales de la región que reaccionan a esas políticas económicas asfixiantes, a los intentos de más y más neoliberalismo privatizador . Hay que recordar que uno de los ejes de denuncia popular contra Gutiérrez fue, su servilismo total hacia Washington, desde que se definiera públicamente como “el mejor aliado de Bush”

El otro elemento clave para comprender la reacción popular ecuatoriana (y la actual crisis de poderes) es la situación geo-militar regional. Tal como lo señala el profesor y analista René Baéz en “América Latina en Movimiento” (ALAI/Marzo 2005), “Gutierrez ha colocado al país a un paso de declarar la guerra total a la insurgencia colombiana”.

El “Plan Patriota” –que comenzó a revelarse en junio pasado- es la ofensiva más ambiciosa contra la guerilla colombiana. En la operación que involucra a 17 mil soldados y de despliega en un área de 260 mil kilómetros al sur de Colombia, con presencia o control de las FARC. Este plan se acompaña de la Iniciativa Regional Andina (Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá) que busca blindar militarmente las fronteras con Colombia. Una chispa puede hacer explotar todo en segundos.

“Exigimos que el país suspenda las negociaciones del TLC con Estados Unidos, cierre la base militar de Manta (cedida por Ecuador a las fuerzas armadas estadounidenses) y se oponga al involucramiento del país en el Plan Colombia”, financiado por Washington y dirigido contra la guerrilla con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico declaró hace algunas horas Luis Macas, dirigente de la CONAIE.

Tras la crisis en Ecuador, un movimiento social intuitivo y activo. Que no soporta más ajustes neoliberales y que no quiere ser carne de cañón de un conflicto bélico regional. Aunque todo está abierto y la crisis no ha sido totalmente saldada, “Que se vaya Lucio” era una reivindicación defendida por millones de ecuatorianos desde que traicionó a la alianza popular que lo condujo a la presidencia y que hoy se convierte en realidad.



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Sergio Ferrari


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