América Latina: campeona mundial de la desigualdad

1. Como se quiera ver, o por donde se quiera analizar, América Latina ha sido un continente rico en recursos naturales, en tierras, aguas, montañas, animales y en cultura de su población; pero miserable en la vida de la mayoría de sus habitantes por el intenso saqueo y despojo que ha sufrido desde que fue “descubierto” por los europeos hace medio milenio. Más aún, al debilitarse el poder de dominación del “viejo continente”, los pueblos de América se “liberaron” a principios del siglo XIX para caer bajo la bota de un nuevo imperio, más brutal y rapaz, el de los Estados Unidos. Con luchas y enormes sacrificios habían conquistado su independencia, pero muy poco les duró el gusto. Veamos sólo el ejemplo siguiente.

2. El representante del la ONU en México, Thierry Lemaresquire, en conferencia de prensa resaltó que el informe anual de Naciones Unidas analiza en profundidad la desigualdad, ya que “América Latina es campeona mundial” en el rubro (La Jornada, 19/IV/05) No se aportaron datos sobre otros países para ver con más precisión la problemática, pero sobre México la secretaria para el Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, tuvo que reconocer –conservadoramente- que 20.1 millones de mexicanos apenas disponen de menos de dos dólares al día, es decir, de unos 15 pesos diarios. La funcionaria aseveró inclusive que uno de los objetivos era “reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar diario... México ya logró disminuir 61.6 por ciento, al pasar de 10.8 por ciento a 4.1 por ciento en 2002”. Todavía hay millones de mexicanos viviendo con menos de un dólar diario. ¿Con tres, con cinco o con ocho pesos diarios?

3. Mientras tanto el presidente Vicente Fox y su esposa han dilapidado más de 74 millones de pesos en viajes o giras en el extranjero (7/IV/05) y el salario anual de 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) es de más de 72 millones de pesos al año (19/IV/05); ministros que nunca han sido bien vistos por la población. ¿Qué decir del salario mínimo de los trabajadores mexicanos que es de 45 pesos (cuatro dólares) diarios, o sea, un mil 350 al mes y 16 mil 200 pesos al año?. Puede verse que los ministros de la SCJN obtienen un monto similar al que reciben 4 mil 428 trabajadores que ganan un salario mínimo. Tan solo el presidente de la SCJN devenga casi 650 mil pesos mensuales; más de 58 mil dólares, lo doble lo triple o cuatro veces más que el de muchos mandatarios de otros países.

4. Sin embargo, a pesar de esa enorme y violenta desigualdad en los ingresos de grandes funcionarios y empresarios, y el 80 por ciento de la población de América Latina, la ONU en cada declaración parece descubrir la realidad que a diario, y desde hace siglos, se manifiesta claramente ante nuestros ojos. Pareciera que esos organismos internacionales como la ONU, el FMI, el BM, de pronto se dieran cuenta de la realidad, cuando son ellos los que poseen las estadísticas y los estudios más profundos sobre la situación de nuestros pueblos. Sin embargo, a pesar de que es positivo que nos recuerden estos problemas, es absolutamente negativo que no hagan nada para remediarlos, a pesar de que están en sus manos hacerlo.

5. En contraparte habría que preguntar: ¿Qué hace la ONU para frenar el hambre y los masivos asesinatos que se cometen los ejércitos de Estados Unidos y sus aliados en Irak, en Palestina y en Afganistán? ¿Qué ha hecho la ONU para romper el inhumano bloqueo de más de 40 años contra Cuba; por evitar que con el llamado Plan Colombia se siga asesinando al pueblo rebelado que apoya a las FALC o para asegurar que la derecha venezolana, al servicio de los intereses yanquis, respete a la Revolución Bolivariana? La miseria de los pueblos de Latinoamérica es indiscutible por ser muy evidente; pero no basta con denunciarla o con aconsejar medidas para paliarla. Es indispensable que los pueblos se rebelen, que salgan a la calle para gritarla y para organizarse contra el poder.

6. Gobiernos como el de Fox, Alvaro Uribe, Lucio Gutiérrez o Carlos Mesa –que se han entregado y se han puesto al servicio del presidente Bush- deben ser expulsados del poder. Con su comportamiento de servir al capital se han ganado el odio de los pueblos. Durante sus mandatos han acrecentado el desempleo, han empeorado los servicios de salud y de educación, han despilfarrado mucho dinero en sueldo y compensaciones a funcionarios, han hipotecado a nuestros países con préstamos y han recortado el gasto social por el pago de lesivos intereses. No puede haber esperanza en esos personajes que han convertido su gobierno en instrumento de grupos financieros nacionales e internacionales.

7. Otra cosa muy distinta es el comportamiento de gobiernos que como el de Cuba, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay o Chile, buscan construir una alternativa igualitaria, participativa y, hasta socialista, tratando de encontrar para sus pueblos proyectos productivos independientes y una línea de consumo y de comercio más acorde a los intereses de los pueblos en países libres y soberanos. Hay esperanza en que en Ecuador, Bolivia y México, por diversas vías, se instalen gobiernos con proyectos alternativos al neoliberalismo y la privatización, que al mismo tiempo impulsen a sus pueblos a luchar por una América Latina radicalmente distinta que la se sitúe en primer lugar, pero de la justicia y la igualdad.

sicologia@prodigy.net.mx





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Pedro Echeverría V.


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