La polarización capitalista (I)

La apariencia de la existencia de una polarización política entre dos fuerzas o grupos de fuerzas por el control gubernamental de un país no es algo inusual ni excepcional, ni tampoco de un país en particular. Se fue instaurando con el desarrollo del capitalismo mismo y de la llamada democracia representativa, que como otras democracias no es ni lo uno ni lo otro, pues no se extiende a la sociedad afectando por igual a todos sus miembros. La polarización política es una estrategia prácticamente universal del capitalismo en donde exista el llamado sistema democrático, que da la impresión al pueblo elector de que está escogiendo y decidiendo su destino, cuando en la práctica ya otros hicieron la escogencia.

Juan Bautista Fuenmayor, el marxista venezolano con más obra escrita, me dijo, siendo yo adolescente, que “cómo era eso de la polarización entre AD y COPEI, si ambos representaban lo mismo”. Claramente me señaló que la polarización sólo puede ocurrir entre polos opuestos, propuestas contrarias, entre positivo y negativo, norte y sur, vida y muerte, pero nunca entre versiones o matices del mismo proyecto. Sin embargo, el bipartidismo adeco copeyano alentaba sus diferencias de estilo y las presentaba como un fenómeno de polarización, pues de esa forma se aseguraba la inexistencia de fuerzas diferentes disputándoles su hegemonía.

Esta falsa polarización se observa en EEUU entre demócratas y republicanos (Obama vs. Bush), en España entre el Partido Popular de Rajoy y el socialista de Rodríguez Zapatero, en Inglaterra entre laboristas y conservadores, en Alemania entre socialdemócratas y demócratas cristianos y en prácticamente todas partes, como si se tratara de algo natural, inevitable e imposible de cambiar. En realidad, es esencial para el mantenimiento del sistema de dominación y tiene un claro sostén en los mecanismos electorales, que sólo dan representación a los polos supuestamente enfrentados mientras excluyen a todos los demás.

Venezuela no es una excepción. Sus polos: Socialismo del siglo XXI y Capitalismo, ambos capitalistas, tienen un instrumento electoral, la LOPE, que al eliminar la proporcionalidad entre votos y electos, excluye a cualquier otra fuerza en la lucha política, a pesar de existir en la sociedad.

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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