María Antonieta, la reina mártir

Buenos días, Marián, en esta mañana también fría y que por tratarse de Maracaibo, ciudad que por lo general es un insoportable infierno, constituye un fenómeno verdaderamente excepcional y extraño. En relación con tu nombre, bueno, es muy sencillo. Porque el de María es tan demasiado común y corriente que no dice nada acerca de la personalidad de quien lo lleve. En cambio, si se acompaña de un complemento como Antonieta, por ejemplo, ya es otra cosa. Ya es algo que dice mucho, como es tu caso, de una persona que no tiene nada de común y mucho menos de insignificante. Por eso tuve la necesidad de formar una síntesis que al mismo tiempo que conservara el encanto y atractivo de ambos nombres, sirviera para abreviarlo. Y de las diversas opciones que construí me pronuncié por el de Marián, que me parece perfecto, ¿no te parece?

En cuanto a la reina mártir es innegable que esta maravillosa mujer ha sido víctima de una repugnante leyenda negra, tejida e inspirada por la envidia de sus innumerables enemigos, que los tenía de sobra. Como generalmente los tienen los que desempeñan cargos de importancia en una sociedad. Ahí tienes por ejemplo los casos de Fidel, Chávez, Stalin, etc., a quienes se les ha logrado construir una fama que nada tiene que envidiarle al mismísimo demonio, y cuidado si hasta peor. En cambio ¿quién dice nada acerca de ese monstruo que fue, para no mencionar sino una sola bestia de las que han gobernado los EE.UU, me refiero desde luego al de las bombas atómicas, es decir, a Henry S. Truman? Nadie. Ni los mismos ultrosos, esos que no teniendo otra cosa mejor que hacer, ahora la han cogido por crear una rivalidad, una especie de antinomia, entre Stalin y el Che y sobre lo cual no tendré otra opción que hablar más tarde, así se me venga el mundo encima. Pero ¿por qué esas infamias urdidas contra la reina de Francia que como las inventadas contra Stalin han quedado consagradas como dogmas inalterables e indiscutibles? Sencillamente, porque la historia la escriben los vencedores, y los vencedores fueron sus enemigos, es decir, la cruel burguesía ascendente que tuvo el coraje incluso de hacer desaparecer al niño Luis XVII.

En el affaire del collar, sobre el cual también escribió Alejandro Dumas, su elaboración no fue ordenada por la reina. Y sin embargo, al conocerse su existencia se la atribuyeron a ella, pese a que jamás la llegó a usar. Lo que injustamente provocó en su contra una airada reacción del pueblo que en esos días se moría literalmente de hambre. Al respecto, le decían que como era posible que mientras ellos, el pueblo, se moría cruelmentemente de hambre, ella se dedicara a gastar verdaderas fortunas en la adquisición de una joya tan costosa como el collar. Sin embargo, eso era totalmente falso. Tan falso, que la reina viene a enterarse de la existencia de esa prenda cuando los joyeros le llevaron la factura. Y fue justamente ella que al denunciar indignada ante las autoridades aquel hecho, provocó el escándalo que poco después la conduciría a la muerte, una muerte realmente horrible que ni ella ni ninguna otra persona la merecía, y que sin embargo fue tan común en el período del terror en Francia.

Pero ¿quién fue la persona que mandó a elaborar esa joya? Fue la Condesa de la Motte, que a pesar de su título nobiliario era tan pobre que vivía esencialmente de la caridad de sus amigos. Esta mujer tan inescrupulosa y ambiciosa como su madre, de la cual heredó todas sus malas mañas, se las ingenió para hacerle creer a los círculos más elevados de la sociedad parisina, que gozaba de la más absoluta confianza de la reina; que era algo así como una especie de albacea. En tal sentido, llegaba al extremo de enviar cartas como si fueran escritas por María Antonieta, es decir, cartas completamente apócrifas. Por eso, cuando a través de una de esas cartas espurias le ordenó a los joyeros la elaboración del collar, éstos no dudaron un solo instante en atender el pedido. Entusiasmados, además, por la perspectiva de unas jugosas ganancias, ni siquiera se molestaron en confirmar la autenticidad del mismo. No puedo terminar es te corto paréntesis sin dejar de mencionar que en este tremendo escándalo participó, haciéndole el juego a la estafadora, un cardenal de la iglesia católica.

Steffan Zweing ha sido siempre uno de mis autores preferidos. De hecho, de él son las interesantes biografías de Toulouse-Lautrec, un drama conmovedor, en verdad, Honorato Balzac y otros. Sin embargo, creo que en la biografía de su majestad María Antonieta –lo digo sin complejos- no fue lo suficientemente justo y ecuánime. Creo, por el contrario, que había podido tratarla de una manera mucho más ecuánime y comprensiva. Tomando muy en cuenta las ingratas circunstancias que rodearon su desafortunado matrimonio con Luis XVI, que no se podían obviar si se quería hacer sobre la monarca un juicio justo y desprejuiciado.

En efecto, el de ella fue un matrimonio “monargástico”, es decir, por razones de estado. En este caso para unir en una fuerte alianza los reinos de Francia y la Viena de los Habsburgos. De manera que en ese enlace hubo de todo menos amor, y hay que ver lo que eso pudo significar para una adolecente llena de sueños y fantasías en torno de un gallardo y apuesto príncipe azul. Además, se casó siendo prácticamente una niña y con un adiposo genital, un auténtico eunuco, que al contrario de ese príncipe azul de los sueños de las jóvenes de su edad, era incapaz de cumplir satisfactoriamente los deberes matrimoniales en el tálamo nupcial. Tanto es así, que su primer hijo, Luis XVII lo vino a tener a los cinco años de casada. Es más, en una situación como la descrita, cabría preguntar: ¿qué podría esperarse de una mujer joven, atractiva, en la plenitud de su vida y con todas sus energías y apetencias corporales intactas? ¿Se podía esperar que junto con un marido idiota y aburrido en extremo permaneciera enclaustrada en el Gran Trinon? Yo no la condeno, yo, como ser humano, la comprendo. Entre otras cosas, porque a pesar de lo que se ha dicho de ella, nadie pudo ni ha podido demostrar los supuestos adulterios que se le atribuyen. Y si acudió a fiestas, saraos y a toda clase de diversiones ¿quién puede asegurar que no lo hacía para escapar del terrible sentimiento de frustración que la embargaba? Porque eso era María Antonieta: una persona profundamente frustrada.

La figura antitética, o contrafigura, como lo prefieran decir, de María Antonieta fue Lucrecia Borgia, hija del Papa Alejanro VI, la que como su libidinoso y corrompido padre, si es verdad que le dio gusto al gusto.

* Se ha difundido y pregonado por algunos medios que al Presidente de Libia Muamar Kadafi fue asesinado. Falso, a Kadafi no lo asesinaron, a Kadafi lo lincharon, que es la forma más bárbara , vil y cobarde de quitarle la vida a una persona. Fue como si lo hubieran lapidado, como se hacía en la antigüedad con quienes mostraran alguna inconformidad en relación con el injusto orden existente. Lo que indica que el hombre no ha dejado atrás sus atávicas y primitivas inclinaciones hacia la violencia, el robo y el crimen.

Sus asesinos, lo mismo que una furiosa manada de hienas sedientas de sangre, se abalanzaron sobre la indefensa víctima y, con todo tipo de objetos contundentes, lo masacraron hasta quitarle cobardemente la vida. De esta manera tan brutal, le cobraban su inextinguible amor por su patria y por su pueblo. Sus miserables asesinos, los que bien protegidos por la distancia manejaron las manos que perpetraron el magnicidio, lo mataron, es verdad, pero de inmediato lo exaltaron a la gloria. Porque hoy Kadafi ocupa un lugar preponderante entre los grandes de la historia de la humanidad.

Sin embargo, en todo este dantesco episodio existe un detalle sobre el cual poco o nada se ha dicho. Me refiero a la infinita superioridad que como hombre tenía el líder libio sobre los pobres diablos, sobre esas piltrafas encorbatadas de los Obamas, los Cameron y sobre esa vergüenza viviente, esa amiba intestinal, que es el actual presidente de Francia; un apestoso follón, tan raquítico de alma como de cuerpo, indigno por lo demás de representar a un pueblo con una tradición humanística como el galo. Pero el año entrante este repugnante gargajo tendrá su Waterloo, y en medio del repudio general, será enviado, junto con sus despreciables secuaces, al mierdero de la historia.

El detalle al que nos referimos es a la estoica actitud asumida por el héroe mientras sobre él se cebaba la sevicia criminal de sus enloquecidos victimarios, es decir, mientras lo descuartizaban. De sus labios jamás salió, porque lo vimos en Dossier mientras era sometido al atroz suplicio, un solo grito de dolor, un gemido y mucho menos la petición de clemencia para su desvalida persona. Sólo atinaba a limpiarse con la mano la abundante sangre que, saliéndole a borbotones de su destrozada cabeza, le bañaba todo el rostro.

Pero Kadafi no ha muerto, maldito sea. Ahora el mártir es más peligroso que nunca para sus miserables enemigos. Su espantoso sacrifico servirá de guía e inspiración en las luchas que el diezmado pueblo libio tendrá que librar en lo sucesivo por su independencia y soberanía. Que así sea.

Mensaje sin destino: Si tú te interesaras un poquito más en conocer lo que en estos momentos está ocurriendo con las economías capitalistas del mundo, podrías enterarte de que las de los países de Europa y los Estados Unidos, que siempre se han presentado como paradigmas de prosperidad y progreso y con una solidez que las mantenían al cubierto de crisis y debacles, están en estos momentos literalmente en el suelo. Es decir, completamente colapsadas. Y lo que es peor aún, sin posibilidades ninguna de recuperación. También podrías darte cuenta de que como resultado de esa deplorable situación, no sólo el desempleo se propaga como la peste, sino también que los salarios se han rebajado a niveles de hambre y que los derechos laborales de los trabajadores, como el derecho a la salud, a la contratación colectiva, prestaciones sociales, etc., han sido eliminados, debido a lo cual quienes viven de su trabajo, han quedando en el más absoluto y completo desamparo.

¿A qué se debe esta catástrofe que con brutal saña golpea a los sectores medios y bajos de la población? ¿Qué ha hecho que el temible espectro de la miseria, con su espantoso cortejo de hambre, de enfermedades, de prostitución y delincuencia, de niños desnutridos y abandonados, etc., esté visitando los hogares de esos países, hogares que hasta no hace mucho vivían si no en la abundancia por lo menos con un cómodo nivel de vida? Si tú te pones a observar el aspecto de las personas que están protagonizando esas masivas manifestaciones, podrás observar que no se trata de ninguna manera de marginales. Se trata, por el contrario, de una clase media que espantada ve seriamente amenazado el envidiable status social y económico del que tradicionalmente había venido disfrutando. Así señores de la clase media, como decía el padre Barnola, coman avispa porque cigarrón atora.

A los militantes del PSUV, tomen estos últimos comentarios u otros parecidos y elaboren con él volantes, mariposas y panfletos. Y si los pueden publicar en la prensa, pues muchísimo mejor. Esto hay que hacerlo, porque la dirigencia, en su trabajo político, está dedicada exclusivamente a la televisión. Pero la televisión, por su misma razón de ser, no tiene la cobertura que tendría un trabajo de este tipo. Por consiguiente, no llega a las personas y sectores a los que hay que hacerles llegar mensajes como este. No se habla acaso de “casa por casa”. Bueno, este es el trabajo casa por casa.

Aquí en Maracaibo ha estado lloviendo casi todo el año. Y en los últimos meses han caído sobre la ciudad torrenciales aguaceros, al punto de que en estos momentos se encuentra virtualmente sumergida en las aguas. Entonces, ¿cuál es la causa de que se le esté negando sistemática y permanentemente este vital líquido a la población zuliana, ah?

alfredoschmilinsky@hotmail.com


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Alfredo Schmilinsky Ochoa


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