El Gran Polo Patriótico es democracia participativa

El título de esta aportación contiene varias ideas-conceptos que deberíamos exponer para su discusión. En primer lugar, hemos denominado al Polo Patriótico como “Gran Polo Patriótico” lo que, de entrada, lo presenta diferente a lo tradicional-político-ideológico de tiempos históricos pasados. Probablemente, el Comandante Chávez ha percibido que el Polo cuando es adjetivado como Patriótico debe, necesariamente, ampliar su escenario de acciones sicológicas, sociológicas y en su praxis socio-económico-política para así poder abarcar a todos los sectores de la sociedad venezolana aún en diferencias políticas e ideológicas que conviven en su seno porque el Gran Polo Patriótico no solo va más allá de los componentes histórico-políticos sino que debe, obligatoriamente, incentivar e incorporar a todos los miembros de la sociedad venezolana, según sus objetivos, necesidades, proyectos, idearios que los contengan hacia el “bien común”.

Independientemente que el número de sub-conjuntos adscritos hasta la fecha haya “destrozado paradigmas” en el ideario de “tirios y troyanos”; es decir, el simple llamado a la inscripción en la propuesta nos está diciendo que la sociedad venezolana ya no se cala esa de “adecos y copeyanos” –léase: 4ta República-, ni de “dogmatismos trasnochados” sino que está asumiendo con responsabilidad sus “derechos y obligaciones” frente a un proyecto de país que se viene desarrollando con la dirección de Chávez Frías y su equipo de Gobierno y los factores políticos tradicionales adscritos al “socialismo del siglo XXI”; para decirlo con palabras más sencillas y comprensibles; la sociedad venezolana al expresarse voluntariamente, se ha visibilizado, es decir, se ha empoderado; es decir, que el concepto “poder popular” se ha hecho vida en si mismo…ni más, ni menos.

La segunda idea-concepto es la de “democracia participativa” pero en el marco concreto de la praxis del Gran Polo Patriótico. Acá el tema se nos complica porque se deberán definir las obligaciones y los roles de los partidos políticos, fundamentalmente; es decir, las acciones y actitudes de los líderes revolucionarios nacionales, regionales, locales, comunales ante la realidad que significa la praxis del Gran Polo Patriótico deberán “asumir conciencia revolucionaria” buscando la relación dialéctica horizontal y de respeto mutuo. Asunto nada fácil porque “las miserias humanas”, las soberbias, los conceptos errados del Poder, las ambiciones personales y/o grupales no solo políticas sino también económicas, el vedetismo, el jalabolismo, las ignorancias, por comentar, tendrán sus maestros, discípulos y escenarios para sus actuaciones en mediocridad vanidosa.

Tratemos de desarrollar esta segunda preocupación porque el Gran Polo Patriótico no es un asunto para “dos días” como diría mi padre sino que es la comunión íntima del proyecto socialista en el marco del proyecto de Estado en construcción en las realidades objetivas telúricas, históricas, sociológicas, ideológicas-perfectibles, económicas de la Patria y allende; para decirlo en esa frase del Comandante: “el buen-vivir en el vivir-viviendo” que tiene en su contenido una muy profunda significación estructural y superestructural que debería ser analizada en profundidad para comprender las líneas político-ideológicas y socio-económicas que ella encierra en si misma. Considero que son tiempos en los que debemos realizar una muy seria crítica sobre “la cultura y el conocimiento” que están impresos en el inconsciente colectivo del venezolano y la venezolana en función de las, no solo propuestas político-programáticas-pragmáticas, como es el caso del Gran Polo Patriótico, sino también, de las realidades de nuestras debilidades ante las presiones subliminales y no tan subliminales que las derechas internacionales vienen galopando, propagando por cualesquiera medio les sea de utilidad político-ideológico para sus “objetivos en la objetividad” que son, en última instancia, la necesidad de controlar no solo el petróleo y los minerales, el agua y las tierras sino, lo consideramos fundamental, la posición geográfica de Venezuela y su proyección histórico-responsable ante la Patria Grande. Es decir, lo que queremos decir es que son tiempos de “Revolución Cultural”.

Ahora ¿cómo se podría expresar el Gran Polo Patriótico ante realidades concretas, es decir, en su praxis?

Mao Zedong, en sus conocimientos profundos de la Historia de China, logró percibir algunas objetividades que le permitieron hacer propuestas e impulsar políticas que se expresaron desde el movimiento de las masas revolucionarias hasta lo militar-teórico; entre las propuestas militares que se han implementado en los escenarios políticos según cada circunstancia siempre nos ha llamado la atención aquella máxima de concentrar esfuerzos donde se es fuerte y saber retirarse donde las debilidades propias son evidentes y las fortalezas del enemigo son tangibles. Es decir, cada espacio geográfico, cada escenario, cada realidad sociológica, cada momento revolucionario, marca, obligatoriamente, la praxis político-militar. Interesante pero ¿cómo se “mastica” ello en nuestras realidades?; por ello es que proponemos un ejemplo que consideramos que es tan evidente que no debería necesitar mayores profundidades teórico-prácticas; nos referimos a ese mundo que gira alrededor de la plaza de La Candelaria que describiremos.

La plaza de La Candelaria es sui generis en si misma porque contiene la Iglesia donde, día a día, la peregrinación de fieles al “Médico del Pueblo” asiste a elevar sus plegarias y peticiones. En la plaza está el gimnasio mejor organizado, sociológicamente, tanto por lo popular como por el respeto y colaboración de y entre sus asistentes. En la puerta sur dela Iglesia, a las puertas del edificio Paris, los “chamos” se reúnen para sus partidas de futbolito. El parque infantil es ya una tradición a pesar de sus “particulares físicas” realidades. En la plaza se pueden escuchar desde portugués, gallego hasta esas expresiones criollas tan caraqueñas donde se habla de la vinotinto y de Los Leones del Caracas. En las afuera de la plaza está el “churrero” heredero de “Los Caracoles” y de aquella familia gallega que los domingos fabricaban y vendían aquellas sabrosas “porras tan madrileñas”; se concentran los fieles evangélicos. En la plaza conviven “seres humanos y seres animales” tan grandes como los “gatos”(sic) de los warehouse de los tiempos descritos por Charles Dickens lo que representa un problema de sanidad para los cohabitantes, especialmente, para niños y niñas que, diariamente, van a jugar, correr en sus patinetas y bicicletas.

En la plaza de La Candelaria ¿está presente la Revolución? Esporádicamente, se realiza algún Mercal de “tanto en vez”; se organiza alguna presentación musical; el Ministerio de Interior y Justicia se hace presente con la Policía Nacional quienes ponen orden en las paradas de las busetas; las patrulla el Dibise hacen sus rondas; pero, como dicen los usuarios y usuarias de la plaza: “…la plaza de La Candelaria debería volver a ser aquella plaza…” Es una realidad apabullante cuando se expresan sus usuarios y usuarias.

¿Qué hacer en función de la implementación de las realidades significativas del Gran Polo Patriótico? El sub-conjunto, arriba descrito, contiene, en si mismo, varios sub-conjuntos con realidades e intereses propios. En el marco de esa realidad, quizás, sería importante y conveniente conocer, por encuesta, como metodología, las realidades de cada sub-conjunto buscando elevar sus niveles de vida-disfrute que al ser colectivos inciden en lo personal con lo cual se podría elevar los niveles de conciencia.

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Miguel Ángel del Pozo


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