He venido observando con preocupación y pienso que muchos de Ustedes amigos también que la campaña mediática contra nuestros países y otras Naciones de diversos continentes que no se avienen a los intereses hegemónicos norteamericano-europeos se incrementa exponencialmente. Creo que hasta aquí el asunto es más que obvio. Mucho más preocupante –y dañino- que esto, es que el blanco de estas campañas sean cada día más los niños. Esto no es nuevo en sí, todos sabemos por ejemplo que la Empresa Multinacional Disney ha sido siempre una megaempresa de la ideologización y la invasión lingüística y cultural, entre otras. A esto se refiere Galeano en varios de sus artículos como la invasión lingüística, ya que, es el lenguaje de cada pueblo un elemento constituyente del mismo, que brinda entre otras cosas cohesión e identidad. Lo mismo opina García Márquez en su último libro “Yo no vengo a decir un Discurso” pero no referido sólo al lengua sino a cómo los norteamericanos nos han invadido con su nefasta cultura. Recomiendo altamente la lectura de este pequeño pero gran libro.
En este momento, los niños son blanco principal de todo ello. Usaré sólo dos ejemplillos para ilustrar esto. Se estrenó recientemente en NUESTROS CINES la película “infantil” CARS 2. En ella cual vaselina mental el pequeño automóvil protagonista –gringo por supuesto- utiliza para ser el mejor y el más rápido un biocombustible. Durante la película él y sus amigos ingleses -¡Qué casualidad!- van explicando las ventajas de los mismos y como tema paralelo definen a los países que tienen petróleo como ENEMIGOS a combatir a cualquier costo. ¿Les suena esto camaradas? Obviamente el auto gringo –el mejor- logra junto con sus amigos EURO ganar la batalla a LOS CONTAMINANTES. Es tal el descaro de la película –que nada esconde- que mi hija de ocho años me pidió una aclaratoria sobre el tema, lo cual me alegró, al fin a mi chico de 4 años que como a todo niño le gustan los carritos se aburrió a granel por lo extensa de la película y por no entenderla…¡Qué bueno!
Esa misma semana de esta ofensa a la rectitud y a la inteligencia en forma de película “infantil” me asombré al ver que en una serie que mi pequeño veía en la televisión, el tema era el mismo y hasta un personaje les explicaba a los niños: “ven, lo que queda nos lo podemos tomar”, ¡lo que queda coño! Increíble. Ahí sí expliqué el asunto con palabras acordes a su edad.
Mi intención no es refutar la temática –de sobra se ha hecho- , ni siquiera pedirles la estupidez de no ir al Cine, dicho sea de paso, ahora es cuando más deberíamos ir, el cine Nacional es cada vez mejor, sino en mi carácter principalmente de venezolano, de ciudadano y de Psiquiatra recordarles que pequeños mensajes sumados originan un gran mensaje, del cual creo yo, ya tenemos bastante y es nuestro deber materno y paterno aclarar, explicar, o desde allí, desde una de las principales fábricas de lerdos capitalistas la Revolución ya estará perdida en su objetivo principal, el nacimiento de Hombres Nuevos; para eso las hacen bien y bonitas mis amigos. ¡Cuánto Disney nos hemos tenido que quitar de encima! En todos los sentidos. Recuerden que en ese tipo de fantasías retoza el escuálido. Estemos pendientes de lo que ven nuestros hijos, del uso de computadoras, libros de colorear, etc, sin paranoia, sin coartar creatividad, que como dice García Márquez en su libro es nuestra mayor cualidad, en esa no nos gana nadie!!! Nada más sano que la fantasía creadora y más si no sólo es individual sino colectiva. ¡Chamos a jugar! Y juguemos con ellos, cada vez que podamos. ¡Gracias!!!
(*)Médico Psiquiatra y Psicoanalista
jdgvillalobos@hotmail.com