En una palabra

Paciencia

“Paciencia, paciencia y más paciencia…”

Todo se resuelve en nuestros días con mucha, muchísima paciencia. Parece que
hay que esperar cinco, seis y hasta diez generaciones para que los graves
problemas de la gente se resuelvan ¿Se resolverán con paciencia? 300, 400
…500 años de calma ¿no bastan?

¿Quién nos ayudará a parir la patria para que se ponga bonita?, preguntaba
Alí.

En Venezuela, en América Latina y en el mundo, todo parece necesitar
paciencia.

La UNICEF acaba presentar a la luz pública unas espeluznantes cifras:
“existen en el mundo más de mil millones de niños y niñas en condiciones de
miseria”: ¡Paciencia!

El gobierno norteamericano tiene instalada una base en Guátanamo, Cuba desde
hace muchos años. Invaden países a su antojo. Mienten sin rubor en el caso
de Irak. Tergiversan la realidad y la ajustan a sus propios intereses.
Deciden quienes deben tener bombas atómicas y cuales son verdaderas
democracias. Controlan y chantajean a la ONU y a muchos de sus organismos
internacionales. Promueven y exportan su cultura, sus valores y sus
creencias y se niegan a respetar la idiosincrasia de los pueblos. Mientras
tanto, buena parte del pueblo norteamericano no comulga con este proceder
pero no actúan: Paciencia hermanos. Tengamos paciencia, es la consigna.

¿Tendremos que detener al mundo para tomar conciencia de que los graves
problemas sociales, ambientales, económicos, políticos o militares no se
resuelven con paciencia?

Recalentamiento del planeta y destrucción de la capa de Ozono: ¡Paciencia!
Millones de niños y niñas hambrientos, sin escuela, mugrientos y
desnutridos: ¡Paciencia! Guerras sin sentido en pleno siglo XXI: ¡Paciencia!
Riquezas del planeta en pocas manos: ¡Paciencia! Posibilidad del efecto
ártico: ¡Paciencia! Millones de seres humanos en condiciones de pobreza
extrema y de miseria: ¡Paciencia! Explotación del hombre por el hombre:
¡Paciencia! Intercambios comerciales internacionales desiguales a favor del
imperio: ¡Paciencia! Plan Colombia en acción: ¡Paciencia! Hacen lo que les
venga en gana con nuestras riquezas naturales y materias primas: ¡Paciencia!
La conspiración militar y petrolera acumula fuerza: ¡Paciencia! Viene el
coco: ¡Paciencia!

En la calle El Corozo, al lado de un rancho destartalado hay niños famélicos
calles intransitables, no hay agua potable, la familia está desempleada y
no tienen como enviar sus hijos al colegio. Enjuagan sus caritas con
lágrimas. Sus ojos no duermen. Sus esperanzas andan al garete. Sus sueños
fueron enterrados hace muchos años. Su modo de vida es el hurto, el asalto y
practican hasta el robo, armados de paciencia.

He alertado en varios de mis artículos. Si algún enemigo hay que vencer es
el elevado coeficiente de fricción o viscosidad burocrática. Pudiéramos
llamarlo también, el “efecto malthusiano” (permítanme bautizarlo así), el
cual consiste en que mientras los problemas y las necesidades de la
población y del planeta crecen de manera geométrica o exponencial, la
capacidad personal, institucional, estatal o mundial para resolverlos crece
de manera aritmética o lineal. Es decir, la lentitud con la que resolvemos
los problemas y satisfacemos las necesidades de la gente, hace que estos
sean cada vez mayores, más difíciles y complejos de resolver. Yo he vivido
en el gobierno esta amarga realidad, y lo he venido diciendo, con angustia,
en mis anteriores escritos. Lo acabo de decir en “Fideicomiso”. Tengo muchos
ejemplos, en los que hemos tenido que armarnos hasta los dientes de
PACIENCIA, para poder resolver los problemas.

¿Hasta cuándo debemos esperar para que las cosas se solucionen
oportunamente?

Señor Presidente Chávez, en el “Año de la Aceleración y el Salto Adelante”
le recomendamos tener paciencia, paciencia y más paciencia para hacer patria.
No se desespere. Deje eso en nuestras manos. Usted está obligado a ser
paciente, nosotros no.

(*)Ingeniero

hugomoyer@hotmail.com






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Hugo Moyer Agostini(*)

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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