Unir los pueblos para salvar la Humanidad

No es fácil para un país sometido al subdesarrollo, con gobierno anteriores históricamente subordinados a los dictados de un Estado imperialista como los Estados Unidos y con una sociedad cuya clase burguesa, amplios sectores medios e importantes espacio de la clase trabajadora han sido conquistados por los fundamentos ideológicos de la sociedad del Capital y poder construir una proyecto de país soberano, auténticamente democrático, socialmente inclusivo y con un modelo de desarrollo bajo la rectoría del Estado con la pluralidad de las fuerzas productivas generadas individual y colectivamente por la sociedad.

Pero si ello es realmente difícil, no menos lo es afirmar la independencia y la soberanía de un Estado en un período del desarrollo histórico de dominio implacable del Capital sobre el Trabajo, que derrumba y excede las viejas fronteras de los Estados Nacionales para intentar construir un planeta global subordinado al hegemón imperial y sus socios subalternos, en donde una oligarquía del poder capitalista mundial impone un gobierno global, con su órgano ejecutivo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un instrumento de control internacional de las economías subalternas como el FMI, un Banco Mundial bajo la dirección de los gerentes del gran capital financiero internacional, una InterPol perseguidora de luchadores contra gobiernos y Estados terroristas, Cortes Penales Internacionales para juzgar a los rebeldes vencidos y declarar la impunidad de los terroristas y asesinos vencedores y, una fuerza militar imperialista-otanista-sionista desplegada en todo el planeta, con la misión de impedir la rebelión de los pueblos y garantizar la sobrevivencia del Capitalismo y la preservación de la burguesía financiera global como la clase dominante en el Planeta Tierra.

Por si fuera poco todas las adversidades anteriormente señaladas, Venezuela y los demás los pueblos del mundo, en medio de la crisis sistémica del capitalismo global y el desarrollo de criminales acciones guerreristas, nos encontramos apenas en la fase inicial del proceso de recuperación de la lucha internacional de los trabajadores y el pueblo contra el imperialismo y demás fuerzas capitalistas y feudales, luego de la histórica desviación y derrota del primer gran proyecto de avance hacia la Sociedad de los Justos: el Estado de Obreros, Campesinos y Soldados, la Unión Soviética, mientras los otros Estados bajo la dirección de partidos comunistas y obreros, como China y Vietnam, impulsan modelos de desarrollos estatistas, asociados al gran capital internacional y, las burguesías y viejas oligarquías nacionales de Africa, Asia, América Latina y el Caribe pendulan entre aferrarse al látigo explotador del imperialismo o construir proyectos nacionalistas burgueses multinacionales, en los cuales puedan preservar su hegemonía nacional de clase y defenderse de las rebeliones anticapitalistas de sus propios pueblos.

Debe agregarse a todo lo anteriormente expuesto que estos factores y actores de nuestra realidad histórica se manifiestan en medio de una gran crisis civilizatoria que, no solo afectan las bases de la explotación del trabajo en los sistemas dirigidos por las Clases Propietarias, sino la vigencia y preservación de la Modernidad Capitalista, como último estadio avanzado de la sociedad de os Propietarios; por cuanto el modo de producción, distribución y consumo del Capitalismo ha generado una contradicción insuperable de Naturaleza-Planeta Tierra-Ser Humano, con el proceso de depredación, agotamiento de recursos naturales, alineación urbano-virtual del Ser Humano y la violencia social e imperial; lo cual que hace inviable la progresividad de la civilización humana, permitiendo que, por primera vez en la historia de la Humanidad, a los catastrofistas metafísicos de la religión y el libre pensamiento, se le una la convicción científicamente demostrada de la posibilidad de la extinción de la vida en el planeta Tierra por el agotamiento del agua, la destrucción de la capa de ozono de la atmósfera, la guerra nuclear expansiva, las epidemias y la sucesión de calamidades climáticas, marítimas y volcánicas.

Todo lo anterior conduce a forzada a la conclusión de que, sin arriar las gloriosas banderas de la Libertad y el Trabajo; hoy, la primera y más importante tarea de las revolucionarias y los revolucionarios y, en general, de quienes asumen de las más diversas maneras la lucha contra el Capitalismo y el Imperialismo, es salvar a los pueblos y a la Humanidad de la Guerra, porque ella es la fuente de la recuperación del Capital e instrumento de control sobre los pueblos. Además de base de las plagas de hambre, atraso económico y violencia social que infectan el cuerpo de todas las sociedades y permiten el dominio de las elites del Capital Mundial en nuestro planeta.

Y la segunda, es unir a todos los que en el planeta luchan por la Paz, la Soberanía, la Independencia, la Democracia, el Desarrollo Sustentable y la Justicia Social en un amplio movimiento de Estados, gobiernos, movimientos sociales, grupos sectoriales e individualidades notables, con la diversidad de los intereses legítimos que expresan, podamos avanzar hacia una nueva arquitectura política de las asociaciones de naciones, pueblos, etnias e individuos, dirigida a promover y desarrollar la mundialización de la solidaridad y la cooperación entre todos y todas en defensa de la Humanidad y su hermoso planeta azul.

Tenemos casi un siglo para ello porque, todo lo soñamos y pensamos, es posible construirlo.

yoelpmarcano@yahoo.com



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Yoel Pérez Marcano


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