Una plegaria por Hugo

Hugo, hoy ha emergido la taxonomía de tu vida cuán epístola secular. La dialexis se ha convertido en el alma de un pueblo, cuyo sentido de reencuentro ante la Historia Bicentenaria nos ha puesto al frente de una inesperada batalla, en donde, a pesar de que las asechanzas de unos pocos intentan dividirnos el camino en dos aberturas, nuestro espíritu se muestra infranqueable porque Dios sigue iluminando cada momento de oscuridad, cada momento de lucha, cada momento taciturno, cada momento de vida.

Hugo, aunque el vergel luzca rodeado de sequía o tempestad, aunque el sentido de las más profundas protuberancias aparezcan en el péndulo de nuestro destino, hemos regresado a las enseñanzas de Demócrito para desterrar los miedos e incertidumbres que el mismo Dios nos ha colocado como prueba fehaciente de los sentimientos de amor que unen a nuestro pueblo.

Hugo, ante el diseminar de pensamientos encontrados por las adversidades, existe una kerigma, esa buena nueva que Cristo nos ha dejado como legado de salvación, para volver al reencuentro de la krasis, de esa unidad orgánica y biológica que somos como cuerpo de Dios, y como unidad política para la construcción de una sociedad más equilibrada y más justa; verbigracia, volvamos al pneuma, ese pensamiento filosófico entre synkrasis y sympnoia, el cual nos recuerda que todos tenemos un mismo origen, el origen de la imagen y semejanza del Creador, cuya imagen y semejanza representa lograr la armonía política de toda sociedad humana.

Hugo, no olvidemos aquel Fausto, en cuya noche reflexiva, sentado en el viejo sillón frente al pupitre decía: “(…) siéntome con bríos para aventurarme en el mundo, para afrontar las amarguras y dichas terrenas, para luchar contra las tormentas y permanecer impávido en medio de los crujidos del naufragio (…)”; esperanzadoras palabras que reconocen el Dasein que Heidegger nos exalta cuando estamos temporalizados por la propia vida; vida cuyo único retorno está dado para aprehender y comprehender desde lo más profundo del alma y del pensamiento: ¿Cuál es el cumplimiento de nuestra misión? ¿Qué soy como ser? y ¿Hasta dónde puede llegar mi libertad? Y es que el ser y la libertad nos están llevando hacia la descomprehensión de las palabras como único camino de encontrar el amor de Dios. Retomemos la conciencia junto con el desatino inconsciente que Hegel nos pregona para aglutinar los pensamientos separados por el escepticismo ante las complejidades de ese ser y la libertad, junto con el poder de las palabras que Foucault nos expresa en todas las cosas.

Hugo, reencontremos la reflexión entre lo bello y lo sublime, reflexión de la cual Kant nos explica que nunca en la complejidad de la naturaleza humana existen cualidades nobles y plausibles sin que en ese mismo tiempo el avatar de esas cualidades no se conviertan en las gradaciones más extremas de la imperfección.

Dios, hoy nuestra plegaria la elevamos hacia uno de tus hijos. Hoy nuestra plegaria se encuentra confundida con la plegaria de muchos por el bendecir de la vida. Hoy nuestra plegaria es el amor de un pueblo cuya esencia misma es la esencia de una misión, del ser y la libertad. Una plegaria por Hugo, una plegaria por Venezuela, una plegaria por la Patria.

javiervivas_santana@yahoo.com


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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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