La vigencia de Marx

Los viudos (y viudas) del Consenso de Washington proclamaron durante toda la década de los años noventa -y siguen proclamando- el "fin de las ideologías". No tenían otro objetivo que decapitar el pensamiento, dar muerte a la esperanza. A la esperanza de vivir mejor, de tener y hacer realidad los sueños, las utopías.

La principal conclusión, a la cual arribaban sus más sesudos analistas, era la de afirmar la muerte del marxismo. Afirmación que sostenían después de haber leído al Marx de la Academia de Ciencias de la URSS, pero no al Marx de Carlos Marx.

Juan Nuño, uno de los filósofos más críticos del marxismo en nuestro país, decía en un artículo titulado: La Gran Desilusión. El Elipse del Marxismo, publicado en la Revista Leviatán, Madrid, año 1991, que el marxismo fue convertido por los editores socialistas en Berlín, de la MEGA (Marx-Engels-Gesamtsausgab) y luego por la Academia de Ciencias de la URSS en summa metaphysica, que lo mismo explicaba la marcha de la historia, que el comportamiento de la naturaleza.

Afirmaba, asimismo, que el marxismo es una filosofía racionalista, coherente y predictiva. Y que, quizás haya sido en este último aspecto, "en donde se encuentre su talón de Aquiles, ya que, en sus dos grandes predicciones, a saber, la pauperización progresiva e indetenible del proletariado y la descomposición interna del capitalismo arrastrado por la masa de sus insuperables contradicciones, es en donde resulta más evidente su fallo".

Se equivocó, el autor citado. Si algo ha sido puesto en evidencia es, precisamente, el carácter deshumanizador que tiene el capitalismo. Nadie puede negar que el crecimiento de las injusticias, las desigualdades y la inequidad social que hoy se vive en el planeta, sean consecuencia del sistema capitalista.

En los años aurorales de la presente centuria, Melvin Bragg, conductor del programa radial "En nuestro tiempo", trasmitido a través de la Radio 4, de la BBC de Londres, organizó una encuesta para conocer cuál era el pensador más importante de todos los tiempos. El resultado fue favorable a Carlos Marx, segundo quedó Hume, quien, como se sabe, fue el pensador que estableció en el siglo XVIII las bases filosóficas de la escuela clásica de la economía.

Estos resultados no podían generar ninguna extrañeza. Los mismos corroboran que "las teorías de Marx y su método para analizar la historia y la sociedad, son todavía vigentes".

Qué interesante sería que los cuestionadores de Marx, lo hicieran a partir del análisis de sus formulaciones teóricas. Seguramente entenderán que la reinterpretación, la desviación, e incluso, la adaptación que se hizo de su pensamiento a circunstancias que jamás conoció, se hicieron con fines políticos para usarlo como bandera ideológica.

Tal vez, como dice el historiador británico Eric Hobsbawm, lograrían entender cómo es que: "Un siglo y medio después de la publicación del ‘Manifiesto Comunista’, los académicos vuelven a leerlo, como una sorprendente predicción, hecha en el Siglo XIX, de la naturaleza y los efectos de la globalización en la que vivimos hoy".

Pues bien, como quiera que la idea de "transformar el mundo", conserva su pertinencia. Y como lo ha dicho Inmanuel Wallerstein, el "capitalismo es un sistema-mundo", al cual hay que transformar, es por lo que afirmamos que muchos de los postulados teóricos del Marxismo de Carlos Marx, mantienen su vigencia.

*Profesor Universidad de los Andes, Venezuela

leninperezran@hotmail.com


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Nelson Pineda Prada(*)


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