Cátedra del Canciller en la OEA

De manera inesperada, el Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Alí Rodríguez Araque, intervino ante una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, el pasado miércoles 23 de febrero. La mayoría de los medios internacionales y nacionales destacaron el alerta que hizo el Canciller ante las impredecibles consecuencias de un atentado contra la vida del Presidente Chávez, sustentando su denuncia en informes de inteligencia, así como en la creciente proliferación de opiniones tendenciosas gubernamentales y mediáticas en los Estados Unidos en contra del Presidente de Venezuela. Tal como lo señaló Rodríguez, bien saben los latinoamericanos, y en particular los venezolanos, que después de las agresiones mediáticas y políticas estadounidenses, vienen los ataques. No en vano se presentó dicha situación antes del Golpe de Estado de 2002 y antes del intento de Golpe Petrolero de 2002 – 2003, hechos en los cuales, a todas luces, hubo apoyo y participación de funcionarios del gobierno de George W. Bush. Ni mencionar el Chile de Allende, la Guatemala de Arbens, la Nicaragua de los Sandinistas, la Haití de Aristide, entre otras. Es decir, advierte el Ministro que cuando se producen pronunciamientos e intromisiones verbales de los estadounidenses sobre un determinado país, inmediatamente se produce una agresión directa o una ocupación ilegal, violando todos los principios elementales del Derecho Internacional Público, la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la OEA. Rodríguez Araque ratificó que los únicos enemigos que Venezuela desea combatir son la pobreza y la exclusión, agregando que para ello nuestro país sólo necesita amigos, no enemigos. El Canciller denunció en el foro político más importante del continente, con su acostumbrado tono moderado, pero con la contundencia que le brindan el tener la razón y el derecho internacional de nuestra parte, la potencial reiteración de una agresión directa más del gobierno de la Casa Blanca contra el Gobierno Bolivariano y el pueblo de Venezuela. Exigió respeto a nuestra soberanía y a nuestra democracia.

No obstante, aunque las denuncias y el reclamo del Ministro de Relaciones Exteriores constituyen los elementos más noticiosos de su intervención, si analizamos sus palabras integralmente nos topamos con una lección pedagógica y humanista sobre el concepto y la práctica de la democracia. Destacó el Canciller que, si bien existen una serie de valores universales intrínsecos a la democracia que han de respetarse, cada pueblo la ejerce con sus particularidades culturales y sus modalidades propias. Consideró un error pretender imponer, no sólo un pensamiento único, sino una única visión del desarrollo y la práctica democrática, ya que a cada realidad le corresponde su manera particular de profundizar su propia democracia. Para el Gobierno Bolivariano democracia no es sólo el sistema político que se concreta para el pueblo y por el pueblo, sino que en nuestro caso se desarrolla con el pueblo, a saber, la participación continua y determinante de los ciudadanos. Destacó el Ministro que en el caso venezolano no nos limitamos a la organización de elecciones para elegir nuestros representantes ante todas las instancias de gobierno, sino que hacemos de la democracia una forma de vida, una práctica incesante y la herramienta por excelencia para derrotar la pobreza y la problemática social. Según el Canciller, no podemos entender la democracia con un 80% de exclusión, con altos niveles de desnutrición y desempleo; la entendemos dándole poder a los pobres, a las mayorías, para que superen su propia pobreza. En este sentido, el Ministro ubicó a la Justicia Social como un componente fundamental de la verdadera democracia, tan esencial, o quizás más, como la organización de elecciones, la división de poderes o la rendición de cuentas.
En este sentido, Rodríguez Araque destacó, más que la importancia, la necesidad de que la OEA se avoque a aprobar la Carta Social de las Américas, una propuesta venezolana a través de la cual se aborda la democracia más allá del enfoque político de la Carta Democrática Interamericana, otorgándole un enfoque multidimensional (político, económico, social y cultural) indispensable para desarrollar una democracia real y humanista. Ambos instrumentos se complementan y retroalimentan, brindándole a los gobiernos del hemisferio importantes instrumentos para superar las problemáticas sociales, políticas y económicas con el único objetivo de hacer progresar sus pueblos integralmente. Coincidimos con el Ministro en la idea de que si los gobernantes de América no asumen la discusión de lo social y de lo económico en servicio del hombre, la gobernabilidad democrática estaría, o está ya, en riesgo mortal.

Sabemos que, en vez de impulsar la aprobación de la Carta Social, el gobierno de EEUU pretende impulsar modificaciones a la Carta Democrática Interamericana para hacerla aún más restrictiva en lo político, convirtiéndola en una herramienta de intromisión en los asuntos internos de otros Estados, es decir, un instrumento multilateral que facilite la violación de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. En este sentido, el Canciller aclaró que cualquier modificación debe adaptarse a las disposiciones de la Carta Constitutiva de la OEA, el instrumento superior y vinculante del hemisferio, que contempla los principios universales del Derecho Internacional como la no intromisión en los asuntos internos o el respeto a la autodeterminación de los pueblos. En síntesis, el gobierno de Bush pretende restringir el concepto de democracia en el continente para impedir que procesos soberanos y verdaderamente democráticos como el Venezolano puedan tener viabilidad internacional. Venezuela, por su parte, propone profundizar y extender el concepto de democracia, con la intención de hacer que los pueblos superen sus calamidades y sean realmente libres, igualitarios y soberanos. EEUU usa la democracia para impedir, para detener. Venezuela usa la democracia para crear, para soñar, para avanzar y brindarle la mayor suma de felicidad posible a sus ciudadanos. Tienen pues los demás gobiernos del continente dos modelos a seguir, el excluyente y restrictivo, o el incluyente y progresivo. Teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los pueblos latinoamericanos padecemos problemáticas sociales, económicas y políticas semejantes, tenemos la absoluta certeza de que los gobernantes saben que el modelo de la inclusión y el progreso humano es el único que puede garantizar el bienestar de sus pueblos y la gobernabilidad democrática. Insistimos en que Estados Unidos desconoce las realidades latinoamericanas y subestima los procesos democráticos en marcha. Si hemos de medirnos en el seno de la OEA hagámoslo con nuestros argumentos, los de la justicia social y triunfaran los pueblos. Si quieren agredir una vez más a Venezuela, intentar aislarla o atentar contra la vida del Presidente, con seguridad hallaran en los pueblos y los gobiernos de América y el mundo una muralla de contención que puede devolverles la agresión cual boomerang, dejando al desnudo las déficit democráticos y las ambiciones desmedidas del imperio de turno.

(*)Internacionalista

Tomado del semanario TEMAS VENEZUELA


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Jorge Arreaza M.

Ex-vicepresidente de la República. Ex-viceministro de Ciencia y Tecnología, y ex-presidente de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho).

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