El Gobierno debe actuar para impedir nuevas masacres

El atentado de Altamira es la ratificación de los planes que reiteradamente se habían denunciado por diferentes medios. Incluso parlamentarios del MVR denunciaron días atrás que se planificaba un atentado en Altamira. También se dijo la intención de generar una gran masacre filmada en vivo y en directo. Pues las cosas ocurrieron y pueden seguir ocurriendo tal como se denunció.

El atentado es evidentemente obra de un cuerpo de inteligencia sofisticado. La inmediata publicidad de una foto del asesino al lado de Bernal en una concentración chavista es fiel reflejo de la preparación del atentado. Por sus declaraciones, el asesino es un trastornado mental, recordemos que la inteligencia israelí utiliza locos para actos de sabotaje y atentados. El individuo detenido puede acusar a personeros del gobierno de haberlo mandado a asesinar en Altamira.

Obviamente descartamos que el atentado sea obra del gobierno. Es evidente que el gobierno no obtiene ningún beneficio con esos asesinatos. Por el contrario, el atentado ocurre precisamente unas horas antes de la marcha oficialista, que probablemente sería tan multitudinaria que terminaría de aplastar al paro de los golpistas-fascistas. El atentado disminuye la efectividad de la marcha, incluso amenaza su propia realización, y genera una opinión internacional sumamente negativa contra el gobierno.

El atentado puede provenir de sectores extremistas del chavismo, pero por las declaraciones del detenido no parece que esa sea el origen de los hechos. Si los detenidos son realmente los que dispararon, es
evidentemente un acto suicida (el introducirse en la plaza y disparar indiscriminadamente, a pecho descubierto, que no tiene antecedentes previos en la historia contemporánea de Venezuela. Aquí nadie se
suicida para cometer un atentado. A menos que esté loco. Por cierto, no se entiende cómo no fue muerto en el momento el asesino, en una plaza que supuestamente está vigilada por los cuatro costados y esperando
precisamente cualquier tipo de ataques. El que esté vivo ese señor tal vez sea porque va a declarar cuestiones que intentarán comprometer al gobierno. Es decir, estaba planificado detenerlo vivo.

La explicación más convincente es la de un atentado cuidadosamente planificado, tal como se denunció desde hace semanas, y que además tiene otros actos por cumplirse. Pueden ocurrir en las próximas horas nuevos atentados en Caracas o en otras ciudades principales del país (Maracaibo y el Zulia en general son fuertes candidatos por la fuerza que aquí tiene el paro petrolero). Además, los escenarios previstos luego de
los atentados pueden incluir el lanzar grandes movilizaciones contra los centros de poder gubernamentales (Miraflores), combinando eso, o
separadamente, con acciones militares y/o paramilitares que busquen derrocar e incluso asesinar al presidente Chávez.

Porque la implementación de la Carta de la OEA no implicaría el derrocamiento de Chávez. Sólo su exclusión de la OEA, y está por verse si los países latinoamericanos permiten eso. Por ello para la oposición no resulta una salida la intervención de la OEA. Como su meta es derrocar a Chávez, necesitan promover todo tipo de situaciones violentas para propiciar un clima de ingobernabilidad, dentro del cual se justifique un alzamiento militar, o incluso una intervención armada de los Estados Unidos.

El gobierno debe tomar inmediatamente las medidas de prevención que eviten nuevos atentados ya sea contra la oposición o contra los chavistas. Es evidente que a conducta asumida por el gobierno hasta el presente no ha logrado evitar el deterioro de la situación. No hay garantía alguna de que en la propia plaza Altamira no vuelva a ocurrir otro atentado similar. La alcaldía de Chacao es evidente que no controla la seguridad del sitio, o está implicada en la planificación del atentado. Por cualquiera de las dos razones, el gobierno debe tomar las medidas necesarias para proteger la plaza francia, y acabar con esa zona liberada que el mismo José Vicente Rangel reconoció anoche por CNN.

Por cierto, cuando JVR reconoce que la plaza Francia es una zona liberada, está reconociendo la incapacidad de su gobierno para mantener la gobernabilidad del país. Ese argumento bien puede ser usado por la OEA o USA para propiciar una intervención armada en Venezuela.

Exigimos al gobierno para que abandone su actitud de excesiva permisividad hacia todo el movimiento conspirativo que se viene desarrollando. La inacción gubernamental amenaza con terminar en una gran masacre cometida contra el pueblo chavista, amplia mayoría del país, pero que no cuenta con medios para defenderse militarmente en caso de ser atacado por el paramilitarismo fascista que se encubre detrás de la coordinadora democrática.

Finalmente, lamento por los muertos, heridos y sus familiares. No entiendo cómo la gente sigue asistiendo a la plaza cuando ya se venía anunciando lo de los atentados y aún pueden ocurrir nuevos ataques.
Nuevamente víctimas inocentes caen debido al fanatismo de sus líderes. Líderes que probablemente son los que ordenaron la misma masacre.

Me pregunto: ¿Porqué el asesino no se le ocurrió disparar contra los militares? Que son los responsables directos de esta toma en Altamira. Si el asesino estaba indignado por esa toma, hasta llegar al desquiciamiento mental, debió dirigir su odio hacia los cabecillas y no contra los ciudadanos manipulados que allí se presentan a diario.

Todo esto sólo se puede resolver con el restablecimiento de la normalidad y estabilidad institucional en el país. Si el gobierno está incapacitado para hacerlo, corre el gran riesgo de ser derrocado en breve plazo.




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Roberto López Sánchez, historiador, profesor de la LUZ

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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