La organización para la liberación y el espíritu libertario de abril...

A nueve años de aquel 11 de abril de 2002 en donde el fascismo mostró sus fauces y la lucha de clases se expresó de la forma más clara, vale la pena hacer estos comentarios. El 11 de abril deja muchas enseñanzas, también mucho dolor, el dolor de los humildes, tanto de un lado como del otro sufrieron los humildes, el plan fascista, el plan oligarca demostró que para ellos la vida de los pobres poco importa. Montar un plan que consistió en asesinar a los manifestantes de ambos lados, simular a través de los medios de desinformación una confrontación en donde el presidente Chávez era convertido en asesino cuando en realidad los asesinos siempre han estado del lado de los oligarcas, de los burgueses y los pueblos solo utilizan la violencia cuando no le dejan otra alternativa, todos esos hechos deben servirnos como aguijón para profundizar y organizar al pueblo de tal manera que no haya forma de agredirnos tal cual lo hicieron el 11 de abril.

El proceso venezolano tiene sus peculiaridades, hay riquísimas lecciones sin duda y el deber de nosotros es aprenderlas y desarrollar con lo aprendido el camino hacia la definitiva liberación. El 11 de abril la derecha aprovechó toda su capacidad de manipulación y engaño; un pueblo desorganizado y sin dirección es fácil presa del engaño, así fue como engañaron incluso a los opositores, los envenenaron y continúan haciéndolo, lo llevaron al matadero para justificar el asesinato de un presidente y eliminar de un plumazo la constitución que este pueblo se dio en elecciones libres. La derecha aprovechó las falencias y debilidades propias y generaron confusión. Satanizaron el proceso, continúan haciéndolo, compraron conciencias, continúan haciéndolo y utilizaron su poder mediático para “vender” la tesis de un gobierno que “se salió de los canales democráticos”. Algo absurdo, sin embargo, el show se montó, se sigue montando y seguirá hasta que se produzca la victoria definitiva que solo se logrará al consolidar una sociedad socialista.

Sin duda que la realidad de 2002 no es la misma a la de hoy, no obstante, la amenaza sigue allí, es por ello que necesitamos fortalecer el tejido social de la revolución y esto no es posible hacerlo sin un partido fuerte y disciplinado. Los frentes sociales deben articularse y junto al gobierno revolucionario empujar hacia nuevos escenarios de construcción de la institucionalidad socialista. Hoy más que nunca se hace menester articular todo el tejido social en un partido, un partido vanguardia, un partido movimiento y el PSUV está llamado a ser la herramienta que cree esa estructura.

Siempre les he comentado a mis camaradas que por algo Chávez nos llama a fortalecer el PSUV, el PSUV enmarcado en el sacudón que representa las cinco líneas estratégicas, el libro rojo y el proyecto nacional socialista está llamado a convertirse en el partido vanguardia de la revolución.

La estructura nacional, regional, municipal, parroquial y el ámbito del centro electoral es necesario estructurarlo en algo mucho más sólido y permanente que lo referente a la maquinaria electoral; la creación del partido-movimiento nos lleva a consolidar las redes sociales por ámbitos que aglutinen a los compatriotas por actividad de vida, es decir, los sindicatos con sus articulaciones, los consejos comunales con sus articulaciones, los estudiantes con sus articulaciones, los jóvenes, los campesinos, etcétera.

Me referiré en esta oportunidad al movimiento campesino, milito y activo en él, por ende comparto una experiencia en este sentido. Este gobierno ha hecho enormes esfuerzos no solo para ayudar al campesinado, sino en tomar medidas para revertir una actividad a la cual la oligarquía poca o nula importancia le dio, el campo. Como lo señaló el vice-presidente recientemente “había un plan concebido para erradicar la agricultura”, los hechos lo demuestran así. Revertir el viejo modelo hacia un modelo de justicia con una redistribución de la tierra ha sido una de las principales batallas libradas; se elaboró y aprobó la nueva ley de tierras. Recordemos el 10 de diciembre de 2001 y el paro patronal, justamente por la tierra y el petróleo, allí se aceleró aquel golpe de estado del 11 de abril de 2002. Tierra y Petróleo, la derecha y el imperio no se viene con rodeos en estos ámbitos, golpean y golpean duro, secuestran presidentes, dan golpes de estado y paren de contar.

No pocos muertos han quedado en el camino en medio de esta batalla, el movimiento campesino los ha puesto; además del sudor para labrar la tierra, el esfuerzo para producir, la lucha ha sido frontal contra la oligarquía. Zamora ha sido y seguirá siendo una luz, un ejemplo y también la esperanza de la masa campesina. Hoy cuando estamos en medio de la batalla por el logro de la misión Agro Venezuela, batalla por la vida, por el alimento, por el socialismo, por la justicia. En donde se combinan un conjunto de factores que impregnan la batalla de la lucha de clases. Hoy en medio de este inmenso reto, en medio de la tarea que nos asignó el comandante, hoy más que nunca necesitamos un movimiento campesino unido, articulado en un partido, el PSUV, que sea capaz de crear los vasos comunicantes en todo el tejido de los más de 500 mil productores que se registraron en la misión y que seguramente se incrementará en la medida que se apertura nuevamente el registro. Guardando las distancias, hoy en los campos venezolanos un puñado de jóvenes técnicos, productores, líderes campesinos, líderes políticos, la fuerza armada, las instituciones en los distintos ámbitos libran la batalla contra la exclusión del que labra la tierra.

Toda esta inmensa actividad nos obliga a unir todos los colectivos en torno al PSUV, no es hora de dispersarnos, es hora de unirnos para lograr la victoria. No enfrentamos a un enemigo pequeño, enfrentamos a un monstruo de mil cabezas con presencia en todos lados. Sabemos que el campesino ha sido arrinconado a sus parcelas, explotado al máximo, atemorizado, condenado al olvido. Esta revolución bolivariana nos abre los ojos, nos invita a seguirla y a tomar el cielo por asalto. No hay mejor escuela que el campo para hacerse revolucionario, es allí donde sin duda se forja la madera del luchador, la conciencia del deber social, la tarea es inmensa, por lo nuevo, por lo humano, por el socialismo.

Producir alimentos es producir socialismo, siempre y cuando no entre el germen capitalista y lo pudra todo, eso tenemos que evitarlo, es por ello que se requiere con urgencia activar todo el partido en función de crear redes socialistas para la distribución de alimentos, en estas redes se entrelazan los campesinos organizados y las comunas en las poblaciones, centros de consumo. El partido debe activar junto a gobernadores y alcaldes la recuperación de espacios en el ámbito municipal, etcétera. Esta es una labor titánica de unidad y de organización, quien lo niega… ahora bien, no se puede lograr atomizando y dispersando el movimiento. De hecho, la misión Agro Venezuela está llamada a crear la nueva institucionalidad rectora de la política agraria, el éxito de la misma depende de la capacidad organizativa del campesinado y el partido no puede estar al margen de ello. No sé si en otras partes, en otras regiones el partido está articulando a los colectivos campesinos para unirlos en un frente, en Trujillo lo estamos haciendo, con esfuerzo, tesón y lucha, pero avanzando.

Sin duda que el partido debe constituir un frente nacional campesino, articulado como órgano funcional del partido, permitiendo autonomía pero con control político-organizativo, es vital para lograr el objetivo.

Organización, organización y más organización es la clave para derrotar al imperialismo, siempre enmarcado en el espíritu del 13 de abril. La batalla de hoy es por la organización, la articulación y el fortalecimiento del tejido social de la revolución direccionado por el partido-movimiento-vanguardia. Es el mejor homenaje a los caídos en esta batalla que debe nuevamente impregnarse del espíritu de abril de 2002, específicamente el 13 de abril en donde el pueblo restituyó al comandante en unidad cívico militar como nunca antes había ocurrido en un acto de carácter político.


latojeda@gmail.com


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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