El futuro recurrente

Otra vez despertar con este recurrente sabor a mierda en el alma, con la certeza del dolor indetenible, de la masacre, del fin de la inocencia, del odio.

Otra vez la cobarde hipocresía diplomática empeñada en no llamar a las cosas por su nombre; y los grandes, de cualquier tendencia, de acuerdo en una sola cosa: aplastar al pequeño y si tiene petróleo, con más razón. Y otros pequeños que se creen medianos hacen un coro adulante al gran aplastador, como para que no los pisen, como si la entrega de su dignidad no fuese pisotón suficiente.

Otra vez los medios a fuerza de manipulación, mentiras e imprecisiones, convenciendo a tantos de que sus problemas no son el desempleo, los recortes sociales, las hipotecas vencidas, los desalojos, el hambre de quienes hasta ayer comieron, no; su problema está en Libia, donde un dictador malvado, ayer amigo de alma, mata a pobres civiles armados hasta los dientes, no como los idiotas que mueren en Bahrein que solo hacen titulares si cancelan la Fórmula Uno… Mejor no les hablamos de esos idiotas no vaya a ser que al público le dé por pensar.

Los mismo medios que mañana se darán golpes de pecho llenándose los bolsillos con mercadeo del dolor ajeno. Close ups de bebés muertos y la mirada delirante de una madre que grita en árabe un dolor que entiendo perfectamente en español. Noticiero meridiano que muestra gente que no parece gente una vez chamuscada… y en tu plato se queda frío un bistec. Palangristas que claman contra una guerra que ellos mismos inventaron, mientras buscan otra presa, preferiblemente petrolera, preferiblemente insumisa, para cuando los muertos libios se vuelvan rutinarios, para cuando a nadie le importen los niños mutilados porque Paris Hilton se volvió a emborrachar.

Otra vez la sociedad civil salivando envidiosa: ¿Cuándo, Señor, nos llegará nuestra hora? Y maldiciendo la buena suerte de Benghazi que logra en un mes lo que nosotros, en Chacao, no hemos podido en 12 años. Y otra vez embarrados y estrellados en una bandera que no es de ellos y que, de paso, los desprecia…

Otra vez, en la fila de la charcutería, los comentarios de viejas expertas, destacadas pupilas de la Escuela de Estudios Internacionales del noticiero Globovisión: “Hay que bombardearlos para que Gadafi no los mate”, “Si viven en tribus no serán civilizados, además, esa gente está acostumbrada a morirse”

Otra vez el mundo que se impone injusto, como siempre ha sido, otra vez la hienas, otra vez las lágrimas de impotencia, y los ojos de mis niñas que miran un jardín con perros buenos, flores y tortugas, y nuestros ojos que tantas veces han visto el futuro y saben cuánto duele; y otra vez el corazón atragantado, y la rabia y la razón eterna de esta lucha que no termina y que tampoco se abandona.


carolachavez.blogspot.com


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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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