Una apelación en nombre de la justicia

Los héroes no están cansados: cinco están presos en los Estados Unidos

Los héroes verdaderos llevan en sí la fuerza colosal que requiere la humanidad, cansada de derrotas, para asumir como paradigmas sus proezas y virtudes a la hora de librar sus batallas, de proseguir la marcha indetenible en busca de las verdades que le permitan alcanzar la luz y la felicidad.



La suerte y el destino de los héroes no pueden ser ignorados, no pueden pasar inadvertidos ante nuestras miradas y conciencias. Sus motivaciones, acciones, ideas y sueños, y también sus sacrificios, deben ser conocidos por todos los que un día tras otro sueñan con la imagen de un mundo más justo y mejor. Los héroes deben acompañar nuestras existencias para sentir muy cerca sus influencias bienhechoras e imprescindibles. El aliento de ellos nos debe incitar a ascender los peldaños superiores de la escala humana y desafiar, como Sísifos de estos tiempos, cuantas condenas pretendan aherrojar y estigmatizar nuestras vidas.



Tomando como referencia las ideas de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, trataremos de reivindicar con sus palabras a esos hombres gigantes, afirmando que en ellos van miles de hombres, van pueblos enteros, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Porque esos son héroes: los que pelean por hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Esos hombres generosos están en el bando de los que fundan, construyen y aman. En el bando contrario y enemigo, están los que odian y destruyen. Ellos son los que pelean por ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarles a otros pueblos sus tierras. Estos no son héroes, sino criminales.



Por luchar contra el terrorismo contra su patria, por infiltrarse en el seno de los criminales que lo planificaban, financiaban y ejecutaban, por tratar de neutralizarles sus planes aviesos, por esas razones, guardan prisión injusta en cárceles de los Estados Unidos cinco héroes cubanos: Gerardo, René, Ramón, Antonio y Fernando. Ellos han sido sancionados gracias a la violación más inicua de la moral y las leyes, y el olvido más completo de todo sentimiento de justicia.



Esto produce dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo y el más devastador de los dolores, máxime cuando se sufre una prisión injusta y despiadada.

Dante no estuvo en presidio.

Si hubiera sentido desplomarse sobre su cerebro las bóvedas oscuras de aquel tormento de la vida, hubiera desistido de pintar su Infierno. Las hubiera copiado, y lo hubiera pintado mejor. Y hasta el mismo Dios providente, con la una mano se habría cubierto el rostro, y con la otra habría hecho rodar al abismo aquella negación de Dios.



Ante la condena injusta de estos cinco héroes por un tribunal en Miami, los ojos atónitos lo han visto, la razón escandalizada se ha espantado; pero la compasión y la solidaridad mundial se han resistido a creer lo que han hecho, lo que hacen aún las autoridades norteamericanas. O son bárbaros, o no saben lo que hacen, se podría decir. Pero sería mejor expresar que son bárbaros y que saben lo que hacen.



Por todas estas razones, ante la apelación planteada por los 5 ante el tribunal de Atlanta, millones de hombres honestos esperan y solicitan que estos jueces reparen esos lamentables errores, que sean justos, que no sean también criminales sancionando un crimen evidente, constante, perpetuo y ebrio de odio ciego. Es necesario que el tribunal de apelaciones de Atlanta rectifique la injusta condena de aquel tribunal de Miami que no tuvo ni un solo pensamiento de justicia en su cerebro, ni una palabra de verdad en su boca a la hora de dictar su fallo.



Los ciudadanos del mundo claman y esperan, en nombre de la justicia, que llegue el día de la libertad para esos cinco patriotas, pues en el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro como ha de haber cierta cantidad de luz. En nombre de la justicia, les decimos a esos jueces que la honra puede ser mancillada. La justicia puede ser vendida. Todo puede ser desgarrado. Pero la noción del bien flota sobre todo, y no naufraga jamás. Salvadla en vuestra tierra, si no queréis que en la historia de este mundo la primera que naufrague sea la vuestra.



Los héroes no están cansados. Están de pie y enhiestos en su dignidad plena. Desde las cárceles de alta seguridad en EEUU donde permanecen encerrados, los cinco héroes –Gerardo, René, Ramón, Antonio y Fernando- alzan sus verdades como las banderas victoriosas de la redención humana y de la paz del mundo.



Levantemos nuestras voces para que sean nominados como candidatos para el PREMIO NOBEL DE LA PAZ.




----- Original Message -----
From: wilkie delgado
To: casoboan@metrotel.net.co
Sent: Friday, January 21, 2005 3:58 PM
Subject: Fw: Nominación al Premio Nobel de la Paz


Remito a Uds. el texto que pienso remitir a la Academia Sueca, pero es necesario me remitan el Email de esas tres instituciones cuyas sitiso web remitieron . Tengo un artículo sobre los 5, que próximamente les remitiré para que lo circulen por la red internacional. Gracias. Dr. Wilkie Delgado Correa-



----- Original Message -----
From: wilkie delgado
To: casoboan@metrotel.net.co
Sent: Friday, January 21, 2005 3:51 PM
Subject: Nominación al Premio Nobel de la Paz


Ilustres miembros del Comité de Nominación del Premio Nobel de la Paz:

Tengo el honor de proponer a esa Honorable Institución del Premio Nobel que se nomine y conceda el Premio Nobel de la Paz a los ciudadanos Gerardo Hernández Nordelo, Antonio Guerrero Rodriguez, Fernando González Llort, René Gonzalez Sechweret, Ramón Labañino Salazar, quienes permanecen presos en cárceles de los Estados Unidos, por sus luchas contra el terrorismo y la creación de un clima pacífico para el pueblo cubano y norteamericano y otros países del mundo.
Estos cinco hombres, verdaderos héroes de nuestro tiempo, son intelectuales y seres huamnos generosos que han sacrificado sus vidas en aras de contribuir a la paz y evitar un conflicto armado que pudiera involucrar a su país y otros países, además de salvar vidas que, sin su actuación, pudieron haberse perdido por la irracionalidad del terrorismo.
Además, sus alegatos de defensa, sus ideas y comportamiento, los ideales humanistas y éticos que sustentan, constituyen una fuente inagotable de valores que son paradigmáticos para la lucha por la paz en nuestros tiempos y son representativos de la mejor de la humanidad.

Dr. Wilkie Delgado Correa
Profesor Consultante y Profesor de Mérito
Escritor
Universidad Médica.
Universidad de Oriente
Santiago de Cuba


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Wilkie Delgado Correa


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