La asamblea no es guarida

Vamos a seguir suponiendo mientras escribimos esto, que en democracia la
diatriba política alimenta el pensamiento revolucionario.

Supongamos que esa premisa es verdad y que estamos dispuestos a utilizarla
hasta el cansancio por la virtud que tenemos de ser unos socialistas,
comunistas, humanistas y además demócratas, pero de verdad.

Lo que no somos ni deberíamos ser es pendejos: en qué lugar se supone que
la decencia es cuestionada por los indecentes y la inmoralidad tiene el
valor suficiente para que la personalidad sea realzada hasta el extremo de
convertir un delincuente en un producto publicitario, donde no hay ninguna
ley que imponga respeto y establezca con la ley, ESO NO PUEDE SER, PORQUE
ES INMORAL.

Como es posible que individuos que estafan a la nación y tienen expedientes
con prontuario para ser juzgado a cadena perpetua en cualquier país del
mundo; aparte de ser patanes, se ventilen en televisión, trasmitido casi,
en cadena nacional y ningún ente, sabiendo que es todo lo que se dice y lo
que se sabe, aparte de lo probado y que tienen la cárcel por domicilio,
hagan y deshagan, tenga el guáramo ni el valor, por lo menos para
prohibirle que salga en televisión, incitando a los delincuentes y los que
no lo son, a que sigan sus ejemplos; porque en este país no pasa nada y el
que va preso se fuga y escapa de vacaciones decembrinas y cuando vuelve
nadie lo detiene para juzgarlo.

Estos señores a los que me refiero con todas las manipulaciones que se
puedan imaginar, están hoy metido en la Asamblea Nacional como en cualquier
guarida, protegidos por un sistema que no tiene fuerza ni consistencia
revolucionaria para encarcelarlos como corresponde en un país que se está
convirtiendo en patria (o por lo menos no la ha mostrado) para dar ejemplo
de lo que se está haciendo y empezar a marcar líneas concretas, que nos
permitan creernos que es verdad lo que estamos construyendo y no un
parapeto de puro nombre, que avergonzaría a el más simple guerrillero que
haya logrado conquistar la mínima batalla revolucionaria.

Estoy quejándome con el permiso de un pueblo decente que acompaña a este
proceso; ya es tiempo de asumir posiciones y aceptar consecuencias, no es
posible mantener por más tiempo este juego de ver hasta donde llegamos;
mientras el pueblo joven sigue aprendiendo ejemplos que muestran por medios
sin moral, pero donde el efecto es contundente.

Señores tenemos que empezar este ataque, destituyendo a quien haya que
destituir; buscar la forma de actuar como dictan los principios en
revolución; que si algún ente no corresponde a las líneas del proyecto, que
se destituya, porque esta revolución está llena de gente decente y el que
no lo sea, asuma la consecuencia de un sistema que está tratando de
construir una patria distinta a la que nos dejaron unos insensibles que
jamás se preocuparon por futuro y ya es tiempo que reconozcamos que de
verdad y no un juego de estira y encoge, PATRIA SOCIALISTA O MUERTE,
VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIMPRE.
HAZTE CONCIENCIA.

machucamelo@cantv.net


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Antonio Machuca (*)

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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