Antiparadigma

Humanización (II)

Las contradicciones son el motor de la historia

¿Cuál fue el resultado, el fruto, del proceso de la humanización en la sociedad capitalista? ¿En qué se convirtió a causa del constructo de su artificialidad? El contexto del capitalismo producto de la industrialización, de la revolución científico técnica y de la evolución del acontecer de la Cultura Occidental, se trocó en una realidad de intrincadas contradicciones sociales, políticas, jurídicas y económicas, amén de los desequilibrios ecológicos y de la contaminación ambiental, con una profunda zanja entre países ricos y pobres, entre naciones desarrolladas y en vía de desarrollo a la cual nos enfrentamos todos los días.

Los países del Primer Mundo tenían un grado tal de productividad y consumo de materias primas y combustibles que, a menos que redujesen drásticamente esta tendencia, los estados en vía de desarrollo no tendrían ninguna oportunidad de mejorar de modo sensible su nivel de vida. El surco entre las mencionadas naciones fue el origen de muchos conflictos; la situación se empeoró por los intentos de establecer un mismo paradigma global: la economía de libre mercado, que como diabólico molde de injusticias económicas creó anhelos y aspiraciones en los pueblos del Tercer Mundo, sin proporcionar los medios verdaderamente eficaces para satisfacerlos.

Los tratados de libre comercio estrangulaban a los productores y agricultores nacionales, quienes no podían competir con los del imperialismo. Pero en definitiva, lo que hicieron los capitalistas y sus banqueros fue obligar a los países menos favorecidos a endeudarse, con una deuda impagable creando la falsa ilusión que el empréstito conllevaba al desarrollo. En el fondo lo que había era una afán por parte del capitalismo mundial, de apoderarse de las materias primas y utilizar mano de obra barata; de adquirir las industrias básicas para controlar totalmente cualquier proceso de industrialización que pudiese darse en el universo tercermundistas.

Como consecuencia del engaño ejecutado por el gran capital y las transnacionales, la realidad en los países en vías de desarrollo fue que millones de personas se sumergiesen en la pobreza crítica más oprobiosa y peor aún, muriesen de hambre. En numerosos países de África, América Latina y Asia campeaba la miseria a causa de la injusta distribución de las riquezas y de la injusticia social, mientras las burguesías lacayas y las clases medias altas se enriquecían y hartaban en la abundancia. Los sistemas de salud, educación y servicios públicos eran inexistentes o funcionaban muy mal; la inseguridad personal hacia que la vida careciese del valor que merece. El alcoholismo, la drogadicción y el narcotráfico cercenaban y destruían al ser humano; las enfermedades endémicas brotaban sin ninguna contención.

Ahora bien, ¿cuál es la situación actual de las naciones desarrolladas? Una profunda conmoción recorre el mundo financiero internacional, se cumple una vez más, inexorablemente, una de las grandes leyes descubiertas por Carlos Marx: el carácter cíclico de las crisis del capitalismo. Un cáncer oculto hace metástasis en el sistema capitalista como resultado del fracaso estrepitoso de la aplicación de las teorías del neoliberalismo, del poder invisible del mercado, el ansia de ganancia sin límites ni contrapeso y la fatídica conversión de las bolsas de valores en prostituidos antros de apuesta, donde se juega con el dinero de los ahorristas de los bancos.

Se desploma la estructura agiotista del capital financiero estadounidense arrastrando en su caída a todas las economías del orbe capitalista. Los países europeos entran en bancarrota, se aumenta la edad para las jubilaciones y se reducen los salarios. Pero la secuela más desbastadora descrita por Marx hace más de cien años aflora por todas partes; millones de obreros y empleados pierden sus puestos de trabajo: solamente en los EEUU, cinco millones ingresan en las filas de los desempleados. La clase media pierde su poder adquisitivo y queda imposibilitada de pagar sus créditos e hipotecas, se hace cosa común y corriente el desalojo de las viviendas por la imposibilidad del pago de las mismas.

Por último, diremos que la humanización en la sociedad capitalista hace que los explotados no tengan ningún control sobre sí mismos, sus vidas las controlan las mercancías y los mecanismos de dominación y sometimiento del Estado burgués, instrumento de opresión y represión, el cual sólo sirve en última instancia para defender los intereses de la oligarquía, aplastar y sojuzgar a los pobres y excluidos de siempre y generar burocratismo y corrupción. La televisión cordón umbilical del sistema de explotación burguesa expande por todas partes los putrefactos y nauseabundos antivalores burgueses: el culto al único dios del capitalismo, el vil dinero, los deseos ávidos de ganancia, el interés egoísta, el amor propio, la traición, la flojera, la mentira, la envidia, el sectarismo, el individualismo, la malevolencia, la maledicencia, la cobardía, la violencia irracional, la apatía e indiferencia ante el dolor ajeno entre otros. También en este mundo, los imperialistas yanquis comandados hasta hace poco por el beodo y oligofrénico George Walker Bush y ahora por el mayoral Obama, realizan guerras inmorales y genocidas para apoderarse de las riquezas energéticas. Con la mayor impunidad bombardean con sus aviones barrios, pueblos y ciudades, dejando una estela de masacres y matanzas de ancianos, mujeres y niños.

En consecuencia, es necesario transformar la sociedad burguesa elitesca de profundas desigualdades e injusticias, en una sociedad socialista, en una estructura social de iguales condiciones para todos, donde haya equidad social: empleo, vivienda, buena alimentación, salud y educación para todos, donde las condiciones materiales y espirituales de existencia sean cónsonas con la naturaleza humana. Lo que permitirá que las masas de explotados y excluidos obtengan su verdadera liberación; y por otra parte, crear un equilibrio justo en las relaciones entre las naciones. ¡Por la paz y bienestar de los pobres, nuestros hermanos en Cristo, el Primer Socialista! ¡Luchemos Todos! ¡Patria Socialista o Muerte, Venceremos! ¡Viva el Comandante Hugo Chávez Frías!

Camarada Jesús Muñoz Freites

Director Desarrollo Social y Educación de la

Alcaldía Bolivariana y Socialista del Municipio Los Taques, Falcón

jesusfreites11@hotmail.com


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Jesús Muñoz Freites

Filósofo. Docente. Cronista Oficial del Municipio Los Taques en el estado Falcón

 jesusfreites11@hotmail.com      @camaradatroski

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