La Letra del Año o los devaneos del golpismo


Salió por allí “La Letra del Año” en La Habana, Cuba, y los Babalawos predicen un “año muy malo”. La etnóloga Natalia Bolívar cuenta que “se tapó la letra y cuando esta se tapa es porque es muy mala” y agregó que “en la historia de las letras del año desde el siglo XIX, esto no había pasado.

Leí un libro de Natalia Bolívar, etnóloga y experta en temas afrocubanos - “Los Orishas”, se titulaba – y me encantaron aquellos patakíes (historias) de los dioses que ocuparon los altares de los esclavos, sincretizándose con nombres de santos cristianos.

También se menciona en el libro “Los Tiempos de los Cedros”, una biografía no autorizada del Comandante Castro, aquellos ritos de los haitianos, prohibidos para algunos por su carácter sensual, esotérico y desnudo. Pero mágico para quienes curioseaban en medio del sudor y el frenesí de los tambores.

Es curioso: Más de un incrédulo, como él que les escribe, podría afirmar que es muy fácil predecir situaciones caóticas, intervenciones militares, dificultades alimentarias, grandes epidemias y traiciones. Porque existen claros indicios de una sociedad infectada por el capitalismo desde hace mucho tiempo y porque no hay que tener un postgrado en filosofía para saber que éste se está tragando a si mismo, dejando secuelas harto difíciles de sanar.

En el año 2002, específicamente abril y posteriormente en diciembre, se ejecutan dos golpes maestros en contra de la revolución bolivariana. En ambos golpes, el pueblo salió a la calle a defender lo que considera suyo. Primero, en consonancia con el ejército – que también es pueblo – recupera la institucionalidad y rescata al Comandante Hugo Chávez Frías de las garras del fascismo. Luego, ocupando portones, haciendo cola pacientemente, cocinando hallacas con leña y sonriéndole a la adversidad, el pueblo junto a su Fuerza Armada pasa por encima de un grupito de hijos de puta que consideraban que la industria petrolera era su feudo y rescata, o así todos creímos, a PDVSA y por primera vez se interesa en saber para que sirve un barril de petróleo, cuanto cuesta y que relación tiene un balancín con la creación de escuelas bolivarianas, la construcción de un hospital o, bien merecido, que recursos pueden llegar para darle de comer a sus hijos y al futuro del país.

Otra curiosidad: La historia es corta ¿verdad? Pero, cuanta sangre se ha vertido durante seis años y cuanto se ha invertido humanamente en pos de un sueño. El fascismo atacaba y… ¡ZAS! Allí estaba el pueblo, presto a responderle, incluso joderlos si era preciso. Sin embargo, siempre atento a la orden de nuestro Comandante, batimos todos los records de cordura y no se desató una guerra civil, que, al fin y al cabo, era lo que buscaba la derecha para provocar una intervención gringa. Nunca, jamás, un pueblo aguantó tanto insulto, tanta provocación, tanta mierda junta de una clase media arrogante que siempre hizo el papel de lameculos de los poderosos, defendiendo intereses que solo arrojaban un salario para separarlos del cerro.

Pero, una historia sigue a la otra, y esa clase media (y no generalizo) se encontró con la risa oportuna de un pueblo que bailaba sus desgracias. Tanta mentira no cabe en un plato de lentejas y cansada de esperar “la caída del zambo” que prometían desde las Putas de los Medios, amén de ese río rojo que se concentraba en las calles, se fue retirando a sus urbanizaciones enredadas de alambres de púas y alarmas sofisticadas, a rumiar la arrechera y a consultar a psiquiatras porque “la depresión es muy grande” y sus líderes no servían para nada.

Ahora: ¿Qué pasó? ¿Qué sucede en esta guerra de baja intensidad? De repente nos encontramos con “cambios súbitos” en las gerencias de PDVSA. Gerentes que se sacuden el sudor del pueblo que les rodea, el mismo pueblo que custodió las instalaciones mientras se paralizaban las refinerías y se cerraban las llaves en los llenaderos. Se resuelven contratos colectivos de un solo plumazo, mientras el Comandante estaba en China y las comunidades que rodean los campos petroleros vuelven a ser ignoradas, cuando existe una orden clara y tajante del Comandante para que se integren en proyectos endógenos, en cooperativas, empleo para quienes están jodidos y fueron guardianes de la revolución… ¿Qué coño está pasando?

Decía Lina Ron, y vean que hay que pararle bola a esa catira, que la derecha se ha visto en la necesidad de transformarse. No tienen pueblo (afortunadamente somos la mayoría), no tienen capacidad de movilización (solo a cuatro histéricas que sudan Channel Number 5), no tienen a la Fuerza Armada, solo tienen – ¡y les sobra! – mucho poder económico… Entonces, la vaina ahora es debilitar por dentro a la revolución. Agarrar a un ministro, a un director, a un diputado, a un gobernador, a un alcalde, a un presidente de una junta de vecinos, corromperlos, comprarlos para enturbiar, retrasar, obstaculizar, la labor titánica del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

No hay nada más peligroso que un pumalaca “acompañando” al gobierno - ¡Y miren que sobran! – Dense una vueltita por Aragua pa’ que vean si no tengo razón.

Aquel estado dentro del estado que fue el causante del paro petrolero de diciembre 2002 / febrero 2003, está vivito y coleando. De vaina si no aplican aquel término macabro de la “meritocracia”; término que hoy adorna varios estudios lingüistas y de los que se puede hacer un diccionario de aberraciones… ¿Culpables? ¡Claro que los hay! Y no me interesa si son conscientes o inconscientes, porque me parece harto contrarrevolucionario ver a un grupo de personas, tiradas en el piso, durmiendo frente a PDVSA La Campiña, esperando una respuesta a sus derechos… Me parece harto extraño ver a empleados chavistas en INTEVEP, cagados esperando a ser botados o trasladados a otro departamento, porque “aquí no se habla de política…” ¿Cómo es esa vaina de que en PDVSA no se puede hablar de política? ¿Quién carajo puede prohibirle a un empleado que no sienta a este país y quiera expresar su adhesión al presidente Chávez? ¿Quién, después de tanta humillación al pueblo, puede vetar un pronunciamiento chavista?

Resulta que somos gobierno, pero debemos ser tolerantes ante la injusticia de quienes nos insultan y, encima, nos dicen que somos “intolerantes”. ¿Saben ustedes cuantas veces me han hablado de equilibrio, de mesura, de tolerancia, de ecuanimidad, cuando me he enterado como están tratando de cavar mi tumba robándole al estado? ¿Saben ustedes cuantas veces he escuchado el discurso integrador, mientras joden a mi pueblo en nombre de la revolución? ¿Saben ustedes cuantas veces negociaron a mis espaldas, mientras se elevaban en hipócrita retórica traicionando al Comandante Hugo Chávez?

Lo he escrito mil veces. PDVSA y el estado venezolano es una mina de billete. Cuando el Comandante habla de un salto adelante, está hablando de un cambio de cultura; me está hablando de un asalto popular al poder y de la defenestración de aquellos que creen en el Dios Dinero. El dinero del estado, solo es importante cuando se invierte en nuestros nietos, en desarrollo social, en salud, en empleo, en educación, en desarrollo para sacar de los cerros a los excluidos. “Démosle poder al pueblo…” – A cada rato lo repite el Comandante. Hagamos contraloría social, ubiquemos a los corruptos y tengamos ese par de bolas bien puestas para denunciarlos… ¡Sea quien sea!

Los Babalawos, respetando esa cultura hermosa plena de música y magia, no me están diciendo nada nuevo. Hugo Chávez Frías es una piedra en el zapato del gringo que está en Washington y este pueblo tiene que entender la enorme importancia que tiene organizarse para consolidar, primero, la revolución dentro de la revolución y, segundo, prepararse para defender esta tierra que pretenden entregar aquellos que nunca han creído en este sueño bolivariano.


msilvaga@yahoo.com



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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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