Para vencer en el Zulia

Escribo estas líneas a sabiendas de que algunos(as) dirigentes, comunicadores, y/o personeros(as) dentro del PSUV puedan sentirse incómodos(as), o aludidos(as), y, en consecuencia, a riesgo de ser mal interpretado en mi intencionalidad. Sin embargo, creo importante exponer mi apreciación sobre la razón fundamental por la cual nuestro proyecto político no concreta triunfos electorales en el Zulia, a pesar de los numerosos y cuantiosos beneficios de los que, al igual que el resto del país, también disfruta la región zuliana. Puedo resumir la razón, afirmando que han fracasado las personas y/o entes responsables de la conducción, manejo, y operatividad diaria y permanente del trabajo de desmontar la incesante, implacable, y bien sustentada campaña de manipulación, engaño, descrédito, y desinformación que con atómica precisión se implementó y funciona en el Zulia, desde que la ultraderecha nacional hizo de este estado un bastión para desde él atentar, de cualquier manera y a cualquier precio, contra el proceso revolucionario que conduce el presidente Chávez.

Los conductores del chavismo en el Zulia no han entendido que para imponerse en este estado hay que jugar duro, pisar duro, asumir el duelo frontal, cara a cara, sin descanso, sin tregua, sin titubeos ni medias tintas. Ha sido siempre esta la praxis en el Zulia, la modalidad que atrae y convence a los zulianos. Un personaje tan mediocre y falaz como Manuel Rosales construyó un liderazgo de la nada, al punto de convertirse en casi un rey en la región, utilizando solo la audacia y la labia adeca, tipo Ramos Allup, para construir y aderezar un discurso y una postura anti Chávez, materializada en una actitud bravucona y de abierto desafío al gobierno nacional, mientras, paralelamente, aprovechaba todos los recursos materiales y las prerrogativas proporcionadas por el gobierno central, para apuntalar su gestión en detrimento de la gestión y de la imagen del gobierno nacional. Su actitud permanentemente contestaría, de exaltación del más leve error u omisión del gobierno central, y de ocultamiento y/o negación de cualquier acierto o logro del presidente Chávez lo catapultaron a la condición de líder. Pero esta actitud fue también hecha norma para todo su equipo, y para todo aquel dirigente o militante de su partido. La más gigantesca, costosa, y permanente campaña propagandística desplegada en el Zulia, y quizás en el país, sirvió y sirve de eficiente catalizador para imponer cualquier matriz de opinión favorable a la ultraderecha en detrimento del chavismo. La eficacia de este bombardeo publicitario ha sido tal, que iniciativas del presidente Chávez tan nobles y sentidas como las misiones Barrio Adentro y Mercal, fueron inmediatamente satanizadas para posteriormente aupar los programas paralelos Barrio a Barrio y Merzul, los cuales fueron “vendidos” y posicionados como loables iniciativas programáticas del gobierno del Zulia. Es decir, los éxitos del proceso revolucionario que no pudieran ser negados u ocultados, la propaganda se encargaría de atribuirlos al gobierno ultraderechista del Zulia. La propaganda ha sido manejada con criterio de inversión, no de gasto, a los fines de alcanzar y mantener un supremo objetivo: EL CONTROL DEL RICO Y ESTRATÉGICO ESTADO ZULIA.

Quizás la parte más triste de esta historia tan favorable a la ultraderecha esté en el hecho de que el tamaño de sus logros no es consistente con las dimensiones de las luchas que debiera haber librado con su oponente. No ha sido difícil para el oposicionismo en el Zulia obtener y conservar sus logros. Al chavismo le ha faltado la determinación, el empuje, la garra, la destreza, la audacia, y la estrategia que proporcionan la fuerza para la batalla del día a día, sin apoltronamientos, sin descanso. No habrá victoria electoral sino se asume que la batalla debe ser dada con la misma astucia, fiereza, verticalidad y entrega con que la asume nuestro opositor. Por otra parte, como una batalla no puede ser ganada sino se dispone de armas por lo menos del mismo calibre, debemos asumir también, sin que nada nos perturbe, la propaganda en el Zulia como una inversión. Es esta la única manera de revertir las nefastas consecuencias electorales que ha proporcionado a la revolución Bolivariana la tan prolongada campaña de mentiras, manipulación, y desinformación en este Estado. Con un esfuerzo sostenido de la dirigencia y los apoyos necesarios para tal fin, son muchas las matrices de opinión que no solo pueden desmontarse, sino incluso revertirse a la oposición. Algunas podrían ser:

1. La única y verdadera dictadura que existe en Venezuela es la que Manuel Rosales tiene en el Zulia. A tal punto, que aún prófugo en el exterior pretende seguir mandando en el Estado.

2. El Zulia, como territorio defensor de la libertad, debe liberarse de las arbitrariedades, imposiciones, y atropellos que a diario comete el partido Un Nuevo Tiempo contra todo aquel que no se pliegue a sus intereses.

3. En Maracaibo no se mueve una hoja sin el visto bueno de los caudillos de Un Nuevo Tiempo, por lo tanto es responsable de todo lo malo que ocurre en Maracaibo.

4. Por orden de Manuel Rosales su esposa tiene que ser la candidata a la Alcaldía de Maracaibo. ¿Quién duda que es el dictador?.

5. Por intermedio de su esposa el mandamás seguirá mandando. No hay pa’ más nadie. Así se garantiza la continuidad de su poder y de sus intereses.

6. El capitalismo genera y distribuye riqueza, pero hay muy poquitos ricos y millooooones de pobres.

7. No entiendo. Si los capitalista dicen que el capitalismo es bueno, ¿Por qué dicen que es malo el que ellos llaman de Estado?.

Con seguridad hay mucho más.


Profesor Titular LUZ
nermedina@hotmail.com


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