Lo que hay detrás de la economía no petrolera

Lo que hay detrás de la economía no petrolera

(Paradojas económicas)

Econ. Manuel C. Martínez M.

07-12-2004

Para el caso venezolano, para su caso, siendo como *somos* uno de los principales países exportadores o facilitadores de petróleo para el Imperio occidental, y principal fuente en la propia América del *solar* de dicho Imperio, diversificar su economía ha sido un generalizado clamor de connotados literatos, analistas, economistas (?), cuentistas, narradores e historiadores, así como de empresarios y políticos de estimado abolengo y voluminosos paquetes de clorofilados billetes.

De Perogrullo, para un vendedor de petróleo de semejante importancia en los mercados internacionales, mientras más dependa de esta mercancía, mayor interés y vigilancia deberá imponerse así mismo de cara a mejorar su productividad, sus ingresos por ese concepto, y lograr a cómo dé lugar todas las mejoras en el precio de sus colocaciones.

Cuando ese país vea mermada su dependencia del petróleo puede, además de paliar el inevitable desempleo industrial burgués, puede también perfectamente verse encandilado con su correspondiente diversificación industrial, pero si logra también dejar de ver el boscoso parque industrial y se detiene a mirar el árbol y las raíces de su recurso no renovable, de su coyuntura privilegiada, de sus ventajas comparativas e independientes per se de toda voluntad política o económica, que cuales dones divinos recayeron en estas tierras precolombinas, entonces podría reconsiderar hasta qué punto, a un país como Venezuela puede encajonársele con las mismas recetas que hundieron a Argentina.

Lo que Venezuela necesita urgentemente es satisfacer su déficit intestino, dotarse a precios mínimos, y con una moneda más fuerte a priori, de sus principales medios tecnoinfraestructurales, de producción, que aún no fabrica endógenamnete. O sea: debe recetar y planear para proteger su petróleo actual, sus precios actuales y reales, así como dedicarle lo mejor de su tecnocracia bolivariana y patriótica, y desoír la vieja y ruidosa conseja de los beneficiarios del dólar.

Detrás de la Fulana independencia del petróleo, de la economía no petrolera se halla, entre otros males, la concesión de precios baratos para ese valioso e irremplazable recurso que, si nos desarrollamos con empresas crematísticas, como ingenuamente lo sigue creyendo su alta burocracia, entonces posiblemente ya no dispondríamos de la baratura que ahora le ofrecemos a las decadentes economías extranjeras, esas que colocan sobre nuestro suelo sus invendibles inventarios pesados y se llevan lo mejor que la naturaleza silvestremente nos depositó en el subsuelo.



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Econ. Manuel C. Martínez M.


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