Bolivaristas y dolaristas

Bolivaristas y dolaristas

Manuel C. Martínez M.

01 dic. 04

¿Quien le habrá dicho a los devaluacionistas, o en qué parte capitular y/o versicular, neo o arcano testamentaria, dice que el Diablo y Dios pueden amorocharse? El dolarismo y el bolivarismo son aceite y vinagre, no respectivamente.

Los enemigos del pueblo no pueden andar con Dios, y quien con una mano da migajas y con otra las quita con intereses no puede ser otro que el dominante de siempre: Satanás vestido de industrial, de banquero o de Ministro.

Esta es la diferencia entre quienes hambrean con la excusa de la impopular e improductiva diversificación de exportaciones y mil embustes similares, entre esos, digo, y quienes hemos intentado alertar sobre la peligrosidad, para Venezuela, para Venezuela, para Venezuela, de esa política devaluacionista, muy buena(no lo dudamos) para Argentina, para Argentina, para Argentina, y para EE UU, para este, para este, para ese, pero no para quienes tenemos que importar dólares en forma de mercancías diversas.

La excusa de primero desarrollar nuestra propia industria con devaluaciones a troche y moche, para luego revalorizar el bolívar es un proyecto muy ambicioso, muy bonito, muy bien intencionado, pero muy utópico, muy fallidero, porque, entre otras cosas, quienes ya salieron adelante en la carrera de la industrialización, ni pendejos que sean para dejarse alcanzar por nosotros.

Nosotros no seríamos en esa carrera la pausada tortuguita que jamás alcanzaría el veloz Aquiles, en la famosa paradoja eleática de Zenón. (Cf., mi Sadelas al respecto), y menos beneficioso para el gobierno venezolano que cada vez que recibe dinero devaluado, ya que con aquellos Bs. 1920 anteriores tendría que recibir, luego de la devaluación, sólo = US$ 0,89 al cambio de la nueva
paridad devaluacionista.

Como lo he explicado con saturación, que el Estado, el estado, el Estado, el Estado, ahora recibirá un 12% menos de dólares aunque no lo parezca. Y no extraña esta malinterpretación porque hay especialistas y coleguitas muy ducho en actividades deportivas que no lo comprenden todavía.

Así: 1 US$ = Bs.1920, y el año que viene: US$1 = Bs. 2.150,4, es decir que aquellos bolívares que tiene el Estado en la cuentas del BCV se reducen automáticamente a US$ 0, 89. Si alguien puede demostrar lo contrario, esperaremos que lo haga, pero sentados: De esta truculencia financiera, Made in USA, y espumosa salen precisamente los dineros que, como ganancias extraordinarias, que el gobierno le suplica genuflexivamente al BCV para que se los abone en cuenta corriente. Ni se diga del gran beneficio que representará para la propia Pdvsa cuando esta cancele en bolívares su nómina criolla, pero que le honrará honorarios, salarios y compras varias en dólares a terceros de fuera y de adentro del país.

Por eso, los bolivaristas o antidevaluacionistas hemos inferido que ciertos ministros trabajan o son burócratas con mucha luz para la calle y bastante oscuridad para la casa.

Por lo demás, el estereotipo de que en la *unión está la fuerza* es válido sólo para los miembros de Fedecámaras, y no para los pendejos defensores del bolívar conjuntamente con sus detractores, amantes del dólar, y eso significa un tremendo desacierto conceptual, uno de esos tantos venenos literarios que la cultura burguesa ha venido desparramando entre los alfabetos del globo. No en balde los intelectuales en buena porción aparecen tan desacreditados en todas partes.

Sólo en los siervos del industrial dolarista puede concebirse que Venezuela deba subsidiar y subvencionar a sus *empresarios* en clara obediencia a la estratégica con EE UU, y mediante su traidora política antibolivarista.



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Econ. Manuel C. Martínez M.


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