Tres R al 26 de septiembre

Tres R al proceso de las elecciones parlamentarias antes del proceso, durante y ahora después del mismo. Eso se impone, siguiendo la consigna del Presidente Chávez. Porque el desarrollo de las elecciones, por supuesto, no es sino un capítulo en el avance de nuestra Revolución. Importante capítulo, eso sí, no solo porque nos permitió consolidar una sólida mayoría para el próximo período de la Asamblea Nacional, sino también porque nos permitirá Revisar desarrollo y resultados, Rectificar lo que haya que rectificar, para luego poder Reimpulsar con nuevos bríos nuestra Revolución.

Ganamos bien, sin duda. Es el primer y el más obvio resultado que hay que reconocer. Se planteó una meta de 2/3 de la Asamblea, lo cual era una meta muy ambiciosa. Ya lo dijo el Presidente. Pero plantearse esa meta no fue una idea descabellada por dos cosas: La primera, porque no era imposible. La otra cosa es porque sirvió como motor impulsor de nuestra gente, ya demasiado e indeseablemente cómoda ante la idea de que siempre ganamos. Y esa idea es un terrible error. Un peligroso error.

La prueba de que es un error la vemos en el resultado mismo de la votación. Y hay que radiografiar bien los resultados para buscar los espacios donde tenemos que rectificar, porque sin dudas que hay cosas que rectificar. Casi un empate en votos absolutos. No nos caigamos a embustes, eso no nos gustó a ninguno de nosotros. Quiero dejar bien claro que comparto el hecho de que es perfectamente legítimo que esa votación hubiera reflejado la distribución que quedó reflejada en la Asamblea, dado el método legal, constitucional Y ACEPTADO POR TODOS LOS PARTICIPANTES para distribuir los cargos, toda vez que se trató de una elección por circuitos. Los lloriqueos de la oposición no tienen asidero más que por el deber que creen tener de criticar absolutamente todo. Pero ellos se movieron, hicieron bien su trabajo. No sólo que sacaron a su gente de las casas y las llevaron a votar, sino que hicieron su trabajo político mucho antes de las elecciones, explotando con intensidad fallas nuestras y otras que no son nuestras pero nos las adjudicaron. El hipócrita manejo del caso PDVAL, la crítica también hipócrita a la corrupción (como si fuera invento de este gobierno, como si no fuera también corrupto un empresario que se baja de la mula ante un funcionario corrompido), el problema de la seguridad, el problema eléctrico, en fin, sus medios funcionaron preparando el terreno con la gente más desprevenida haciéndoles creer que Chávez es culpable hasta de que no llueva.

Una cosa que tenemos que revisar entonces es si la maquinaria se movió efectivamente a nivel nacional casa por casa para convencer a la gente con el mismo espíritu con que se hizo cuando el referéndum que trató de ser revocatorio. Allí estuvo en juego la permanencia de Chávez en la presidencia y la motivación de la gente fue grande. ¿Se hizo con la misma intensidad? No lo creo. Y no lo creo porque la oposición sí vio que la elección del 26 de Septiembre era crucial para ellos y fueron a votar masivamente, mientras que mucha gente nuestra, al no estar en juego de manera directa la presidencia, simplemente se abstuvo de ir. Grave falta, pero fue así. Comparto con el Presidente la opinión de que la abstención nos afectó más a nosotros.

Recordemos, era una elección parlamentaria. Ese tipo de elección no motiva mucho a los votantes en casi ninguna parte. Si recordamos, hace cinco años, cuando ellos por irresponsabilidad, por conspiración antidemocrática, por cobardía o por todas las anteriores se retiraron de la contienda, la abstención fue muy alta. No solo porque no fueron a votar, sino porque mucha gente nuestra ya no consideró importante acudir, se preguntaban para qué, si ya la teníamos para nosotros solitos, y no vieron que les hicieron el juego. Para el domingo pasado la oposición convenció a su gente (incluso a los más radicales y violentos) de que era importante entrar a la Asamblea como paso previo de la receta hondureña para salir de Chávez y no dejaron a nadie en casa. Como dijo alguien por ahí se dieron por entero y tocaron su techo. Esta vez la abstención fue relativamente baja y fundamentalmente nuestra. Y ahí está una parte de la explicación del resultado.

Ahora viene el momento de empezar a hacerse las preguntas de los por qué. Por qué una parte de nuestra gente no acudió a votar. Y, lo más difícil de abordar, pero que tenemos que planteárnoslo con toda la seriedad, por qué mucha gente del pueblo pobre y la mayoría de la clase media no vota por nuestra propuesta y, disfrutando de los beneficios que les ha aportado la Revolución, la ve como una amenaza aún. ¿Qué pasa en el Zulia? ¿Qué pasa con la mayoría de los jóvenes que se mantienen apáticos? Porque no es verdad que son opositores, los manitos blancas son un sector, pero la mayoría de los jóvenes no se involucran. ¿Por qué? ¿Qué tanta gente que ha votado por nosotros se ha cambiado? Aquí entran los militantes y seguidores de Podemos y el PPT e independientes. ¿Por qué creer que tiene que ser así? Como dijo Fidel hace tiempo, no toda esa gente es oligarca, aquí la oligarquía no es tan grande ¿No hay un trabajo que podamos hacer allí? Yo creo que sí. Y tenemos que hacerlo. No buscando convencer a la gente con el mismo lenguaje para todo el mundo, como si todo el mundo fuera y tuviera que ser militante de izquierda, sino respetando las particularidades, sin que siempre y para todo se use la misma iconografía marxista. Eso puede estar bien para mí o para ti, lector, ya convencido de las ideas revolucionarias, que nos gusta escuchar a Quilapayún, nos ponemos la franela roja y tenemos afiches del Che en casa. Pero no es la simbología externa lo que convence, sino la formación, los argumentos y los ejemplos. Y un mejor manejo de medios. Hay que decirlo, la mayoría de los programas de VTV parecen pensados para los ya convencidos.

Otro aspecto que pudo incidir fue la gestión de algunas gobernaciones y alcaldías, la ineficiencia real de algunos organismos (la incapacidad ante la especulación, los huecos en calles y carreteras, etc.) que pudo haber traído algo de voto castigo.

Sería cómodo no ver las cosas completas y autosatisfacerse con el bien ganado 60% de curules en la Asamblea. Pero si somos revolucionarios, nuestro análisis debe incluir la autocrítica que nos permita identificar nuestras fallas para resolverlas y así convencer cada vez más a la parte de nuestro Pueblo que aún está confundido y le teme a la idea del Socialismo y la Revolución. La batalla es política, es de ideas, y el campo de batalla es la discusión abierta, convencidos de la fuerza de nuestra razón. Y nuestro ejemplo.

En ese sentido, bienvenida la nueva Asamblea. Que la parte del Pueblo que votó por ellos vea con claridad cómo los intereses que defienden sus elegidos no es el de sus votantes, sino los de quienes los financiaron y dieron órdenes. Órdenes en inglés. Bienvenido el debate público ante el Pueblo legislador. Nuestras ventajas son la razón y la moral. Y con esas armas no podemos perder.

jaap599@hotmail.com


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