Resultados del 26-S: conducta pesuveca vs actitud pesuvista

En artículo publicado en aporrea sostuve que la nada fácil posibilidad de obtener la mayoría calificada de 110 diputados por parte de la alianza PSUC-PCV, enfrentaba por un lado la implacable y efectiva guerra mediática tanto en lo interno como en lo externo, así como los nefastos efectos de la acción de la burocracia pesuveca e ineficiente, los resultados del 26-S parecen darme algo de razón.

Ahora creo necesario aportar elementos para el necesarísimo debate que debemos iniciar a nivel interno quienes militamos en el Psuv. Es en el desempeño de sus cuadros de dirección y en el de sus militantes que desempeñan cargos públicos y de elección popular donde encontraremos las causas fundamentales de lo que éste humilde escribidor cataloga de derrota táctica.

Pudiésemos hacer una operación de simplificación de la realidad y decir, por ejemplo, que sus actitudes frente a los desafíos que diariamente le plantea la un revolucionario una revolución con las características de la revolución Bolivariana, ha estado muy alejada del deber ser, y lo más grave aún: cuando su máximo líder da también diariamente fehacientes muestras de lo que es una conducta revolucionaria.

Claro que cuando se enuncia “conducta revolucionaria”, cada militante pesuvista y en especial los que ocupan cargos públicos de elección popular, incluso habiéndose leído los principios de Psuv y sus estatutos, le imprime a esta frase sintagmática su particular estilo.

Seguramente el presidente Chávez no haría lo que hizo un alcalde pesuvista de un estado oriental, como pude enterarme in situ hace poco, quien desvió una unidad móvil para trasladar a dializarse enfermos renales de su municipio a otro, a una hora de distancia, enviada por el ministerio para la salud, sin reparar en el descontento que generaría con esa conducta, ni mucho menos: cómo se reflejaría en la votación para los candidatos y candidatas de su estado para la Asamblea Nacional.

Cuánto de esta actitud influyó para que no llegásemos a la meta de los 110 curules en la AN, quizás el líder máximo de la revolución bolivariana nos lo haga entender mejor cuando dijo en su primera rueda de prensa después del 26-S que no hay que olvidar que estas elecciones tenían un sesgo local y que el desempeño psuvista en municipios y estados iba a reflejarse en nuestra votación, siendo el estado Anzoátegui el caso más patético al respecto.

En cuanto al papel al funcionamiento de la estructura del Psuv y de su dirección en los resultados obtenidos, sirva también el caso de Anzoátegui para visualizar las fallas: días antes del 26-S Chávez fue recibido por un mar de gente, pero a vimos los resultados. ¿Qué pasó? Que existe allí un Psuv de pacotilla, de personalismo, de borreguismo, de clientelismo, de “refrigerio”, de “funcionario obligao”; y no un Psuv de mística, organización, planificación, seguimiento y evaluación de tareas y planes de trabajo, estudio de la realidad, de crítica y autocrítica, de cero militancia de base, de falta de conciencia de clase y sin iniciativa histórica. Proyectemos esta situación a nivel nacional y veremos.


Miembro de la Coordinación Nacional del Movimiento Social de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC)

elpeatonalter@gmail.com


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Carlos Machado Villanueva*

Integrante del Movimiento Social de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC).

 mov.soc.mac@gmail.com

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