En plena acción, la guerra por las materias primas

Rusia y China eclipsan a EE.UU

EL UNICO EN EL MUNDO que sigue apostando en forma ridícula al dólar es Guillermo Ortiz Martínez, el anacrónico gobernador (sic) del Banco de México, quien como niño de kindergarten anda feliz coleccionando corcholatas como reservas (sic), mientras los ciudadanos chinos hacen cola en sus bancos para desprenderse de los inservibles billetes verdes (Daily Forex, Asia Times, 18 de noviembre).

DA LASTIMA LEER los comentarios, frente a los banqueros europeos de alcurnia, del mago malhadado Alan Greenspan, el líder del modelo neoliberal centralbanquista global en medio de su naufragio, quien afirma que "predecir el destino del dólar es equivalente a un volado". Greenspan se equivoca: es más que predecible su desplome (Bajo la Lupa, 3 de noviembre), pues debe perder por lo menos 40 por ciento adicional en el corto plazo (Financial Times, 19 de noviembre) para intentar requilibrar (sic) la economía global que desquició el delirante consumismo de Estados Unidos. Peor aún: Greenspan, banquero de la decadencia unipolar, asiente "el marcado declive de la posición internacional de Estados Unidos". No es lo mismo el cúmulo de los déficit de Estados Unidos antes de su invasión ilegal a Irak que después de su empantanamiento humillante. Antes, Estados Unidos le pasaba unilateralmente su abultada factura al mundo, que lo subsidiaba en forma parasitaria, lo que ahora nadie está dispuesto a sufrir, a menos que se padezca de sadomasoquismo, lo cual requiere de otro tipo de terapias siquiátricas de choque.

EN OTRAS OCASIONES comentamos que las disfuncionales cumbres del Mecanismo de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), balcanizado en sus entrañas, no sirven para nada (¿qué han aportado?), salvo que reflejan el barómetro cada vez mas notorio del declive de Estados Unidos y Japón (y la extinción del México del "águila mochada neoliberal", que le apostó insensatamente todo a ambos), frente el ascenso irresistible de Rusia y China. En vísperas de la cumbre del APEC, esos dos países emprendieron notables jugadas en el tablero de ajedrez mundial. Sin el menor respeto a la furibunda oposición cacofónica de los neoconservadores straussianos en Estados Unidos (y sus aliados globales), el zar ruso Vladimir Putin desmanteló Yukos, la principal petrolera mundial privatizada en beneficio de la cleptocracia oligarca, para aplicar su restatización (Moscow News, 19 de noviembre). A unos cuantos días de la reunión con George W. Bush en Santiago, y al día siguiente del nombramiento de la amazona Condoleezza Rice en la Secretaría de Estado, Putin anunció en forma desafiante, ante el congreso anual del Ejército Rojo, el desarrollo de una arma nuclear secreta, "que las otras potencias nucleares no poseen" y que le daría una ventaja sobre sus rivales. Julius Strauss, de The Daily Telegraph (20 de noviembre), periódico vinculado a los neoconservadores straussianos y al sharonismo, aduce que "nadie (sic) sugiere que el Kremlin desea una nueva guerra fría. Aun los analistas rusos dicen que el anuncio nuclear, más que una exhibición de musculatura, intenta impresionar a la audiencia doméstica (...) Esta vez el avance ruso no será encabezado por los comisarios apoyados por tanques y aviones, sino por vendedores de petróleo y gas con miles de millones de petrodólares, quienes realizan trueques de influencia por descuentos de energía". En esta fase de transición del viejo orden unipolar al nuevo orden hexapolar no existe país sin vulnerabilidades, y quizá el zar ruso haya exhibido también su nerviosismo por el desenlace relevante de los escrutinios de Ucrania, su patio trasero.

LAS REUNIONES TRAS bambalinas entre los grandes del orden hexapolar en ciernes serán de lejos más importantes que la cumbre formal del APEC y su agenda emasculada. No fue casual que la primera tarea de Condoleezza Rice, antes de ser ratificada por su Congreso, haya sido justamente reunirse con Igor Ivanov, secretario del Consejo de Seguridad ruso, para ultimar los detalles de una reunión entre Bush y Putin (Itar-Tass, 18 de noviembre).

BUSH LLEGO A Santiago con la inalterable agenda de pretender avanzar su unilateralismo fracasado por medio del montaje hollywoodense de la guerra contra el terrorismo islámico y el caduco "eje del mal" (Irán y Norcorea) que Constantin Menges (fanático rusófobo del Hudson Institute); Andrés Oppenheimer, muy sesgado periodista argentino del Miami Herald (triple portavoz de Jeb Bush, el sharonismo y los cubanos exiliados), y el sorosiano Castañeda Gutman pretendieron extender a Latinoamérica al incrustar en forma descabellada a Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba colocados frente al supuesto "eje del bien" (sic) compuesto por México y Chile. A ese ritmo, la mayor parte de Latinoamérica formará parte del "eje del mal" bushiano, lo cual, a estas alturas, equivale a la suprema virtud geopolítica y geoeconómica.

LA REUNION ENTRE Bush y el presidente chino Hu Jintao será relevante sobre el devenir del yuan/renmimbi que, por medio de la paridad fija al dólar, goza de los beneficios de la devaluación de la divisa estadunidense al depreciarse al mismo tiempo y abaratar sus exportaciones, que no es el caso del euro y el yen nipón, que pagan los estragos. Con todo y su segundo mandato, el cristiano redivivo (born again christian) Bush ha sido opacado y apocado, con mayor significado en su patio trasero sin rasero, por el nuevo posicionamiento regional y global de sus homólogos de China y Rusia. A los americanocentristas a ultranza les fascina abultar el tratado publicado en 1999 por los coroneles Qiao Liang y Wang Xiangsui Guerra irrestricta: el plan maestro de China para destruir a Estados Unidos: para que China se vuelva una potencia global por encima de Estados Unidos deberá antes ganar "la guerra de las materias primas". Cabe destacar que los coroneles chinos ponen en relieve "el ajuste de la estrategia financiera" que socava el poder del enemigo, incluyendo su poder militar: "la irrupción de los piratas de Internet, una mayor explosión en el Worl Trade Center (Nota: conste que se escribió dos años antes del 9/11), o un ataque por Bin Laden, todos exceden la banda de frecuencia entendida por los militares de Estados Unidos" (citado por Bill Ridley de Jameswiston.com, 19 de noviembre).

GUY DE JONQUIERES, del Financial Times (19 de noviembre), señala que la "ascendencia económica inexorable de China" ha desplazado al liderazgo de Estados Unidos en el APEC, mientras Larry Rohter refiere que China ha horadado el patio trasero de Estados Unidos en el Cono Sur (International Herald Tribune, 20 de noviembre). El periplo del presidente chino Hu Jintao ha causado furor financiero en el Cono Sur. Debido a sus cuantiosas compras de cobre, China ha desplazado a Estados Unidos del primer lugar de las exportaciones de Chile, que depende tanto del cobre como México de su petróleo. Estaño de Bolivia, petróleo de Venezuela y materias primas de Brasil: todo se lo lleva China, que posee más de 500 mil millones de dólares en reservas y que con sólo 6 por ciento de ellas paga sus inversiones antes de que el billete verde se desplome todavía más. Mientras Bush llega a la cumbre del APEC con el estigma de las torturas de Abu Ghraib, que representan la conducta de un país barbárico, China y Rusia se posicionan espléndidamente en el Cono Sur, que por lo menos cuenta ya con otra opción para paliar la explotación de la que ha sido objeto América Latina durante varias décadas por el unilateralismo neoliberal estadunidense. China y Rusia entienden perfectamente que en el mundo se libra la guerra, que no se atreve a pronunciar su nombre, por la posesión de las materias primas.

A UNOS DIAS de la cumbre del APEC, Bush cambia a los comandantes de los Comandos Sur y Norte, mientras el secretario de Energía, e instrumento del Grupo Monterrey, Fernando Elizondo Barragán, entrega la custodia de los yacimientos petroleros de México presuntamente al Comando Norte. También a unos días de la reunión del APEC, adonde asisten los mandatarios de China y Japón (será interesante ver cómo se saludan), un submarino chino irrumpió en las aguas de Japón. Se encuentra en disputa el control del gas en el Mar del Este de China, cercano a la frontera de la zona económica nipona.

ROHTER, CRONISTA DEL imperio unipolar en decadencia, señala que "el gobierno brasileño ha esclarecido que sus vínculos más estrechos con China constituyen una carta a jugar para contrarrestar la influencia de Estados Unidos y su hegemonía mercantil", y así arrancarle fuertes concesiones, para luego apuntar que "el incremento del comercio entre Latinoamérica y China ha sido bien recibido, lo que puede reducir la presión de Estados Unidos para emprender las reformas económicas"; pero Rohter no dice que las "reformas económicas" no benefician a quien las realiza en América Latina, sino sólo a Estados Unidos: la esclavitud mental del cogobierno neoliberal de la tríada Salinas-Zedillo-Fox es justamente el ejemplo a no seguir por los demás.

CHINA, SEGUNDO SOCIO comercial de Brasil desde el año pasado, aporta suculentos planes de inversión que trastocarán las estadísticas de las "inversiones extranjeras directas", mientras Estados Unidos se ha consagrado a despojar y desmantelar en forma depredadora la infraestructura de América Latina. Después de su fatal enseñanza neoliberal en su peor expresión, el menemismo, Argentina ha sucumbido a la seducción china por 20 mil millones de dólares en inversiones en exploración de gas y petróleo, proyectos satelitales y construcción de rieles de tren. El megaespeculador George Soros se apoderó de los bienes raíces de Patagonia, después de participar alegremente en el descuartizamiento financiero de Argentina, mientras China realiza "alianzas estratégicas" con el obrero metalúrgico Lula, quien resultó un estupendo geoestratega. La disyuntiva para América Latina es sencillamente prístina: por un lado, Soros, quien subsume el suicidio colectivo con el disfraz de los derechos humanos (sic) manejados por los mismos torturadores de Abu Ghraib o, en sus antípodas, Lula, quien epitomiza la esperanza de cesar de hundirse más. Ya es algo frente al vacío sideral del neoliberalismo global. Brasil y China, a los que se sumarán Rusia e India, han abierto una placa tectónica histórica de alcances geoestratégicos en el Cono Sur, que ha marcado sus límites al unilateralismo bushiano.





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