Dos extremos cada vez más opuestos

Apreciados camaradas, cordial saludo revolucionario para recordarles que este tiempo que transitamos debe ser un esfuerzo de todos para no dejar que fallezca esta incipiente Revolución,  ni el comienzo lento al socialismo del siglo XXI. 

Cuando apreciamos el nuevo panorama de Latinoamérica, esa especie de candidez maltratada que se autodescubre, y dirigimos nuestra visión sobre un hermoso país que por su estratégica ubicación es considerado el Balcón de Suramérica, temblamos de emoción al saber que estamos enrumbados por un buen derrotero.  

Emoción que se acrecienta al percatamos que la mano que nos conduce, la del presidente Chávez, reúne las bondades y la firmeza suficientes que, con logros, van testificando el progresivo equilibrio social, con justicia. Que con sus incansables esfuerzos por el desarrollo sostenido y sostenible del País vamos encaminados hacia una mejor calidad de vida para todos, venezolanos o no. 

Sin embargo, muy lamentablemente, un grupo de compatriotas no comparte esa extraordinaria visión de pueblo soberano, de nación soberana, y reconocemos que se debe a la guerra mediática, llamada de cuarta generación, en la cual estamos imbuidos y que ha ido lesionado corazones cuando, por el contrario, sanos y alegres debieran estar latiendo junto a los nuestros.  

Esa ceguera opositora se recuesta al pasado de la democracia representativa, que también calificamos de “bobalicona”, y fue génesis de todos los males que hoy nos aquejan. Y sus dirigentes, politiqueros de oficio y de la sinvergüenzura, muertos por ellos mismos, actúan como zombis que muerden mentes frágiles o envenenadas angustiándolas con las falacias comunicacionales.  

Como elementos dispersos, sin programas, sin ideales, sin sueños, después de las reiteradas luchas internas a cuchillo conformaron una mesa de la unidad con la fragilidad del vidrio por estar elaborada a base de mezquindades encubiertas, y solo con miras a la repartición de cargos en el proceso eleccionario del 26S.  

Es una mesa construida a toletes, clavada con odios y cubierta de estupideces, cojea pretendiendo ser democrática y no ha sido más que la extensión de un triste pasado al que estamos obligados a continuar sobreponiéndonos para existir dignamente.  

La oposición y su desequilibrada “mesa de la unidad”, desconociendo preceptos constitucionales, se lanza a la escogencia de sus candidatos con una deficiente convocatoria a elecciones, y obteniendo pírricas respuestas en algunos municipios: expresan: “El 26 de septiembre elegiremos una nueva Asamblea Nacional. Ese día no va a cambiar el gobierno, pero puede empezar a cambiar la manera de gobernar a Venezuela”.

Nuestra novel Constitución, sabio proyecto de construcción de una nueva Nación, contempla como aspecto fundamental para el crecimiento armónico de las sociedades labrarnos un amplio destino con el protagonismo y la participación ciudadanas 

Por eso, con la aportación democrática de la millonaria militancia del PSUV, en un proceso transparente y con nuestros propios medios económicos, escogimos a nuestros candidatos, seguros ganadores para  afirmar el futuro de todos los venezolanos, sin excepciones.  

La responsabilidad conque gobierna el líder-presidente Chávez, salvando propios errores y enderezando entuertos, contribuye a nuestra felicidad colectiva. Además, viene organizando la muy desordenada casa como nos dejaron todos los que, de una u otra manera, durante la cuarta república lograron saquear toda nuestra extensa y hermosa geografía. Detuvo el pillaje petrolero de aquella dirigencia merocrática apátrida y sus negociados con las transnacionales. Le dio un vuelco a todas las contrataciones a favor nuestra. 

Pero, a la vez, no siendo egoístas, por el contrario somos muy solidarios, sentimos mucha lástima al ver cómo la gente buena, sana, humilde de la oposición se mantiene engañada, confundida, y por esa su ceguera –pesado lastre impuesto a diario por la mayoría de los medios de comunicación privada– están impedidos para captar la luz de la esperanza cierta. 

A solicitud de la dinámica oficina OIR de Anzoátegui, del MINCI, con un esmerado equipo, pendiente de cumplir con su tarea fundamental,  informar a las comunidades, acepté, gustosamente, escribir con respeto crítico, por lo que leerán a continuación, y que fue publicado (11.07) en un par de diarios de Puerto La Cruz., que aprovecho someter a su consideración.  

Todo gracias, además, a que estoy inscrito como colaborador de apoyo al MINCI para orientar a las comunidades, a  algunas Misiones, como conferencista, charlista, participante de foros o conversatorios, en reuniones con las comunidades. Recientemente, me invitaron a conversar sobre la independencia y preparé un trabajo al respecto 

Pero, a los recientes gritos opositores de la mesa patiquebrada durante la presentación de sus candidatos, escogidos sin participación de las bases, escuchamos y/o leímos:

*“¡Queremos un país con futuro a través de la Educación!”,  mostramos la experiencia de un proceso revolucionario de inclusión en la educación, con gratuidad en estudios y alimentación, con alta tecnología –computadoras para jóvenes y menores– sin costos a los estudiantes hacia la formación de ciudadanos ejemplares. Y cero analfabetismo, 

* “¡Queremos un país seguro!”, les recordamos que el descuido por la planificación, en especial de políticas de desarrollo en la provincia, generó la masiva emigración a las ciudades con la consecuente marginalidad y las lamentables situaciones que de ello se derivan. Que cada vez que muere un joven en los barrios víctima de las luchas por las drogas o cada vez que vemos un motín carcelario, o manos agitando cuchillos o pañuelos por entre los barrotes de las celdas, sepan que son parte de ello. Y que grandes esfuerzos estamos haciendo para revertir todas esas nefandas situaciones.

*“¡Queremos una sociedad productiva!”, como si no fueron ellos los que descuidando todas las formas de producción, abandonando las labores del campo, más bien desorganizándolos, causando la devaluación de nuestra moneda y sacando sus capitales en dólares, con una pasmosa flojera, tramposa comodidad, crearon e incrementaron la economía de puertos.

Asuntos que estamos cambiando con empresas sociales productivas, iniciando el proceso sin retorno a nuestra nueva manera de hace socialismo. Esquema participativo y protagónico, que no es otra cosa que ser humanistas. Que nos interesa la persona humana por sobre todas las cosas. 

*“¡Sin empleos no se puede salir de la Pobreza!”. Y por ignorancia, y para seguir engañando y manipulando, no mencionan la debacle mundial del capitalismo, con la perdida de millones de empleos y de otras prerrogativas sociales y el capitalismo especulativo interno que ellos mantienen y que impulsarán si llegan –supuesto negado– a tener mayoría en la Asamblea. Y ni un poquitico mencionan que gracias a las políticas económicas revolucionarias, impulsadas por Chávez, su rescate a la OPEP y al valor del petróleo, nos han permitido capear ese temporal mundial, sin mayores traumas, ni perdidas de empleo. Más bien, disminuyendo el desempleo y, para más colmo, decretando aumentos salariales.  

* “¡Una mala relación con otros países causa pérdidas económicas para Venezuela!”, cuando, más bien, por la acertada política exterior de Chávez, apoyada por y con el PSUV, donde es su Presidente, recalco, hemos diversificando nuestros mercados y logrado nuestra soberanía. Respeto internacional. 

La mesa de esa unidad chucuta se tambalea, mientras el PSUV se consolida aportando desde la Asamblea –donde necesitamos mantener mayoría– para las múltiples acciones positivas del gobierno revolucionario, que tomaría mucho espacio para informar. 

¡Patria, socialismo o Muerte!                ¡Venceremos!

edopasev@hotmail.com



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Eduardo Palacios Sevillano

Ingeniero Civil. Escritor y caricaturista. Productor radial y locutor. Miembro de la directiva de la Orquesta Sinfónica del Estado Anzoátegui. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Bolivariana del Edo. Anzoátegui. Coordinador de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Anzoátegui.

 edopasev@hotmail.com

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