La ridiculez suiza...

Por cierto, hay cosas que no solo no tienen explicación lógica sino que se mueven en el ámbito de lo sublime a lo ridículo, lo cual, visto bajo la óptica de la racionalidad, no sabemos si reír o llorar, eso ocurre con las pretendidas sanciones de Suiza contra la República Bolivariana de Venezuela. Hay cosas ridículas que se pueden comprender, hay cosas que hacen el ridículo sin explicación aparente, pero quien ha sido por décadas el paraíso de los corruptos y los dueños de la discrecionalidad bancaria, ahora se erigen como los más anti corruptos del planeta y hasta se dan el lujo de darnos recomendaciones. Se sancionan a empresas, a personalidades y "se congelan" activos de personas, extrañamente no presentan ninguna cuenta bancaria de los supuestos sancionados y tampoco muestran los "bienes congelados" lo cual termina por desmeritar tal sanción y convertir "la acción heroica" en algo tan patético que realmente causa pena ajena. 

Realmente el desespero imperialista ha llegado a un extremo tal que ya no guardan las formas; al prohibirle a Venezuela cualquier tipo de comercialización con el mundo, "con qué culo se sienta la cucaracha", habría que decir, el castigado verdadero no es el reeegimen como pregonan estos salvajes, el verdaderamente sancionado es el pueblo de Venezuela todo al negársele el derecho que tiene a comerciar con quien quiera en el planeta, esto incluye a comerciantes y empresarios que no son chavistas y que por el solo hecho de ser venezolanos serán arrastrados a las sanciones contra el país, que ellos manipuladoramente las catalogan como “sanciones contra personalidades”. Pero resulta que los malos (en la manipulación imperialista) somos nosotros, cuando no hacemos otra cosa sino buscar en el mundo lo que necesitamos como país, un país en vías de un verdadero desarrollo, un país que invierte el 74% de su presupuesto en lo social, envidia en el planeta, un país que hace todas las maromas a que nos somete el imperio y sus cipayos al aplicarnos sanciones económicas y de todo tipo, usando esa terrible mentira de "sanciones a miembros del reeeeegimen", así lo declaran al mundo y así pretenden que lo asumamos cuando en realidad es una bárbara mentira del tamaño del Everest.

Ahora bien, no es nueva aquella conseja, que señala a los que levantan hoy el dedo acusador, de ser los mejores paraísos financieros del planeta, siempre se ha hablado de las cuentas suizas; allí, expresidentes, altos funcionarios tenían sus ahorritos de millones de dólares esquilmados a los pueblos u obtenidos en la venta de sus países a las trasnacionales imperialistas, ejemplos hay en el mundo, pero los suizos con los chavistas perdieron el glamour, los acusan sin delito, sin pruebas, congelan cuentas inexistentes, es decir, es el show mediático lo importante, no que se conozca la verdad, es parte del show mundial contra Venezuela por desafiar los demonios financieros del planeta y querer ser libre y autónoma. Para ellos no es importante el pueblo de Venezuela, para ellos lo importante es el escándalo contra el gobierno revolucionario  de Venezuela y preparar al mundo para agredirnos. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, en todos estos años de agresión económica, a pesar que buena parte del pueblo confundido aún no entiende lo que ocurre, le siguen echando la culpa al gobierno, posición claramente manipulada, en donde algunos caen por inocentes, otros caen por unos centavos, otros caen por sus odios acumulados, otros por temor y los más por fanáticos, fanáticos sin sentido, fanáticos que necesitan ser sanados, sanados con amor y es una tarea que Nicolás está haciendo muy bien con mecanismos como el carnet de la patria, aunque la derecha diga que es populismo, la verdad es que el carnet de la patria es una gran operación de solidaridad, de hermandad, de humanidad. Este segmento de la población que aún se niega a creer en que somos objeto de una quirúrgica intervención imperialista a través de su cultura y su lógica de la vida, debe ser revertida con el reencuentro de nuestra gente con lo propiamente autóctono, con nuestros valores inculcados en la solidaridad y la amistad. Ir a las raíces, ser radical, ser original, apoyarnos en lo nuestro, desarrollar en la patria las ideas de un Simón Rodríguez, "inventamos o erramos", como máxima, llevar a cabo lo que planteaba un Clever Ramírez, ciencia, tecnología y alimentos para hacer una revolución, justamente ha sido por allí en donde más daño nos han hecho, hacer entonces una revolución bajo estas premisas es algo que se convierte en un peligro para la cultura imperialista de dominación. En Venezuela hace falta demostrar y dar a conocer locuras como las sanciones de Suiza, primero hay que preguntarse: ¿Con qué moral un paraíso fiscal para corruptos y narcotraficantes se atreven a agredirnos?, la misma pregunta nos podemos hacer de las sanciones de EEUU ¿Con qué moral el principal consumidor de drogas en el mundo, el país que si deja de comerciar con droga traída desde Colombia su economía colapsaría, nos viene a dar clases de moral? Es un absurdo total y de este absurdo se hace eco la mediática internacional, la difunde por el mundo, confunde gente, usa los temores y reconcomios, exacerba los miedos para acusar al chavismo de ser un gobierno dictatorial, nos quieren hacer ver como una cuerda de bandidos en el planeta cuando en realidad los bandidos son ellos. 

Salgámonos un poco de la ridiculez suiza y veamos el caso de Colombia, porque todo esta concatenado, todo forma parte del plan imperialista. El caso Colombia es realmente patético; Colombia es el proyecto de Miranda, su colombeia, de allí nace, eso como que le da piquiña a la oligarquía de ese país, Bolívar y su ejército ofrendó sus esfuerzos por liberar ese territorio y darle vida a La Gran Colombia, más allá de lo geoestratégico que representa para una empresa de esta magnitud, la de Bolívar, el proyecto bolivariano concebía a Colombia como el gran proyecto suramericano, o mejor dicho, latinoamericano, si tomamos en cuenta que Bolívar también pensó en el Caribe e incluso hasta la florida, tierra donde hoy hay mucho bandido y corrupto venezolano protegido por el imperio corporativo, para usar ese nuevo concepto que propugna la disolución progresiva de los estado nación, el imperio corporativo, que ya desapareció con el estado nación que era EEUU, o la unión americana como la catalogaron también; es hoy EEUU un país manejado y dirigido por grandes corporaciones privadas que se apoderan del estado y lo convierten en factorías empresariales corporativas.

Pues la utilización por parte de estas corporaciones de Colombia en la guerra contra Venezuela no tiene nombre. Infinidad de mecanismos para atentar contra nuestra economía y la salud del pueblo venezolano. La guerra psicológica montada desde allí, (Colombia), los mecanismos de la llamada "economía subterránea", que no solo funciona en Colombia con el tema del contrabando de extracción y la droga, sino que el mismísimo estado norteamericano está involucrado hasta los teque teques en esa economía subterránea, es decir, el apoderamiento por parte de mafias organizadas, del estado, otrora estado-nación es una realidad, verbigracia Uribe y su ex ministro de defensa, Santos, hoy presidente de ese país. Los ataques a la moneda venezolana desde allí para depreciarla es algo asqueroso realmente. Lo hecho con la página Dolar Today no es sino la punta del iceberg de un plan cuyos tinglados entran al mismo pentágono y se esparce por todos los países de la gran corporación capitalista mundial, son elementos a tomar en cuenta a la hora de cualquier análisis de la situación de la Venezuela actual. 

En pocas palabras, el imperio, ese complejo industrial militar corporativista que domina el mundo se ha planteado acabar a como dé lugar con la revolución bolivariana, no importa si para ello tiene que desaparecer este país, nuestro país, aunque eso está por verse, no le será para nada sencillo puesto que estamos hablando de tierra de libertadores, libertadores de la casta de Bolívar, Antonio José De Sucre, Ezequiel Zamora y de un ejército surgido de la masa popular, no de las oligarquías, es por ello que lo previsto es una dura lucha. Intentar detener a Venezuela en su resolución a ser libre y liberar además, ya no solo un territorio específico sino a todo un planeta que es dominado por los organismos y mecanismos creados por el imperio para tal fin no será tarea fácil para el imperio. Es así, en este contexto, como observamos a una Europa entregada a los designios imperiales, en este marco están “las sanciones” suizas… los otrora centros del desarrollo y de la cultura humana se someten dócilmente a las líneas imperialistas, pero, los defensores del sistema capitalista mundial saben muy bien que este sistema ya no da más, que atenta contra la supervivencia de la especie humana, por eso, ellos buscan desesperadamente un desencadenante, considero yo, parecido o peor que la primera y segunda guerra mundial. Surge entonces el escenario de una guerra, la desestabilización de todo el mundo con tal y toda la trampa jaula montada por el imperialismo en el planeta no sea desmontada por el surgimiento de nuevas iniciativas en el ámbito económico financiero como la que está construyendo Venezuela con el Petro.  Pues la principal tarea de Venezuela es seguir construyendo un mundo distinto, liberado de la dictadura de los organismos y mecanismos financieros del imperialismo, volverán entonces las batallas de Carabobo, Pichincha, Ayacucho, pero de otra forma, ahora las batallas serán en el ámbito financiero, en los sistemas económicos, sociales, culturales, es decir, es una verdadera confrontación de modelos que cada día se despejarán más y el antagonismo llegará al cenit como en el fondo está ocurriendo.

Ayer peleamos contra el imperio español con soldados descalzos pero aguerridos, capaces de derrotar la expedición de Morillo en Mucuritas en inferioridad de condiciones, esa acción quebró al imperio español, hoy el petro está quebrando el corazón financiero y chantajista del imperio gringo;  hoy peleamos en las calles contra mafias creadas y promovidas por un modelo económico opresor y excluyente, batalla en donde participa todo un pueblo en su lucha día a día, a pesar que aparentemente no tiene cuerpo ni orden esas batallas pero la cotidianidad nos está constituyendo un escenario de batalla de nuevo tipo y lo estamos dando como somos los venezolanos, estamos dando la batalla con el alma y la dignidad que solo el espíritu bolivariano da… todo esto deja la estrategia imperialista sin sustento, de allí que sin echar un tiro le estamos derrotando la estrategia de la pelea de perros, diseñada y aplicada a otros países con éxito, pero en Venezuela se han caído y se seguirán cayendo de un coco, todo esto tiene el alma de Bolívar que se ha hecho pueblo y anda despierto por las calles. Quien quiera entender la revolución bolivariana y su profundidad histórica debe ir a la fuente de Bolívar, debe estudiar la carta de Jamaica, el decreto de guerra a muerte y las innumerables proclamas que nos abre el horizonte y que Chávez como buen soldado recoge acompañado de una generación de militares revolucionarios, acompañados por los revolucionarios de siempre, por los que no claudican y estoicamente atravesaron el desierto de la soledad, un desierto parecido al infierno. De eso está hecha esta revolución, así está constituida, así se abre paso en un mar de dificultades, total, somos los hijos del hombre de las dificultades y nadie nos dijo que sería fácil hacer una revolución que salve a la humanidad.

Algunos pensaron que al llegar al poder todo estaba resuelto, no, eso no es así, es justamente al llegar al poder donde comienzan los verdaderos problemas pero también se abren "las anchas alamedas por donde pasarán los hombres libres" de generaciones futuras. Hay que entender en su justa dimensión el papel de la Venezuela de hoy, con modestia pero con los pies sobre la tierra. El verdadero coco para el imperialismo hoy es Venezuela por eso es que nada será fácil, todo hay que pelearlo hasta con los dientes.

Las ridículas sanciones de Suiza no son sino un acorde más de ese desconcierto que hoy refleja el imperio decadente; ciertamente no hay una fecha exacta para señalarla como la posible fecha de la caída imperialista, tampoco se puede a simple vista calcular el daño que cometerá un gigante descompuesto y enloquecido que amenaza con el nacimiento del papá de Hitler, Mussolini y Cia a la hora de su caída. Cualquier títere puede ser el indicado para hacer el papel neohitleriano, lo que sí parece estar claro es que ese imperio y sus corporaciones de todo el planeta buscan coordinarse para atacar "la amenaza inusual y extraordinaria" que representa Venezuela. No tratemos de evadir la responsabilidad que tenemos, solo hay que explicarle a los pueblos el por qué somos una amenaza para el imperialismo, porque en realidad lo somos porque representamos el amor en dura batalla contra el odio.

Ellos seguirán atacándonos, aparentemente estamos en desventaja, aparentemente digo porque los pueblos despiertan, máxime cuando anda un Bolívar, un Sucre, Un Róbinson, un Zamora, un Fabricio y un Chávez regados por las calles con sus armas de esperanza señalando el camino. En este orden de ideas nuestro pueblo debe tener absoluta consciencia del papel que nos toca jugar en este mundo convulsionado y cambiante. El ataque que estamos siendo objeto no es casual; la hiperinflación no obedece a otra cosa sino a las trampas capitalistas para depauperar a los pueblos, para que los pueblos no tengan acceso al poder económico, aun teniendo el poder político, en este sentido cobran fuerza las advertencia de Chávez y su martirio al verse en medio de su enfermedad y pedirle a dios, que era a su dios interno, a su dios pueblo, a su dios energía que le diera vida porque él sabía que le faltaba tiempo y que había sido víctima de un daño grave, que a la vista no tiene autor material, pero que deducimos el autor intelectual, el sistema imperial y toda su truculencia estructura. Le tocó a Maduro y lo ha hecho tan bien que descolló, incluso, pienso yo, que las propias expectativas de Chávez... ¡tremendo alumno! A Nicolás lo han subestimado, e incluso, nosotros mismos lo hemos subestimado, pero ya Nicolás está en la historia como el conductor de victorias y el artífice principal de haber roto, junto a Diosdado, con el "maleficio de la traición", otro elemento que pone loco al imperio.

El pueblo venezolano no es cualquier pueblo, es un pueblo que desafía imperios y no solo los desafía sino que los aplasta. Venezuela es un pueblo de libertadores, es el pueblo que le propinó la mayor derrota al imperio con una revuelta popular que cambió la historia, el caracazo fue el desencadenante histórico que abrió las compuertas al surgimiento de Chávez y lo que hoy es la revolución bolivariana. En pocas palabras, la revolución bolivariana no es un acto de elitismos intelectuales y pensadores encumbrados, la revolución bolivariana es la obra de un pueblo lanzado a las calles haciendo revolución todos los días, por eso, el desencadenante histórico de la constituyente debe ser el blindar el poder popular, la cultura del ejercicio del poder popular que será el gran salto cualitativo hacia la construcción de nuestro socialismo bolivariano que se esparcirá por el mundo pero que debe comenzar por nuestros vecinos.

El futuro de la humanidad estará en manos de los pueblos y Venezuela está a la vanguardia en esta batalla; aunque seamos ignorados por los expertos, el pueblo venezolano hizo trisas argumentos cómo el del fin de la historia de Fukuyama, ocurrió con el caracazo. La estrategia imperialista macerada durante décadas fue pulverizada políticamente por un pueblo que salió a las calles a poner su pecho contra la receta del Fondo Monetario Internacional (FMI), ese mismo fondo al cual hoy se refieren los políticos de la derecha cómo "la salvación" para la patria. Podemos recordar aquella famosa conversación del empresario Lorenzo Mendoza con Ricardo Hausman en donde recomendaban un financiamiento de 60 mil millones de dólares por parte del fondo para, según ellos, "reconstruir a Venezuela", por menos que eso estalló el caracazo y por menos que eso este pueblo está decidido en mantener la revolución. El día en que alguien me demuestre que los préstamos del FMI han servido para recuperar el estado de bienestar de los pueblos me avisan, y esa es, la "fórmula mágica" ofrecida por los opositores para "salir de la crisis", una crisis rara por cierto, porque cuando en el mundo se reducen las pensiones aquí se aumentan, cuando en el mundo se reduce la inversión social aquí se aumenta, cuando en el mundo se reduce el presupuesto para la educación y la salud aquí se incrementa. En conclusión, la crisis no obedece sino a una guerra económica, una guerra financiera y sobretodo una guerra mediática que nos hace ver el mundo al revés y perdemos las perspectivas adecuadas para analizar lo que está ocurriendo. Las "sanciones" suizas no son más que la bufonería  de la derecha internacional por enfermarnos la mente y distorsionarnos la realidad, el mar de fondo son las riquezas económicas, políticas y morales de la revolución bolivariana, algo que el imperio no puede tolerar.

El modelo venezolano trascenderá, y lo hará porque somos poseedores de la razón histórica de los pueblos por su salvación y porque la esencia de esta revolución es que solo "el pueblo salva al pueblo". Además, el hilo histórico conductor de este proceso lo blinda de oportunismos y traiciones, esto no quiere decir que no corramos ese riesgo, pero la claridad ideológica del proyecto nos hace trascender y el pueblo poco a poco va posicionándose en las esferas de poder. Con esta crisis estamos aprendiendo algo vital, la disciplina, la unión, la solidaridad etc, aunque también salen a flote las miserias humanas que todos llevamos, pero la misma realidad y dinámica, aunada a la poderosa base de la revolución: la unión cívico militar, el concepto de democracia participativa y protagónica que nos llevará a que el propio pueblo sea quien haga su revolución, esto desmonta a las élites de todo tipo y más temprano que tarde el pueblo se empoderará y quienes pretendan detener ese empoderamiento serán barridos por la fuerza telúrica popular. 

Lo que no han entendido en el imperio es que esta revolución no ha sido el acto aislado de un hombre, aunque el sello de Chávez es innegable y ahora el de Maduro al darle continuidad al proyecto, pero Chávez es producto de aquella insurrección popular de 1989, y esa insurrección es producto del espíritu popular bolivariano que nos hace rebeldes e indómitos, lo innegable es que fue Chávez quien supo interpretar esa condición subjetiva y la llevó al hecho palpable de un proceso socio político que trasciende los cánones tradicionales y los análisis fríos y calculadores que muchos hacen de manera mezquina. Eso enreda a muchos que se hacen llamar de izquierda, socialistas y revolucionarios pero solo piensan en que si las masas no son dirigidas por élites todo conlleva al fracaso, esa tesis no vale en la Venezuela de hoy. Por eso se ha incubado tanto odio a la revolución bolivariana por algunos sectores de los llamados intelectuales. Muchos de esos porque lo que hizo Chávez los dejó sin opción alguna de satisfacer sus vanidades y otra porque no entienden que el pueblo llano, los de a pie, los excluidos de siempre, los herederos de Zamora, que son los mismos de Bolívar estamos haciendo la revolución más trascendente que la historia haya conocido. Ciertamente, a veces somos muy modestos y no vamos a la dimensión exacta de esta revolución que tiene al imperio más loco que de costumbre.

Vale la pena hacer estas reflexiones en medio de la ridícula sanción Suiza y de todos estos países proimperialistas; no solo nos referimos a la ridiculez de la sanción pretendida sino que argumentamos la razón vital del por qué estas fuerzas mundiales del imperio serán derrotadas una y otra vez. Le queremos decir al mundo que esta revolución es del pueblo, que no se trata de "personalidades" sino de un pueblo que decidió ser libre y que está dispuesto con capacidad y resistencia a construir y abrir la puerta para otros pueblos del mundo. En varias oportunidades lo he reflexionados, no es casual que nos haya tocado nuevamente, me refiero a la tarea de enterradores de imperios, por eso, Carabobo, Pichinchá, Boyacá, Mucuritas, el Yagual y todas esa batallas volverán, pero volverán en un contexto distinto, sin embargo, el resultado será el mismo, la sepultura del imperio, esta vez el llamado estadounidense, el mismo que nos ha llevado a esta situación difícil que vivimos, compleja, fastidiosa pero a la vez prolífica en cuanto al rompimiento de viejos paradigmas para marchar a la realización de la gran utopía, construir y consolidar la humanidad socialista.



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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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