A diecisiete años del genocidio neoliberal contra el pueblo venezolano

El Proceso

A DIECISIETE AÑOS DEL GENOCIDIO NEOLIBERAL CONTRA EL PUEBLO VENEZOLANO. Se cumplió un aniversario más de aquellos aciagos días en que el entreguista Carlos Andrés Pérez ordenó masacrar a un Pueblo que ejercía su derecho a protestar contra el paquete de hambre impuesto por el FMI. Miles de vidas costó ese genocidio, pero significó la primera barrera para detener la peste neoliberal, ahí comenzó la debacle de un “consenso de Washington” que hoy va hacia el despeñadero, pero que aun patalea con engendros como el ALCA, los TLC´s y las rondas de la OMC, pero que hay que terminar de hundir en el polvo de la historia. Honor a los caídos del 27F y días siguientes, su muerte no fue en vano, fuera el Fondo Monetario Internacional, sepultemos al neoliberalismo salvaje.

CUALQUIER PAÍS DEL MUNDO PUEDE SER AGREDIDO, INVADIDO O MASACRADO, SI EL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS “DECIDE” QUE ES UNA AMENAZA PARA “SU SEGURIDAD”. Esta es la historia centenaria de la política exterior gringa y esto es lo que busca aplicar la administración Bush con el máximo ensañamiento, cuando basados en la criminal “tesis” de la “guerra preventiva”  pretenden imponer su hegemonía mundial. En nombre de su maldita “seguridad nacional” han invadido y masacrado a Irak y Afganistán, se aprestan a agredir a Irán y tienen en la mira a Venezuela, pero bajo la careta de la tal seguridad ame-nazada esconden las más inmundas apetencias impe-rialistas dirigidas hacia la hegemo-nía mundial, al sojuzgamiento y expoliación de las demás naciones, y a perpetrar criminales negocios basados en la producción y uso de armas de destrucción masiva  seguida de la supuesta “reconstrucción” de los países por ellos arrasados. Como muestra están las inmensas e inmorales “ganancias” de Halliburton y otras transnacionales imperialistas premiadas por Cheney con montones de contratos asignados “a dedo”. Tal es la situación que hoy en día enfrenta la Humanidad. En este cuadro, también el Pueblo estadounidense es víctima de los desafueros del régimen del genocida  Bush, cuando continuamente sufre represión, persecución, violación de derechos humanos, torturas, pena de muerte, espionaje telefónico y mil lacras más, en “nombre de la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y la guerra global contra el terrorismo”.

 

LA PRETENSIÓN HEGEMÓNICA IMPERIALISTA COLOCA A LOS SERES HUMANOS ANTE LA OPCIÓN DE VIVIR EN NACIONES SOBERANAS O VEGETAR EN NEOCOLONIAS. Está clara cual de las opciones elegirá una persona digna, hombre o mujer, porque la otra supone una vida miserable, de gusanos arrastrados, de seres serviles y sin la menor traza de autoestima, la vida del lacayo de la periferia presto a servir al “señor que viene de la metrópoli”, en este caso el “procónsul” ungido por la Casa Blanca, el sicario imperial armado hasta los dientes o el mismísimo capo mayor llegado a examinar sus dominios. Pero, afortunadamente no está en el ser humano la condición del lacayo, por cuanto de lo más profundo de su conciencia surgen la dignidad y la rebeldía contra el opresor, por eso la historia está llena de imperios desmoronados como el romano, bizantino, español, británico, austro-húngaro, alemán, otomano, zarista, japonés y el tercer reich, y tal suerte deberán correr los Estados Unidos, el más despiadado de todos, cruel y genocida como ninguno, hipócrita y farsante al extremo, que esconde sus políticas de agresiones, invasiones y masacres bajo una hipócrita máscara de “expansión de la libertad y la democracia, protección del libre comercio y defensa de los derechos humanos”. Lo que se le plantea hoy a la Humanidad es la obligación histórica de contener las pretensiones hegemónicas de las elites de poder de los Estados Unidos, y esta obligación adquiere características de vida o muerte. El aparato imperial de la administración Bush posee un inmenso poder militar, industrial, financiero y mediático y está decidido a imponer su hegemonía mundial, pero la Humanidad no puede aceptar de ninguna manera tal hegemonía porque para la enorme mayoría de las personas significaría la condena a la pobreza extrema mientras una minoría se enriquecería en forma abrumadora. Todo sería privatizado para saciar el ansia de riqueza de las elites, comenzando por el agua, la salud y la educación. Las soberanías nacionales pasarían a ser reliquias merecedoras de la burla y del más grosero olvido, la represión contra cualquier tipo de desacuerdo sería bestial, el espionaje invadiría hasta la más profunda intimidad de los hogares y la manipulación mediática impondría única y exclusivamente la “verdad” imperial. En cada país existiría un “gobiernito” servil ante los dictados de un “supergobierno mundial” controlado por las elites de los Estados Unidos, un “gobiernito” cuya función principal sería perpetuar las relaciones hegemónicas de dominación.  

RESISTENCIA MUNDIAL ANTIIMPERIALISTA, ÚNICA ALTERNATIVA PARA DERROTAR LA PRETENSIÓN DE HEGEMONÍA MUNDIAL DE LA ADMINISTRACIÓN BUSH. Lo descrito en el párrafo anterior es simplemente inaceptable, pero tal amenaza sólo puede ser derrotada por un movimiento mundial conformado por miles de millones de hombres y mujeres de todo el planeta, incluido el pueblo oprimido de los mismos Estados Unidos, en fin, todo aquel que no esté dispuesto a terminar sus días como un lacayo más del imperio y a dejarle tan miserable herencia a sus hijos y nietos.  Es necesario, en forma urgente e inmediata, desde ya, cerrarle el paso al imperio en todo lo que se proponga, si no lo hacen los gobernantes por cobardes y lacayos, lo tienen que hacer los movimientos populares, con todo lo que tengan a mano, con la acción permanente en las calles,  contra las fuerzas represivas,  contra los sicarios de la dominación, contra el ALCA, los TLC´s, las privatizaciones y el neoliberalismo, contra la quintacolumna traidora y entreguista de la llamada “sociedad civil”, contra todos los infernales engendros de “reformas” negadoras de las soberanías nacionales que intenten los capos imperiales en la OEA y la ONU llámense “monitoreo de las democracias” o “consejo de derechos humanos”, contra todo tipo de agresión o invasión a cualquier país, contra las ONG´s vendepatrias financiadas por la CIA, contra las torturas y masacres genocidas, contra las clases políticas decrépitas, en fin, contra todo aquello que apeste a la cloaca hegemónica donde nos quieren meter Bush y su gavilla de halcones neoconservadores. Ahora, más que nunca, contra el imperio y sus lacayos, Patria y soberanía, no a la hegemonía mundial gringa.                                                              


 

 

                                                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

    

 

  



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Fernando Key Domínguez


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