Monólogo capcioso y sincero contra el virus come gente Covid-19

Caballero, usted disculpe que sin pedirle que se quite su sombrero, no puedo dejar que entre a mi habitat que por más que lo quiera no se lo permitiré. Y en qué me basaré para tal advertencia que refuerce mi osadía de tamaña pretensión que, sé que te conozco de no hace mucho desde un rinconcito de China, de donde empezaste tu larga cadena de incubación que ahora se estira por el mundo en mortalidad que quien no vive asustado, tampoco vive contento: al no saber cuál tu protocolo de destino en estas horas tan menguadas que vive el mundo, mundo que ha dejado de distraerse para acogerse a la comodidad de tratar de combatirte con todas las de perder mientras no se dé con la vacuna del antivirus que te distancie de los humanos que, en lo que va de día a nivel mundial en cifras aproximadas has maltratado de tal manera, que: los infestados son 254.798, los recuperados son 89908 y los muertos que te has tirado son 10448 que, por el último informe demográfico de las Naciones Unidas para el Censo de 2019 éramos 7700 millones de personas, lo que nos arroja un 0,00330% de enfermos y, de muertos una cifra muy inferior.

Pero has de creer que tú nos has metido en un plano de sufrimiento hasta el momento que de ti señor virus, ya tenemos los súpertips que podamos ejecutar para evitar tu contagio de no organismo vivo que eres, sino una fatal molécula de proteína (ADN) que estás bien recubierto por una capa protectora de grasa que, una vez que se te absorban las celulas de las muscosas nasal, ocular o bucal les cambias el código genético por mutación y las conviertes a tu placer en células agresivas que se multiplican a tu quehacer de tal manera que, por no ser un organismo no vivo no se te mata, claro, eres una molécula de proteína que solo se desintegra cuando se te combate, en que tu tiempo de desintegración tiene que ver con la temperatura y humedad y tipo de material donde reposas como el mismo infierno en que te has convertido, y más con nosotros desprevenidos e indefenso pensarás -a lo mejor sí-, pero, virus al fin, eres bien frágil -ya lo sabemos- que lo único que te tienes a tu protección es, una fina capa externa de grasa. ¡Vaya, te tenemos! Un grasudo que no perdonas a pobres como a ricos y eso lo estamos viendo en las naciones que has penetrado unas más que otras de gobiernos con políticas de sanidad bien pobres por la mentalidad de sus gobernantes. Pero más adelante nos veremos las caras unos y otros que por tu realidad de existencia nos tiene confrotando por una pronta solución que llegará.

Sabemos que cualquier tipo de jabón o detergente es el mejor antídoto externo para combatirte que, entre más espuma hagamos al fregarnos es mejor que a la vez nos sirve de pasatiempo el bien asearnos, lo que quiero decir es, que eres fácil de disolver como la molécula de proteína que eres y, lo otro también importante es que el agua hervida por encima de los 26 grados centígrados te destruye como a un ratoncito loco que debes temblar donde te halles en la garganta, en la piel, en la ropa, atacándote sin compasión que para ti por más daño como infeccioso que hagas a la humanidad: por muy endémico que seas más temprano que tarde te erradicaremos y muchas enseñanzas van a quedar que hasta las potencias sufren y el miedo persigna a su gente con tantos dólares en su poder.

Sabemos de tu tiempo de existencia ambiental y con bastante exctitud lo que durarás en cada una de ellas, tal cual, en una superficie porosa que estés pegado durarás tres horas al desintegrarte después, en la madera y cobre unas cuatro horas, en cartón aguantas unas 24 horas, así como 42 horas en los metales y donde más aguantas es en los plásticos, unas 72 horas. Si por alguna casualidad que te halles en la ropa y la sacuden: te integrarás flotando en el aire activo por unas tres horas que antes te puedes alojar en la nariz y, además te conservas de lo mejor en frío externo como artificial en aires acondicionados en carros y habitaciones, pero te degradas en ambientes secos, tibios y con mucha luz que te degradas rápido. Así que no te encueves que donde te metas serás sacado y, sabemos que tú virus infeccioso: no puedes atravesar la piel sana y, del vinagre te burlas al no eliminar tu grasa y, también se sabe beodes que ningún aguardiente que esté por debajo del 65% te desintegra.

Y lo más importante para acabar contigo virus Covid-19 es que hay que lavarse las manos antes y después de tocar cualquier superficie humana como física de objetos de uso diario a la hora que sea, lavarse y lavarse, que tocaste el celular, la computadora, el control, mucosas, pues a lavarse las manos, ¡cómo qué no! Y no olviden cortarse las uñas y, como está de moda el tapabocas pues, si te encanta y te ves coqueto como un actor de cine y tv póntelo, para que no vaya a ser tu mea culpa, si hay mucha gente, posible, pero sino hay para qué. Eso sí habla y ríe y, no le tengas miedo a esa molécula grasienta y combátela por el bien de todos y guarda tu cuarentena que Maduro dijo, cuarentena y otros pensaron que había dicho cuarentona que muchos quisieran estar acuartelados en cuarentona con su cuarentona.

Ah y no olvidar que lo que es dañino hay que combatirlo dentro y fuera en cuarentena y en paz.

¡Mi paz os doís! Dijo Juan y, nosotros al virus del terror mundial, le decimos, no te daremos paz sino guerra de la generación que sea. Y te venceremos en vida.



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Esteban Rojas


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