N° 31

El Grito desde Barinas

Otra vez, un grito desde Barinas irrumpe el silencio y dispersa sus ecos, en los caminos oscuros de los intereses anti-nacionales que frenan el desarrollo del país. Desde estas páginas, la Corriente Campesina Clasista-Nicomedes Abreu (CCC-NA) hemos alertado a tiempo y en reiteradas oportunidades, sobre los peligros de la corrupción continuada, el avance del paramilitarismo, la clienterización de la política, la impunidad, el burocratismo, los delitos ambientales, la anarquía y la inseguridad en el campo. También hemos llamado la atención sobre los graves problemas ambientales del río Santo Domingo y sobre la necesidad y urgencia de colocar la agroecología en el centro de las políticas públicas agrícolas, para beneficiar en primer término a los pequeños y medianos productores, que constituyen más del 80% de los productores agrícolas y forman parte de la menguada población rural, hoy inferior al 6% de la población total del país.

La Asamblea Nacional Constituyente debe considerar estas realidades, cuya superación sólo será posible resolver a favor del pueblo, sí se logra una correlación de fuerzas revolucionarias, capaz de hacer las transformaciones que hoy requiere el campo venezolano. Más allá de los instrumentos legales necesarios, se requiere voluntad política y firmeza revolucionaria para avanzar en:

1. Resolver el problema del campo venezolano necesita de un genuino y autentico movimiento revolucionario, que enfrente el negociado y el clientelismo, que anarquizan el campo, comprometen la justicia social y estimulan los delitos ambientales. No será completa la lucha contra el desorden en el campo, en tanto y en cuanto, nuestros pequeños y medianos productores agrícolas, reproduzcan el capital a favor de los intereses agroindustriales. Esto significa, que la lucha para la producción de alimentos requiere, además, la implantación de tecnologías agroecológicas, que rompa la dependencia agroindustrial y garanticen altos rendimientos, menores costos de producción para colocar en el mercado alimentos limpios, libres de agrotóxicos.

2. La nacionalización de la banca y el comercio exterior para romper los nudos burocráticos, combatir la corrupción y acabar el negociado de las compras de la república en el exterior; garantizando el financiamiento oportuno y suficiente a los pequeños y medianos productores agrícolas, mediante programas que incluyan la atención permanente por parte de más de 20 mil aerotécnicos, que necesita el país para la atención in situ en las unidades de producción de todo el país. Estos aerotécnicos, podrán optar en condiciones ventajosas a los distintos programas sociales, pero ello debe demandar también compromisos que fomenten la emulación por las mejores metas de producción y rendimientos agrícolas a nivel municipal, regional y nacional.

3. Un plan rector para articular en favor de la producción nacional agroecológica y de los pequeños y medianos productores, todos los activos de la millonaria inversión en el campo realizada por el gobierno bolivariano.

4. Garantizar con la fuerza del poder popular revolucionario de la ciudad y el campo, acabar con las roscas de la comercialización y la distribución de los alimentos.

5. El fomento del agro-turismo, con base al ordenamiento territorial y los valores de diversidad biológica y cultural. El agro-turismo con la fuerza del poder popular revolucionaria, debe constituirse en una ruta de seguridad, control y defensa del territorio y la soberanía nacional.

6. La inversión social para re-habilitar los bienes comunes de suelos, aguas y bosques, mediante programas de recuperación ambiental de las cuencas hidrográficas y a través de sistemas de producción agroecológicos.

Los ecos de las palabras del presidente Chávez en la Cumbre de Kioto, 2009: "No cambien el clima, cambien el sistema capitalista" son altisonantes cuando el 45% de los más pobres de la humanidad generan sólo el 7% de las emisiones de CO2, mientras que 7% de los más ricos producen más de 50%. Los ecos en los caminos del grito de Barinas, para lograr la liberación de los campesinos de la explotación capitalista, es un clamor de los pueblos de la ciudad y el campo, que luchan para resolver a su favor la contradicción capital-trabajo, pero también hoy emerge con claridad la necesidad de resolver simultáneamente la contradicción capital-ambiente, que debe resolverse a favor de la humanidad y la vida. Ello exige la más elevada consciencia clasista de compromiso de lucha y participación popular revolucionaria, anti-imperialista, anti-fascista, para continuar avanzando en la lucha de liberación nacional, superar el modelo rentista-dependiente y abrirle cauces a la construcción del socialismo científico en Venezuela.

CORRIENTE CLASISTA CAMPESINA NICOMEDES ABREU
Barinas 18 de junio de 2017



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