Capriles, y Santiago de Chile

La foto me dejo un nudo en la garganta y leve tensión en la boca del estomago. Produce mezcla de malestar e indignación. Me sumerge en la historia de hace 40 años (1973- 2013) y resume el horror e infamia de Chile en un instante. Clásico enfrentamiento entre manifestantes y Carabineros.

La foto es de la agencia Reuters, su texto: “El gobernador del Estado Miranda de Venezuela, Enrique Capríles, invitado de la Democracia Cristiana chilena fue convidado a disertar en una sala que le prestaron en el ex Congreso Nacional de Santiago, pero, una manifestación le impidió el pasó por la puerta principal y tuvo que hacerlo por un discreta puerta trasera”.

En ella destaca, tanto la espalda como el perfil y rostro de un uniformado. El atuendo muy conocido de color, verde ocre. El tipo de tela recuerda a aquellos, que noches después del golpe a Allende, cumplían su función en allanamientos nocturnos, hecho del cual fui testigo.
Inolvidable el kaki verdoso, que caracteriza a este cuerpo; creado por la providencia y dispuesto a someter por la ley de hierro de la incertidumbre a quienes critican la vigente Constitución de Pinochet.

Visten este uniforme desde la fusión que realizaron con el Cuerpo de Policías Fiscales. El color caqui en la indumentaria cumplía con funciones de camuflaje forestal, cuando el bandidaje arreciaba en las localidades y poblados desde el sur del Bíobio. Ahora, su papel es llevar a cabo maniobras restrictivas contra civiles. Faena incomprensible, pero legalizada y perfectamente armonizada con la naturaleza del Estado chileno. Representa el poder factico y es rezago de la dictadura, además, medio para contener disidencias.

En el centro de la foto, un carabinero. Usa chaqueta antibalas muy tallada al cuerpo, dispuesta a protegerlo, no sabemos de qué, ni de quién. Luce corte de pelo, muy bajo, propio del sello de instituciones clásicas prusianas y en cuya naturaleza esta bordado el sino del terror. Lleva una inconfundible gorra con képis, que sostiene una cinta metálica dorada que la asegura al cráneo.

Miramos un rostro hosco, y una boca cerrada que denota aspereza. Hace marco a su quijada, firme, adonde se presienten maxilares atizando su mordida, para dar mas fiereza a su gesto. Propio de la situación. Muy tenso. Muestra el celo y rigor de un funcionario policial en ejercicio. Rígido, mientras voltea hacia un costado y allí su brazo derecho encuentra el izquierda de otro cófrade. La maniobra se repite, y este, se engarza con otro brazo, hasta formar una típica cadena antimotines.

En la espalda del chaleco antibalas se lee en blanco sobre verde: “Carabineros de Chile”. Es barrera para contener el paso del grupo de manifestantes.

Vuelvo a la foto, en su parte central y en dirección de campo hacia quienes manifiestan, vemos los rostros, en su mayoría gente adulta, mujeres y hombres, cuya estampa no puede ser mas clara, se trata de la gente normal y corriente de los barrios populares de la ciudad. Ojos que muestran vida, vigor, firmeza en su búsqueda, nada que ver con esas miradas vacías, de estatuas, propias de quienes desde posiciones oficiales o de los señores de Providencia y Barrio Norte, observan a los rotos de los barrios santiaguinos de la Parva o La Pelambre.

Al frente del plano central de la fotografía, llama la atención un manifestante, que con sus ojos bien abiertos, mira directo a la cara del carabinero. Discuten. Su dedo índice en ristre encara y enfrenta al oficial. Se identifica por las charreteras que luce, allí destacan tres estrellas doradas, que denotan su rango. Imaginemos esta jerarquía dentro del clima represivo que vive ese país, y, lo que significa como fantasma, mas que espectral del pinochetismo. El oficial, a su vez, se defiende u ofende, y trata inquisitivamente de demostrar su autoridad bajo amparo de la tropa que lo sigue; él, riposta con su dedo índice, en forma de sable, al manifestante que encabeza la masa que muestra su descontento por la visita de Capriles. Se nota tensión. Obvio intercambio de palabras, pues el manifestante también responde mientras enseña su mano que señala con sus dedos índice y medio, extendidos hacia el oficial.

En la parte del fondo del campo de la imagen tienen destacada presencia las pancartas que dan distingo y resaltan el objetivo la marcha. Al medio la primera de ellas, dé, por lo menos, cuatro metros cuadrados, que soportan, con un bastidor fijo de madera dos manifestantes, y, dice: “FUERA DE CHILE CAPRILES, GOLPISTA Y ASESINO”.

Mas al fondo y cubriendo la extensión del campo de la foto, otras grandes carteles con letras y textos bien diseñados y de cuidada elaboración, redactadas en forma horizontal, y, son llevadas por las manos de otros manifestantes. Una de las mas grandes es sostenida y extendida por unas quince personas, solo dice: “CAPRILE-SS- FASCISTA”. A su lado otra exterioriza: ”CAPRILES: ¡ CERDO FASCISTA!! – PC-AP- Partido comunista”; luego otra, aún, mayor, que solicita: “CAPRILES FUERA DE LA ASAMBLEA”.

Poco gratificante la experiencia del candidato Capríles en Chile …sobre todo, bien silenciada por nuestra prensa.


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Tulio Monsalve


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