La alienación es superior a nuestras fuerzas y condiciona la conducta individual

La conducta individual o colectiva es susceptible de ser condicionada por la alienación social. Las respuestas en un estado de alienación son supra corticales, es decir, no están sujetas a procesamiento cerebral que implique toma de decisiones de acuerdo con la experiencia anterior o con el análisis de la realidad que se presenta. Son respuestas automáticas cuyos alcances y magnitud van incrementándose hasta niveles impredecibles. El secreto del asunto reside en lograr que un sujeto, o un conglomerado, emitan las respuestas requeridas por una causa o por una empresa manipuladoras, para satisfacer sus objetivos calculados con precisión y ciencia o más precisamente dictados por la conciencia de clase social.

Estas ideas provenientes de la psiconeurofisiología con aplicación en la conducta social, vienen al caso para tratar de comprender lo que ocurre en las actitudes políticas del pueblo venezolano. La alienación política es una modificación de la actitud social del individuo que puede operar en uno u otro sentido y que tiene como condición ser independiente de la razón.

El odio visceral, irreflexivo, hacia Chávez y todo lo que él represente, impide que los procesos racionales lleguen siquiera a conceder que “puede ser que se esté haciendo algunas cosas buenas”. Esta situación ha llegado a niveles de irritación cerebral máxima, capaz de ocasionar los mayores excesos de la conducta muy cercanos a los estados obsesivos, conducentes a situaciones de angustia e irascibilidad, de irritación cerebral. Es la alienación política convertida en neurosis. Estos extremos han hecho decir “prefiero que nos invadan los gringos” o “me alegro de la demanda de la Exxon Mobil contra PDVSA, ojala la arruinen”; y muy frecuentemente “estoy en contra de la apertura indiscriminada para el ingreso a la Universidad”; o en Colombia, “yo no soy uribista pero rechazo otorgarle beligerancia a la FARC porque son terroristas”; “a los terroristas hay que exterminarlos por cualquier medio”.

La irritación cerebral por causas funcionales, es decir, como consecuencia de procesos de condicionamiento mental, funcionan exactamente como los reflejos condicionados, independientes de la voluntad del sujeto. Una vez apretado el gatillo que desencadena la reacción se produce el efecto de la respuesta cerebral irreflexiva. Todo esto es absolutamente independiente de la voluntad y de la razón del individuo.

Solo en esta forma pueden explicarse las conductas condicionadas de algunos de los opositores políticos al proceso de cambios sociales que se desarrollan en Venezuela. No miden la extrema gravedad de una invasión del ejército estadounidense que garantiza más que eliminar a Chávez, mortandad y sufrimientos impredecibles; son irreflexivos al desear que PDVSA sea arruinada por una demanda aberrante de quien ha usufructuado nuestro petróleo durante cien años; la irritación cerebral alienada les impide colocarse en la necesidad de ampliar la formación de los venezolanos y están impedidos para pensar una alternativa que resuelva los desajustes que la masificación del ingreso hacen suponer. Más patético es el ejemplo de los colombianos uribistas que solo ven una salida alienada al drama de la guerra civil: el exterminio a cualquier precio de los guerrilleros que han mantenido una lucha política por más de cincuenta años. Prefieren saturar con sangre y con terror lo que pudiera tener una salida de tipo político negociado.

El estado de alienación tiene solución a pesar de que aparenta ser un callejón sin salida. Porque el cerebro, la razón, son superiores a la imposición condicionante. La modificación de esta situación comienza con conceder que “pudiera ser que mi conducta antichavista fuese irreflexiva, irracional”. Con este comienzo puede establecerse un ambiente propicio para analizar los puntos en discordia haciendo uso del dominio de la razón.

Al fin y al cabo, en cuanto venezolanos, estamos obligados a defender la patria, a procurar su progreso, a contribuir para que merme la miseria y la ignorancia de las mayorías empobrecidas. Y podrá asumirse una posición política adversa a los postulados socialistas, a condición de ofrecer una alternativa superior en logros y límites que satisfaga a un mayor número de conciudadanos. En la polarización política se establecen dos extremos ideológicos y algunas posiciones conciliadoras centristas. Lo inadmisible es apostar por el exterminio del adversario cuando fallan los argumentos.

mavet456@cantv.net


Esta nota ha sido leída aproximadamente 4097 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter