Son medios de difusión, no de comunicación

Pudiera alguien extrañarse acerca del hecho de que definamos a los medios como de “difusión” y no de “comunicación” como solemos identificarlos; pero es que, consideramos que la utilización que se hace de ellos no posibilitan la comunicación, sino que se limitan a difundir verticalmente los mensajes emanados por las estructuras de dominación que los controlan.

El punto de partida de estas aseveraciones parte de que toda sociedad necesita construir y construye un determinado tipo de sujeto social, el adecuado para el mantenimiento y reproducción del sistema estructural que lo forma utilizando para ellos diferentes instituciones que confluyen hacia el objetivo, entre otras las escuelas, las iglesias, y especialmente los medios, y en la actualidad ésta última es la que posee la hegemonía sobre las otras y es la institución que sin duda ejerce mayor influencia sobre la construcción del sujeto necesario para un formación social determinada.

El aporte del que hablamos a la estructuración del psiquismo del hombre necesario para cada marco social, está presente cada día, en el proceso de socialización; en nuestra sociedad se nos enseña por intermedio de los medios de difusión: que hay cosas que podemos hacer y otras no podemos hacer, de este modo se nos introduce a las normas. Esto consiste en que gracias a los medios se nos internalizan múltiples conductas “haz esto” “no hagas aquello”, “esto es bueno”, “esto es malo”, “esto es verdadero”, “esto es falso”, conductas propias de la sociedad de que se trate y estos métodos no son inmunes a los intereses de los que dirigen a los medios y los controlan.

Los medios de masas sobre todo la televisión; y particularmente aquellos en los que prevalece el elemento comercial, promueven una especie de conformismo social, una lealtad irreflexiva a nuestra estructura social. Es decir, su influencia depende de lo que se dice, pero más grave aún también depende de lo que no se dice, porque estos medios no sólo siguen afirmando el status quo, sino que en la misma medida, no estimulan interrogantes esenciales acerca de la sociedad, por lo tanto nos conducen al conformismo y procuran una escasa base para una apreciación crítica de la sociedad. Esta es la causa principal por la cual afirmamos que los medios de comunicación de masas apadrinados comercialmente y apoyados en la publicidad restringen indirecta pero eficazmente el desarrollo convincente de una perspectiva genuinamente crítica, siendo la TV la más eficaz de todas, siendo que nos otorga incluso una nueva organización del tiempo libre.

Mediante la difusión persuasiva de ideas se puede: 1.- Crear opiniones o actitudes entre personas que previamente no tenían ninguna sobre el tema en cuestión; 2.- Reforzar, es decir afianzar e intensificar actitudes ya existentes; 3.- Disminuír la intensidad de las ya existentes, sin llevar realmente a cabo una conversión; 4.- Convertir personas a un punto de vista opuesto al que mantenían; 5.- No tener ningún efecto (al menos eso opinan algunos autores ) lo cual yo en lo personal pongo en duda.

En la medida que los medios desempeñan su papel de socializadores en el proceso de formación de niños, niñas y adolescentes, y va moldeando su conducta y su ingreso gradual a la sociedad, los inicia en la adquisición de normas y valores prevalecientes en esa sociedad y en el desarrollo de modos de conducta; estas normas y directrices de los mensajes están determinadas no sólo por doctrinas políticas e ideológicas, sino también por otro factor poderoso: “los deseos del cliente”. Lo cual implica obtención de público, ventas, publicidad, raiting, etc…

Estos modelos sociales que subyacen de los mensajes elaborados por los medios de difusión, fabricando fantasías para los niños, niñas y adolescentes, sin darnos cuenta de que estos discursos televisivos contienen resortes que llevan a estos niñas, niñas y adolescentes a recocijarse frente a los programas como Batman, Superman, Gasparín, Los Power Rangers, Los Simpsons, El Chavo y pare usted de contar. En estos contenidos que parecen inofensivos, contienen elementos que impiden a los niños se reconozcan, se identifiquen, y influye en que éstos quieran y deseen vivir lo que allí se propone como realidad y fantasía, pues no tienen elementos psíquicos para detectar que es una u otra. Con ello no se niegan los contenidos ideológicos siempre presentes y muchas veces intencionalmente buscados. El niño requiere elementos materiales o representaciones concretas para poder jugar, y la televisión le ofrece entonces un conjunto de guiones y elementos fantásticos para estructurar sus juegos.

El objetivo de los medios hoy, es la conformación y estructuración de un modelo de personalidad. Pero no de cualquier personalidad sino uno que responda a las necesidades del sistema de dominación imperante, y excluya y repruebe a los tipos de personalidad no compatibles con el sistema (esa es la explicación de mostrarnos a los revolucionarios como desdentados, malolientes, hordas, flojos, ladrones, negros y toda la sarta de improperios que día a día reproducen en los medios).

Este perverso sistema necesita mantenerse como está, y por ello la importancia de las élites económicas dominantes en mantener el control férreo de la propiedad de los medios; no en balde yo aseguro que la batalla más importante d este año es la batalla mediática, siendo que las élites se resisten a que el Estado venezolano democratice el uso y la explotación de los medios y de la comunicación en general, para con ello asegurarnos diversidad y pluralidad de opiniones, ideas, pensamientos e informaciones, lo cual sin duda alguna contribuirá y garantizará aún más la libertad de expresión e información en el país.

El sistema unidireccional que se maneja en el modelo comunicacional venezolano debe romperse para convertirse en un modelo comunicacional de MUCHOS PARA MUCHOS y no lo que ahora es: LOS MENOS INFORMANDO A LOS MAS, los menos elaborando mensajes para los más y lo peor de todo mensajes cargados de ideología capitalista , egoísta, consumista e individualista evidentemente manipulados y tergiversados no permiten que efectivamente TODOS podamos tener efectivo acceso a la información, a la elaboración de contenidos que se parezcan a nosotros que reflejen nuestra realidad, que se rescaten nuestros valores culturales, que se privilegie nuestros contenidos y nuestros problemas y nuestras propias soluciones, que se nos permita visibilizarnos y en fin conocernos para superarnos en libertad, en paz, en tolerancia, en amor; por ello apoyemos decididamente y no con medias tintas la “NO RENOVACION de la CONCESION del uso de la señal del canal 2 a RCTV” como un paso para romper las cadenas culturales, filosóficas e ideológicas impuestas desde los medios de difusión y convertirlos en verdaderos medios de comunicación.


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María Alejandra Díaz M.


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