Tiempos venideros

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PUERTAS AFUERA
Un problema es verdaderamente abrir la puerta y poner un pie en la
calle. No hay superficie que no esté cubierta de colores y luces,
cambiantes, centelleantes, hipnotizantes, paralelas, oblicuas,
concéntricas, por momentos abstractas, por instantes aglutinándose en
rostros, cosas, letras, cuerpos: la palpitante cortina de la
publicidad que oculta y deforma todas las cosas reales. Las potentes
luces de los reflectores acribillan las nubes con las imágenes de
Ciudad Nueva: la proyección holográmica de la ciudad tal y como sueña
ser olvidándose de su putrefacción, su decadencia, de su ruina: la
ciudad tal como se sueña a sí misma: el maquillaje del caos que había
creado la ciudad real. Así como cada mujer se maquilla hasta ser otra,
cada ciudad engendra un doble holográmico de lo que quiso ser o pudo
haber sido, con versiones ideales de sus seres más ínfimos, extraídos
con Big Data de sus seres reales. Como es el momento de la Gran Crisis
de todos los Sistemas, con truenos espantables desaparecen secciones
completas de la ciudad simulacro, dejando en su lugar los infiernos
que disimulaban. Cada institución y cada ser han creado su falsa
imagen visible, y con un efecto de relampagina cada una de ellas
parpadea y desaparece. La desaparición de las ciudades y las personas
ficticias deja en el vacío nubes imposibles de formas impensadas. Una
tras otras desaparecen del firmamente las versiones ficticias de las
estrellas, zarandas sensoriales arrojando puñales luminosos. Cada
persona esconde su verdadero ser tras burbujas sensoriales que los
rodean: en cada una de ellas parpadean senos, peinados, rostros de
celebridades mil veces multiplicados y grotescamente deformados. Por
un instante todos se apartan con estupefacción y horror de ti, que por
no usar imágenes sobreimpuestas de ti mismo resultas de una obscenidad
insoportable. Intentas una vez más cubrirte los ojos con las manos,
mas lo que descubres en lugar de manos te hace cerrar los ojos antes
de descubrir lo que tienes en lugar de ojos. Espejos persiguen a
todos aniquilándolos con sus imágenes.

CENESTESIAS
No sé desde cuándo el mundo ha dejado de tener compartimientos.
Comenzó cuando azul dejó de ser un color para volverse un olor, una
temperatura o un sonido. De alguna forma empezamos a ver los colores
escondidos en las variaciones Goldberg y el sabor del cánon de
Pachelbel. Hubo entonces la sinfonía del mango y el pastel crimen y
Castigo. Hasta ese momento no habíamos experimentado lo que se dice
nada, y mucho menos antes de que nos instalaran los nuevos sentidos
como la visión completa del espectro sensible, el olfato del sabueso y
la sensación completa de todos los procesos corporales. Toda la vida
podríamos pasar suspendidos escuchando la música de las partículas de
polvo que danzan sin repetir sus cursos. De cada una de estas
cenestesias nacen artes y de cada arte obras que se multiplican hasta
el agotamiento de lo perceptible. Esto es posiblemente una ilusión
para que no resistamos mientras nos desmantelan.

EL TIEMPO
Estas son las historias que nos ocurren desde que el tiempo se ha
hecho inestable. En una hora he pasado de mi primer recuerdo al
pálpito de mi próxima muerte; pero ahora está la eternidad en un sorbo
de agua. Todos los intrincados valores del tiempo se aceleran o
estancan: algunos vivimos el infinito en este segundo y otros ven
reducida a un latido su inmortalidad. No sabemos ya quien es quien ni
para qué nos contraen o nos dilatan sobre las coordenadas del tiempo.
Sospechamos que existen los efímeros, que se extinguen antes de que
podamos percibirlos, y los eternos, que no podemos percibir por
inabarcables. Encontrar ritmos tiemporales análogos es más difícil de
lo que antes era atinar compatibilidad de caracteres. Amo a una
eterna, que apenas presiento. No sé a quién amará ella, que no me
percibe.

Y EL ESPACIO
Cuál sería el experimento que querían cumplir con nosotros
manipulándonos las dimensiones. Algunos hemos sido reducidos a
bidimensionales, planos como manchas o como sombras encontrándonos o
desencontrándonos sobre superficies cuya forma no conocemos. Los
lineales caben en el adelante o atrás de la línea; los puntuales en el
punto. Existimos también los tridimensionales y los
tetradimensionales, que comenzamos a expandirnos como tumores en
dimensiones que no controlamos. Algunos somos cuerdas que conectamos
nociones incomprensibles. Otros no tenemos formas y cambiamos de una a
otra imprevisiblemente. Toda forma es un horror del cual la eternidad
nos impide aliviarnos.

CUARENTENA
Medidas exageradamente extremas se toman para salvar al empestado
sistema capitalista. Prohibidas quedan todas las reuniones siempre y
cuando sean para exigir alza de salarios, control de precios o todo el
poder a los pueblos. Incomunicados todos los medios de comunicación
para ventilar temas críticos o denunciar desigualdades; las
veinticuatro horas del día han de ser empleados para mentir y examinar
temas frívolos o amoríos con final feliz. Alerta especial en los
sistemas educativos para que continúen aplicando dosis de ideología
que inmunicen contra la realidad. Se mantiene el veto de difundir
noticias sobre procedimientos y beneficios del gran capital, el
narcotráfico y la industria armamentista. Prohibición estricta de
fraternizar entre los pueblos del globo, imponiéndose desde ya la
orden de retraerse y desconfiar los unos de los otros a objeto de que
no falte el suministro de carne de cañón gratuita. El sacrificio de
todos es más que nunca necesario para que continúe el latrocinio de
pocos. Así será derrotada la plaga del amor, la unión y la igualdad
entre los humanos.

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Luis Britto García

Escritor, historiador, ensayista y dramaturgo. http://luisbrittogarcia.blogspot.com

 brittoluis@gmail.com

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