Luis Brito García, Revisemos ese "Así Somos"

¡Fin de mundo! Yo, una simple socióloga y sólo con cuadernos de apuntes de clases  pidiéndole a Luis Brito García una revisión a su “Cómo Somos” y “Somos Así”.

En la UCV y por allá por  el año 1970, tuve la tarea de leer un libro de Eduardo Santoro, cuyo título es “La televisión venezolana y la formación de estereotipos en el niño”. En aquella época, muy pocos, fuera del mundo académico pudieron percatarse de la importancia de esta obra y el sentido que hoy, 45 años después cobra esta investigación Este libro ni se recuerda y creo que lamentablemente, no es útil para algunos expertos en violencia.

El tema de esta escondida obra, volvió a mi cabeza después de haber leído dos artículos reciente de Luis Brito García. Uno de estos artículos lo tituló: Cómos somos y el segundo, tuvo por  título: Somos así. Yo diría Luis Brito que ni tan así. Es más o menos cierto lo que dice, que los medios de comunicación “no nos gobiernan”[i], pero nos moldean y eso es peor maestro Luis. No entro a polemizar con tu tesis de “cómo somos” y “somos así”, porque es un tema que desbordaría la cantidad de caracteres que tengo más menos cuadrado para mis artículos.  Pero con fin de mundo, pienso en un revísate.

En esa investigación que le mencioné del Prof. Santoro, hubo un estudio de campo con casi 1.000 escolares y a través de ese estudio; el Prof. Santoro precisó de la influencia de la TV en los niños, que ya hoy deben ser hombrecitos maduros y parte de estos PH-D que nos “alumbran” con sus “ponderadas” opiniones y forma de ser, comprender y hacer.

 A parte de estos dos hechos por el cual esta obra vino a mi memoria; el asunto lo retomé, porque tengo un amigo que está políticamente más de allá que de acá y en estos días  me acompañó  a una farmacia. Yo iba a comprar un tipo de insulina que utilizo para controlar mi diabetes.  Este camarada, se limitaba a guiarme en Barcelona para ubicar algunas farmacias.

Entre a la farmacia y compre el kid de insulina. De regreso al carro donde lo dejé, lo veo con una bolsita y le pregunto que había comprado, que no lo había visto en el mostrador desde donde despachan la compra de medicamentos y me  respondió que había aprovechado que en los anaqueles que están en el espacio fuera del mostrador y había visto atamel y una de las marcas que contiene acetaminofen.  Tuvo la opción de pagar en la caja de otros productos y pudo comprar dos cajitas de ambos productos.

Todo parecía normal con mi amigo y su compra. Ya de regreso y sin yo preguntárselo me dice que ya tenía reunidos unas  20 cajitas de acetaminofen  y otras tantas de atamel que creo que es casi la misma  cosas.

Entiendo que una familia tenga su pequeña “cruz rojas” con medicamentos y otros productos que son importantes tener en casa. Esta práctica en una buena decisión pero estar acumulando este tipo de medicamentos nos comunica sencillamente dos cosas. Una de ellas se concreta en la condición de objeto que vamos siendo y otra, mucho más compleja, es cómo dejamos que nos conformen nuestras expectativas.

La campaña de terror y miedo toma todos los elementos posible para mantenerla y el chikungunya  es uno de ellos. Se comenzó con toda una promoción publicitaria sobre las extrañas muertes en el centro del país y luego apareció este virus y mediáticamente se hizo un coctel y ese coctel tiene una especie de “hielito” que son los medicamentos que contienen ancetaminofen y le caímos como langosta. Mientras yo no tengo una cajita en mi “cruz roja” de mi casa, que mi condición de diabética me obligaría a eso;  el amigo tiene más de veinte de una marca y unas cuantas más de atamel.

Vamos siendo una especie de plastilina. Cualquiera hace de nosotros una bolita, un palito o cualquiera de esas cosas que puede hacerse con plastilina. Pueden hacer de nosotros hasta un mojoncito si nos dejamos.

La otra cosa extraña de esta situación, es pensar más en curarnos que en prevenir. O sea, calzamos perfecto en el negocio de las empresas farmacéuticas que hacen de estas y otras cosas una manera de ganar/ganar. El mosquito aparece más intensamente en la época de lluvias y en nuestras casas tiene muchos hábitats cómodos. La “lógica” actual sugiere, producto del bombardeo y lo plástico que somos,  que mejor que prevenir es pensar en enfermarnos y pasar a curarnos. La realidad existe, pero  por los miedos y temores que nos inyectan, es muy bueno acumular muchos medicamentos porque pensamos en enfermarnos.  Así nos los venden en esa TV que ya Eduardo Santoro por los años 1970 no advertía de su amenaza,

Pero creo que muchos PH-D en psicología, sociología, comunicación, historia y en muchas de las ciencias llamadas exactas o puras, no se recuerdan de Santoro. Creo Luis Brito García que no dejando de tener razón, hay por ahí un vacío en su tesis de “somos así”.



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Amaranta Rojas


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