El pasado abril, Heidy Sánchez llevó a su hija de 17 meses a un control rutinario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Tampa, Florida. Durante la cita, las autoridades federales le dijeron que iba a ser detenida y que su marido debía recoger a su hija, que aún estaba lactando.
Dos días después, Sánchez, de 44 años, que trabajaba como auxiliar de salud a domicilio, fue deportada.
La historia de Sánchez se difundió rápidamente por las redes sociales, en parte porque es cubana, un grupo que durante mucho tiempo había recibido un trato diferente al de otros migrantes, incluso cuando entraban ilegalmente en el país.
UN NUEVO ESTADOS UNIDOS
Esta historia es parte de una serie sobre cómo el presidente Trump está cambiando el país, estado por estado.
Eso ha cambiado con el presidente Donald Trump.
El mandatario repatrió a más de 1600 cubanos en 2025, según el gobierno cubano. Esto supone aproximadamente el doble del número de cubanos que fueron repatriados en 2024. Y en los años que Trump ha sido presidente, ha enviado de vuelta a más cubanos que sus tres predecesores.
Esas cifras son mayores para los cubanos que fueron deportados por tierra a México. Algunos de ellos llevaban décadas en Estados Unidos y habían creado familias y negocios, pero fueron expulsados debido a una antigua condena penal, por ejemplo, de los infames días de los cowboys de la cocaína de Miami, a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980.

La Pequeña Habana en Miami.Credit...Alfonso Duran para The New York Times

A algunos floridanos les preocupa que estas deportaciones puedan manchar la orgullosa identidad cubana del estado.Credit...Alfonso Duran para The New York Times
En ningún lugar se ha sentido más la conmoción de que se trate a los cubanos como a otros migrantes que en Florida, moldeada en los tiempos modernos por los exiliados de la Revolución cubana de 1959.
Familias, empresas y comunidades que antes se sentían alejadas o inmunes a la aplicación de las leyes de inmigración, ahora deben enfrentarse a ellas cara a cara. A algunos floridanos les preocupa que estas deportaciones puedan manchar la orgullosa identidad cubana del estado y poner a los migrantes más antiguos en contra de los más recientes.
Bajo el mandato de Trump, muchos otros países experimentaron un aumento similar de las repatriaciones. La diferencia es que los cubanos no habían sido antes objeto de expulsiones tan agresivas. Los vuelos regulares de deportación a Cuba comenzaron en enero de 2017, bajo la presidencia de Barack Obama, se interrumpieron durante la pandemia del coronavirus y se reanudaron en 2023.
Muchos cubanos también han estado detenidos durante semanas o meses en un centro en los Everglades de Florida conocido como el "Alcatraz de los caimanes". En otro centro de detención cercano, los detenidos cubanos protestaron el pasado junio escribiendo "SOS Cuba" en sus camisetas y deletreando "SOS" con sus cuerpos en el patio.
También se ha cortado prácticamente el paso a la inmigración legal. Trump promulgó una prohibición de entrada a 19 países, entre ellos Cuba, y dio fin a un programa de reunificación familiar. Los funcionarios estadounidenses están rechazando las solicitudes de visado, que pueden tardar años en completarse. El mes pasado, el gobierno de Trump puso en pausa todos los casos de inmigración cubana, incluidas las solicitudes pendientes de naturalización, residencia y asilo.
"Es el retroceso más radical de los canales de migración cubana desde la Guerra Fría", dijo María José Espinosa, directora ejecutiva del Center for Engagement and Advocacy in the Americas, organización estratégica sin fines de lucro con sede en Washington.
Las encuestas sugieren que la mayoría de los votantes registrados cubanoestadounidenses, que tienden a ser republicanos, siguen apoyando a Trump, dijo Michael Bustamante, profesor asociado de historia y director de estudios cubanos de la Universidad de Miami, que estudia la cultura política cubanoestadounidense. Pero dijo que había notado "un malestar cada vez más grande" en toda la comunidad.

Ybor City en Tampa, un barrio cubano histórico. En ningún lugar se ha sentido tanto el impacto de que se trate a los cubanos como a otros migrantes como en Florida.Credit...Zack Wittman para The New York Times

Muchos cubanos también han sido detenidos durante semanas o meses en un centro en los Everglades de Florida conocido como el "Alcatraz de los caimanes".Credit...Zack Wittman para The New York Times

Trump promulgó una prohibición de entrada a 19 países, entre ellos Cuba, y puso fin a un programa de reunificación familiar.Credit...Zack Wittman para The New York Times
Como senador, el secretario de Estado Marco Rubio, el cubanoestadounidense más destacado del gobierno de Trump, criticó a menudo a los migrantes cubanos que recibían prestaciones del gobierno, como cupones de alimentos y Medicaid, y que regresaban con frecuencia a la isla. Durante el verano, Rubio dijo en un video conmemorativo de las grandes protestas anticomunistas de 2021 que había sido "más fácil" para muchos cubanos "abandonar" la isla que quedarse y luchar contra el régimen.
La aplicación de las leyes de inmigración en el sur de Florida no ha supuesto una operación federal masiva, como en Los Ángeles o Chicago, y los gobiernos anteriores habían introducido cambios que empezaron a erosionar los privilegios migratorios de los cubanos. Aun así, la campaña antiinmigración de Trump ha sacudido a algunos cubanos poco acostumbrados a sentirse en peligro en Estados Unidos.
"Yo tengo miedo a todo", dijo Javier González, un vendedor de 36 años de la ciudad de Hialeah, al noroeste de Miami, de población mayoritariamente cubana.
González y su familia cruzaron la frontera entre Estados Unidos y México en febrero de 2022, huyendo de lo que describió como una amenaza para su vida en Cuba, donde era disidente político.
González y su esposa, como cientos de miles de migrantes cubanos recientes, quedaron en libertad bajo lo que se conoce como libertad condicional. Eso no les permite solicitar la residencia en virtud de la Ley de Ajuste Cubano, una ley que el Congreso aprobó en 1966, y los deja expuestos a la deportación.
Pero González y su esposa obtuvieron legalmente números de Seguro Social, permisos de trabajo y permisos de conducir. Solicitó asilo político y tiene pendiente una cita con el tribunal en 2028. Encontró trabajo como técnico de calefacción, ventilación y aire acondicionado. La promesa electoral de Trump de deportar a los delincuentes le pareció sensata.
Entonces, a principios del año pasado, los agentes del ICE, durante los controles regulares en el sur de Florida, empezaron a detener a cubanos con libertad condicional. Ahora, para evitar las redadas de inmigración, González dijo que evitaba los viajes innecesarios en coche y los supermercados hispanos locales. No puede imaginar la represión a la que podría enfrentarse en Cuba si regresara como antiguo disidente.
"A veces yo mismo me digo: ‘¿Por qué tienes que sentirte así, como si fueras un criminal, cuando tú eres una persona de bien?’", dijo González. Pero, añadió, "te agarran y hacen lo que quieran hacer".
Algunos migrantes cubanoestadounidenses de edad avanzada están enfadados por el cambio de circunstancias. Alicia Peláez, de 78 años, llegó a Estados Unidos como menor no acompañada en 1960, en el marco de la Operación Pedro Pan u Operación Peter Pan, un programa secreto dirigido por la Iglesia católica con ayuda del Departamento de Estado que reasentó a unos 14.000 jóvenes cubanos.

Alicia Peláez, de 78 años, llegó a Estados Unidos como menor no acompañada en 1960, en el marco de la Operación Pedro Pan.Credit...Alfonso Duran para The New York Times

Dominó en la Pequeña Habana, en MiamiCredit...Alfonso Duran para The New York Times

La Torre de la Libertad en MiamiCredit...Alfonso Duran para The New York Times
"Nos acogieron bien en el país", dijo Peláez, quien está registrada como republicana, pero no ha votado por ese partido en las últimas elecciones. "Ahora, es todo lo contrario".
Sánchez, a quien separaron de su bebé y de su marido, permanece en La Habana, y tiene una entrevista pendiente para el visado que determinará si puede solicitar una dispensa para regresar a Florida.
Llegó a Estados Unidos a través de la frontera, se presentó para solicitar asilo y esperó en México. Pero faltó a una audiencia por motivos de seguridad, lo que dio lugar a una orden de deportación y a nueve meses de detención. Al final, fue puesta en libertad en Estados Unidos porque Cuba no aceptó entonces su repatriación.
Una vez en Florida, Sánchez estudió y se convirtió en auxiliar de enfermería. Conoció y se casó con su esposo, un ciudadano estadounidense, quien solicitó su residencia. Se sometió a tratamientos de fertilidad y tuvo a su hija. Tres meses antes de su deportación, habían comprado una casa.
Después de ser devuelta a Cuba, Sánchez dijo que estaba tan alterada que tuvo que ir al psiquiatra. Su hija, en Tampa, ya no era la niña alegre de antes.
"Ya no reía, era algo que nos preocupaba mucho", dijo Sánchez.
Su esposo y su hija visitaron a Sánchez en Navidad, lo que les levantó el ánimo, dijo. Pero no sabía cómo afrontaría más meses de separación.
Su hija, dijo, "es nuestra alegría, nuestra felicidad, nuestra vida".