Fallece Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de EEUU y defensora de la igualdad de género

Ruth Bader Ginsburg

Ruth Bader Ginsburg

Credito: Web

19-08-20.-Era una de las figuras más reconocidas dentro de la institución por su labor en defensa de los derechos de las mujeres y su muerte se produce a poco más de seis semanas de las elecciones, algo que, sin dudas, abrirá un debate sobre si Donald Trump tiene o no tiene que nominar a su sustituto.

La jueza estadounidense Ruth Bader Ginsburg falleció en su casa de Washington a los 87 años, tras sufrir una serie de complicaciones en el cáncer de páncreas que desde hacía tiempo sufría. Esta jueza era una de las más reconocidas en la institución debido a su activismo en favor de los derechos de las mujeres y la igualdad de género.

Su deceso se produce en un momento crítico en la política estadounidense, cuando falta poco más de seis semanas para una de las elecciones más polarizadas de la historia. El debate se abre ahora sobre si el presidente estadounidense debería o no elegir a un sustituto antes de la llamada a urnas, ya que una elección de corte conservador declinaría la balanza ideológica del Tribunal Supremo, reseñó la agencia AFP.

El fallecimiento de Ginsburg y el abanico de reemplazos que se abre podría ampliar la mayoría conservadora de la Corte con un tercer nombramiento por parte del presidente Donald Trump, que ya eligió a dos jueces en lo que lleva de mandato. Un escenario que cobra particular relevancia en un momento de profundas divisiones en Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.

Su deceso ha provocado reacciones de todo tipo en la clase política estadounidense. Personas relevantes como la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, lamentaron su fallecimiento en Twitter.

El senador demócrata y excandidato a la presidencia del país para ls comicios del próximo mes de noviembre, Bernie Sanders, fue otra de las figuras de la escena política estadounidense que eligió twitter para despedir a Ginsburg. El funcionario lamentó la que considera una “terrible pérdida para el país” y destacó su lucha por la igualdad de derechos.

Otro senador, también demócrata, en lamentar la pérdida de este ícono de lalucha por los derechos de las mujeres y la igualdad social, fue Chuck Schumer, para quien Ginsburg fue una "gigante" de la historia de Estados Unidos.

Su fallecimiento y el espacio que deja en la Corte podría alterar el equilibrio ideológico de esta instancia judicial, que tenía una mayoría conservadora de 5-4, reforzando aun más esta tendencia. Algo que algunos dan por descontado, dado que su reemplazo requerirá la confirmación del Senado, controlado los republicanos.

Donald Trump, quien como candidato presidencial en 2016 pidió a Ginsburg que renunciara luego de que ella lo criticara en diversas entrevistas, podría tener ahora la oportunidad de influir en la configuración de la Corte.

El Senado podría demorar aproximadamente un mes en elegir y confirmar un reemplazo, dijo Daniel Epps, profesor de derecho y ex secretario de la Corte Suprema, citado por la agencia británica de noticias, Reuters.

La batalla de confirmación del Senado por un candidato de Trump, para reemplazar a Ginsburg, encontrará la barrera demócrata, especialmente cuando el país está sacudido por los disturbios y las protestas raciales y contra la violencia policial. Si bien los demócratas carecen de los votos para bloquear candidatos elegidos por Trump, algunos senadores republicanos podrían unirse a ellos.

Otro nombramiento de Trump le daría a la Corte Suprema una mayoría conservadora de 6-3, lo que significa que para que los jueces liberales prevalezcan, necesitarían que dos de los conservadores se unieran a ellos.

Una mujer en un mundo de hombres

Ginsburg se adentró en un mundo reservado para los hombres y se encontró con muchas dificultades. Se mudó a Nueva York en 1958 y, cuando ese mismo año se graduó como primera de su promoción, ningún bufete de abogados la contrató. Eran años difíciles para los derechos de la mujer y su profesión era un universo dominado por hombres.

Las dificultades para llegar a los estrados la llevaron a concentrarse en el mundo académico y comenzó a dar clases en la Universidad de Columbia para unos años más tarde, en 1972, ser una de las fundadoras del Proyecto de Mujeres de la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU por sus siglas inglés), cuyo objetivo era lograr una nueva legislación que garantizara la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Nominada por el expresidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg era la jueza de más avanzada edad de los nueve que conforman el Supremo y en los últimos años había tenido problemas de salud que habían forzado varios ingresos hospitalarios.

RBG, como era popularmente conocida en su país, llevaba casi tres décadas en el Tribunal Supremo, donde llegó como la segunda mujer de la historia que ocupaba un puesto en esta Corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles. Gracias a su trabajo en cuestiones de género era considerada un estandarte del progresismo en Estados Unidos.

¿Cómo se convirtió RBG en un ícono progresista y feminista?

Ginsburg utilizó una particular estrategia en su lucha por la igualdad de derechos: usaba como precedentes fallos contra la segregación racial. De esta manera mostraba que la jurisprudencia ya establecía que todas las personas deben tener los mismos derechos bajo la ley, un principio que en aquel momento no se aplicaba a las mujeres.

La de Ginsburg fue una batalla librada a cuenta gotas y pequeños pasos. De a poco, fue cosechando pequeñas victorias que creaban precedentes jurídicos y sobre estos se basaba para, paso a paso, desmontar el sistema que permitía la discriminación.

La lucha de RBG tomó una nueva dimensión en 1980, cuando comenzó a vestir la toga de jueza en la Corte de Apelaciones de la capital de Estados Unidos, donde se labró fama de moderada y cautelosa y desde donde dio el salto al Tribunal Supremo en 1993, gracias al nombramiento del presidente demócrata Bill Clinton.

Fue la segunda mujer en llegar a la máxima instancia judicial de EE.UU. después de Sandra Day O'Connor, por la que Ginsburg profesaba una gran admiración, a pesar de representar polos opuestos a nivel ideológico.

En 2007, muchos de sus ideales dejaron de ser una demanda latente y se convirtieron en hechos. En ese momento, la jueza expresó su desacuerdo con una sentencia del Tribunal Supremo que permitía que las mujeres siguieran siendo víctimas de discriminación salarial y, en respuesta, dos años después, el Congreso aprobó una ley para revertir esa situación.

En total, Ginsburg argumentó seis casos frente al Supremo entre 1973 y 1976, de los que ganó cinco; mientras que el Proyecto de Mujeres de ACLU participó en 300 denuncias en sólo dos años, entre 1972 y 1974.



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La fuente original de este documento es:
AFP (https://www.afp.com/)



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